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domingo, 4 de junio de 2017

SIETE MIEDOS...


              Vidas ordinarias, sentimientos escondidos, emociones guardadas, calladas gargantas y labios agrietados en la consternada prosa social. Caminantes sobre asfaltos tan surrealistas como la misma vida, diálogos de sordos entre los semáforos de la intolerancia, amistades que  venden abrazos y piden siempre cambio, pensadores de cantina que creen cambiarán el mundo, salvajes y perseverantes escritores que cambian letras en medio de un mar, que huele alcantarillas de ignorancia y televisión.
              Serpiente de siete cascabeles, que te enredaste en el árbol del edén y nos llenaste de los siete miedos no escritos: Ignorancia, inseguridad, frialdad de alma, pobreza, insomnio, pecado y desamor. Siete miedos que vagan en silencio por la sangre del ser humano, miedos que cabalgan en blancos caballos y vuelan rasantes sobre nuestras vidas.  Son resaca de políticas religiones, venenos de impuestas educaciones  y una maldita interpretación de esa “democracia” que día con día nos quieren vender y que compramos porque creemos que en ella, alcanzaremos nuestros sueños. 
              Sociedad del desdén y el protegido interés de unos cuantos  Pueblo que te haces a ti mismo y día a día te reinventas, porque tu enseñanza nace del sufrimiento y vencerás la ignorancia, tu fortaleza se forja en el sentir de tus manos y de ahí, un día nacerá tu seguridad. Construyes y vistes un hogar y en ese dulce calor ya no vivirá jamás, una frialdad en tu alma. Te apartas cuando el mal rico escupe y lloras tu necesidad, lees y revientas tus cuentas, alargas centavos más allá de su metal y besas alegría cuando los tuyos comen…Y eso no es pobreza, es la más grande riqueza que el Creador te pudo dar: tu imaginación, tu poder de amar y el gran abrazo que das a otras vidas, aunque a veces no lo entiendan.
               Reflejas sueños cuando te miras en tu espejo, entre arrugas y perdidas añoranzas, entre lagañas de vida y cicatrices de dolor. Respiras olor a esperanza e ilusión, a exóticas vainillas y a trabajados cafetales, quizás tus dedos mantienen el óxido de las herramientas o el jabón de tanto traste lavado, pero cada noche tu sueño vence la pesadilla y el descanso al maldito insomnio que un día alguien, sembró entre dudas y movedizas arenas.
               Amas en el miedo, tu corazón siente y la razón pone pausa, tu alma necesita del dulce gemido y tu educación grita, tu piel enchina sus poros y la religión los duerme…Te invade el deseo, la pasión exhala humedad y se acorta el tiempo, el aliento compite latidos y el pecado llega a tu mente. Disfrázate de libertad, goza tu momento, deja que tu albedrío vuele y encarcela al pecado, recoge las llaves, busca el precipicio más hondo y tíralas. Sumérgete porque el amor es cielo, sentirlo es abrazar algodón de nube y su orgasmo, es un volcán absorbiendo los cometas del Universo. No tengas miedo, porque si un día llega el desamor a tu vida, piensa que solo es un pasajero que se baja del tren de tu destino y como tal es desechable, cambiable y olvidable.

              Siete miedos, que a veces escriben vidas y son demasiado reales. Respétenlos y olvídenlos.