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martes, 3 de enero de 2017

UN TIEMPO DE SILENCIO


             Le pido a la luna que duerma su soberbia, que ya no envuelva mis noches con la pasión de sus mares y que no atente la integridad de mi soledad. Exijo silencio y tiempo para poder abrir ese espacio que libere mis emociones, ese espacio necesario para la reflexión…Ese espacio que aletea mi ángel cada vez que seca una lágrima de mi rostro. En la dulce humildad escondí perdones, rencores y remordimientos. En la temeraria lujuria deshice sueños, momentos y ansiedades…En la vejez de mi alma, escribí lo que sentía, lo que aprendí y lo que nunca quiero volver a vivir.
              Sigo luchando contra los miedos de mi sociedad, contra la falta de libertad, tanto de expresión como de vida. Censuras van y vienen, opresiones de poder nacen y renacen cada día por doquier…Atentados suicidas encubiertos en religiones que no entendemos, falsas promesas políticas que solo siembran ignorancia y desdén…Frágil humanidad que vives tus días al borde de lo intangible y de lo inimaginable. Hemos llenado nuestro camino de información pero no de amor, hemos olvidado la poesía y leemos tanta basura que cuando nuestros ojos abren un buen libro, leemos el prólogo pero somos incapaces de recitar su epílogo.
               La humanidad requiere de un minuto, de un día, de un mes de silencio. La humanidad necesita reciclarse en sus bases, volver al principio y reflexionar…Necesita volver a sentirse, volver a tener el tiempo en sus manos y rendirlo como debe ser, necesita abrazar y compartir, necesita volver a ser única para que el Universo nos siga guardando un lugar en su alma. Crean en ella porque somos parte, ámenla porque somos ella y escriban ternuras porque en ellas, TENEMOS QUE ESCRIBIR NUESTRA HISTORIA.