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martes, 14 de febrero de 2017

INCOHERENCIAS...


            Día con día, el viento erosiona montañas, el mar come rocas y devora playas. Noche tras noche, la naturaleza se renueva, renacen viejos bosques y la Tierra nos da nuevos paraísos. Las preguntas cuestionan nuestra inteligencia, la razón las desenreda y la experiencia las responde. Abrazamos latidos y nunca nos preocupamos por sentir la sangre que los mueve, respiramos ajenos alientos y desechamos su oxígeno, abrazamos cuerpos y solo sentimos el orgullo de nuestro placer.
           Sublimes porqués, malditas posesiones que ahogan libertad, sarcasmo de fuego que marcas piel y fundes tatuajes no queridos en mi alma. Grita el cielo mi renovación, viven brasas en la membrana de mi piel y resbala nieve en el latido de mi corazón. Presiento y no pienso, escribo y no recito, ahogo aliento en mares sin nadar, tumbo puertas sin puños y araño paredes con las lanzas de mis ojos.
           Amor y desamor, discernimiento total de sentimientos, orgía de sensaciones y versos expuestos a la primera mirada que pasa por tu calle. Revientas sábanas y mojas pasiones en tus almohadas, trepas noches como enredadera buscando luz, acaricias de reojo tu vieja luna y encelas  tu alma, con esas estrellas que palpitan sobre una desnudez, que ya no está a tu lado.
          Inventas un nuevo silencio y en él construyes tu caparazón. No serás lastimado, pero no volverás a ser vivido. Ya jamás tu sonrisa llenará las comisuras de otros labios pero tampoco una caricia, tocará tu piel. Quizás nunca vuelvas a escuchar un adiós, pero  tus brazos ya no olerán a ternura. Respirarás poca vida y solo exhalarás el aliento de la soledad…Y cuando por fin te toque llenar la última página de tu vida, solo escribirás incoherencias, porque no viviste, porque no te atreviste con un nuevo amor…Solo quizás, por el miedo de enfrentar un nuevo desamor.
         Ya tus ojos no podrán llorar cobardías, pues serán sellados por las pestañas de la muerte. Ya tus labios no abrigarán humedades, pues serán secados por la guadaña del tiempo perdido. Ya tus manos no cerrarán puños, pues las llenaste de vacíos. Ya tu corazón exprimirá sus últimos vientos y tu espíritu atormentará un cielo, que no te llenará de música, pues en ti no vivió el Amor…Tu alma, esa alma que vivió única en tu cuerpo, esa alma que nació para sentir…Morirá de nada y en su epílogo, solo dibujará una lágrima, una lágrima de incoherencia.