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lunes, 10 de octubre de 2016

SIENTE EL PODER DE TU MAR


         Puedo sentir cuando me hablas, que un día te rompieron el corazón. Puedo sentir la tormenta en tu alma, la lluvia cayendo sobre tu recuerdo y puedo sentir en cada una de las gotas de tus lágrimas ese rencor que solo abraza,  quien de verdad amó.  Acompáñame, porque quiero mostrarte mi mar, ese mar que un día llené de angustias y melancolía, de odio y de vergüenza, de miedo y de soledad.
         Cierra los ojos y respira su azul, abre tu boca y llénate con su sal, acaricia tu piel y sentirás su profunda humedad. En él nací y crecí en sus amaneceres, en él amé y arrodillé mis sentimientos en sus ocasos. Con él imaginé, pensé y también soñé… Y ahora sé que un día mis cenizas, morirán en él. Pero ahora estás a mi lado y no te quiero aburrir con mis emociones.
          Deja que tu mano agarre un puño de esta arena, déjala escurrir entre tus dedos y verás lo poquito que queda en tu palma…Así debes tratar el dolor de tu alma, porque lo poquito que quedará será la experiencia, el aprendizaje y la verdad. Deja que tus cabellos se enreden en su brisa, deja que su viento maquille tu cara con su calidez, deja que sus olas mojen tus pies y sentirás poco a poco la renovación de tu cuerpo en la energía de tanta inmensidad.  Lánzate y nada. Atraviesa tus miedos porque él te abraza. Detente, ponte de pie y siente su espuma en tu vientre. Alza tu mirada y fíjala allí, donde el horizonte lo junta con el cielo. Respira su profundidad. Siente su poder y empieza a soñar, abre tus poros y suelta la imaginación. Mírate en su espejo y cambia…Así debes sanar el rencor de tu corazón.          
           Sé el sereno de su noche. Ponte a su lado y ve como poquito a poquito sube la marea. Siente el frío de su aire y las caricias de sus vientos. Recoge un puño de arena, esa arena que moja en cada anochecer  y déjala escurrir entre tus dedos y verás que cada vez,  queda más en la palma de tu mano…Son tus sueños, tus anhelos y nuestra poesía.
           Acompáñalo en el alba, observa tu mano y verás cómo se iluminan todos y cada uno de los cristales de su sal. Despierta con el nacer de su Sol, ´porque en su luz, purificarás tu corazón. Vibra en la majestuosidad de su silencio y poco a poco sentirás como la brisa impregna tu cuerpo de nuevas pasiones, de nuevos deseos y de mágicas esperanzas. Siente el poder de tu mar y renueva tu alma.