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martes, 4 de octubre de 2016

ENTRE SUSURROS...


         Solo era una cita, una velada romántica, una promesa…Un baile entre susurros.

         Sentamos ilusiones junto a la chimenea.  Cruzamos ansiedad entre perdidas miradas y cuando la primera palabra interrumpió la densidad del silencio, cesaron los tímidos temblores del alma. Nos invitamos a compartir los aromas de un viejo tinto y poco a poco despertamos sabores, apaciguamos instintos, oscurecimos luces y el ambiente se convirtió en caricia.
          Dulce calidez que encelas el principio de una conversación, madurez del verbo entre los humos de un nervioso cigarrillo, pálida expresión en el obsceno intervalo de un instante por querer ser algo más o aparentar no ser,  lo que dicen que eres. Educación privada de soltura, pensamiento enquistado en buscar una solución, búsqueda desesperada de una salida a las preguntas de rigor…Final querido, necesitada relajación, al escuchar el primer susurro de su voz.
           De verdad quise escuchar su voz, su historia, sus anhelos, pero envuelto en tanta ternura me perdí en el verde de su mirada. Hablaba de su trabajo y de su casa, de sus problemas y de extrañas angustias, pero mi corazón empezó a latir y a pegar con más fuerza el nacer de un sentimiento.                     Ya de lejos oía su voz porque mis labios humedecían el suave contorno de su boca, ya la mente cubrió de blanco el pensamiento y acercó mi mano a la orilla de su mejilla. Empezó una fantasía, nació una poesía que quise recitar con todo mi ardor, resurgió en mi vida esa música que solo impregna sentidos escalofríos en las profundas capas de la piel.                    
          Levanté mis escondidos deseos entre el grito de aquellas brasas, desabroché muy despacito y con la mirada fija en aquellos hermosos ojos, los botones de su blusa. Reté condiciones, afligí sus miedos y llené de cariño el momento. Olí con intensidad su fragancia, bebí sin parar su aliento, sentí su tersura en la desnudez de sus pechos y comí elegancia cuando mi lengua recorrió su espalda.
           Osado erotismo que flagelas tantas emociones, equilibrio del alma que dominas mi corazón, luna que relativizas el tiempo y amas el cercano espacio. Piel con piel, saliva envuelta en sudor, contorsión y sensualidad, fuerza y calor, danza y pasión, ternura y amor.
           Y cuando el cielo escondió sus estrellas, el suave sol del amanecer decidió amarnos. Sus manos arrancaron mi camisa, sus ojos se cerraron al deseo, su desnudez pervirtió mis humedades y en el profundo éxtasis de tanta pasión…Fuimos uno.  Perdí conciencia en su intimidad, escribió tinta con su sangre en mi alma y en el absoluto origen de mis sentimientos, tatuó  AMOR.
            …Y seguía hablando de su trabajo, de su casa, de sus problemas y de extrañas angustias…Desperté de mi fantasía, entre tan bellos susurros.