https://publishers.propellerads.com/#/pub/auth/signUp?refId=Tilr HISTORIAS DE ITACA

domingo, 17 de junio de 2018

EN LA CUEVA DE NUESTRO JAZZ (PROSA ERÓTICA).




El hombre tuvo un deseo, la mujer lo respiró.
El hombre tuvo un sueño, la mujer lo soñó.
La mujer se desnudó, el hombre la olió.
La mujer de Luna se dibujó, el hombre de viento se vistió.
El hombre acarició el cielo y la mujer lo reflejó.
La mujer era Luz y el hombre, en sus brazos se fundió.

                Nos deseábamos pero en aquella calle no éramos nada, las paredes estaban demasiado blancas y la luz cegaba. Un sentimiento nos hablaba, el deseo tu cara ruborizaba y la pasión que traíamos dentro ya era una dulce y traviesa humedad, que el alma penetraba. Despacito el instinto nuestro animal despertaba, el tiempo no corría, las manos se entumían secas sin una piel que las acariciara, calentábamos aire con las miradas y la palabra recorría mojada nuestros labios y tensaba fuerte la quijada. Estábamos frente a una gran muralla, hecha de pared y nostalgia, de reprimidos deseos y telas de viudas arañas. De repente el cielo ennegreció su estampa, se abrió todo y mandó todo el poder del rayo más grande, se desmayó aquella engreída fachada, perforó aquel muro blanco y abrió una cueva que sería más, que una simple cama.

                El tiempo ya no era necesario y el espacio estaba dado.

                De la mano entramos y entre humos nos amamos, mi mano en tu seno, tus dedos jugando con mi aliento, el acorde sereno y el saxo gritando un ronquido misterioso, erótico y lleno de un pecador deseo. Tu falda no era nada, entre tus `piernas una suave desnudez jugaba, el piano tocaba, la trompeta una pasión lloraba y despacito entre copas, en tus labios un puro flameaba. Mi lengua se atrevía con tu mirada, un temblor mojaba, mi camisa se abría y tu mano, con mis pezones se divertía. Versos arrancados de la noche, poesía viajera en melódicas tinieblas, respiración intensa, caricias perversas que entre sedas te erizaban toda y completa. El ambiente se vistió de rojo y turquesa, la música fluía dulce y espesa, el ansia recorría profunda aquella mesa  y le pedimos al infierno más humo, para que nadie nos viera. Te levantaste y de espaldas sobre mí te sentaste, mi pantalón desabrochaste y tus muslos calientes pegaste, te poseí con mis óleos hechos arte, penetré tus labios vaginales, se arqueó tu figura y un estremecedor suspiro recorrió mi cintura. Era tu piel, del cielo una nube,  sudada, suave y aterciopelada, candente y de mis besos extasiada. Te diste la vuelta y entre tus pechos caminé tanta ansia hecha de lengua, labios y una saliva jugosa y salada. Cerré los ojos, estiraste tus cabellos y me emborraché de tu cuello, querías más, me deseabas, mis dedos recorrieron con fuerza tu espalda y dejé que todo mi vigor en ti entrara.  Con dulzura desde dentro lo acariciabas, lo abrazabas, lo introducías y lo sacabas, con tu lengua me penetraste hasta el fondo de mi garganta mientras tu mano mi pene fuerte sujetaba, para que todavía no eyaculara. La sensación era ansiada, necesitada, extraña y controlada. Bajo la mesa te arrodillaste y en tu boca todo mi poder succionaste, entero me tragaste, en tus manos mis muslos fuerte apretaste y todo olía a rosas y fresas salvajes. El instinto desgarraba, el animal era palabra, el verbo carne y el suspiro, aquella piel que del alma quedaba.  Todo era magia, tus piernas temblaban, el escalofrío gritaba, tu cuerpo se abría, mi poro sudaba, la música nos poseía, el piano con el saxo hablaba y el profundo gemido nacía tan dentro de nuestra ánima que en tu garganta vibraba, en mis labios se expandía y entre tanto humo, aquella trompeta gritaba, gritaba y gritaba. Una locura sacudió firme lo que de mi aura quedaba, crucé tu cuerpo y bebí cada gota, cada sabor, cada fragancia, cada lágrima que salía de tus entrañas. Entre tus muslos lamí miel y vainillas en vara… entre tus piernas, cielo, miedo y cada acorde que el ángel en su arpa tocaba… en tu espalda supe porque el infierno pecaba y en tu boca, conocí a Dios y me dijo que aquello era eterno y no una falacia.
               Después regresé a mi casa, prendí mis ceras y escribí esto que tanto necesitaba, ese profundo deseo que dentro de mí con nadie copulaba, esa pasión animal que en el instinto era soñada, ese momento de un éxtasis llorado en el orgasmo  de un corazón demasiado solitario, que todavía no encuentra su alma.



             

sábado, 16 de junio de 2018

VEN Y ENCIÉRRATE CONMIGO...



               Caminas despacio con las pisadas en tus manos y las maletas preparadas, la mirada vaga, tu lengua entre dientes sufre apretada, el torso desnudo y la música del cielo tocando cuerdas en tu espalda. Las piernas están firmes pero tu aliento te delata, el deseo es intenso, la pasión ansiada y tu determinación…ya escribe poesía, en las ubres de mi alma.
               Ven y enciérrate conmigo, deja que el mundo gire que te llevaré más allá de lo permitido, súdame y deja que tus poros se abran porque de mis besos serán ombligos, contorsiona tu alma porque ya mi cadera desvistió su ansia, escríbeme tus caricias porque cada rincón de mi cuerpo es una hoja pálida, cada vello un testigo y cada suspiro esa palabra que le reclama al divino, más y más cariño. Ya la poesía baila en la cadencia de los sentidos, la pasión araña y el profundo deseo, nada y nada… y nada.
               Ven y enciérrate conmigo, porque tu calor convierte en atrevidos hilos el caramelo de mis besos, tus senos son fresas mordidas y comidas en cada uno de mis deseos, tu piel esa alfombra en la que descansa mi desnudez y tu mirada ese verso nítido y transparente, que suelta su lágrima cuando la fuerza de mi vigor penetra el himen de tu alma. Atrévete y deja que la cortina recorra su ventana, que la media luz absorba nuestra cama, que los puños griten cada rincón, cada pedazo de sábana y expriman las humedades que de tí y de mí, empapan estas almohadas.
               Ven y enciérrate conmigo, enséñame de cerca tu pentagrama, ese edén que ansía en mis dedos sus acordes, en mi lengua sus mojadas notas, del sentido orgasmo mi grito, del cariño su melodía y del amor esa canción que escucharás tan dentro, que siempre en tus noches vivirá de mí preñada. Enséñame porque quiero ser capaz de tocarte, de amarte, sentirte y hacerte mía hasta que la ternura nos abrace, hasta que la música nos envuelva por todas partes y hasta que el último piano le robe sus notas, al más viejo ángel.
               Ven y enciérrate conmigo, inventemos un suspiro, un baile lleno de sentidos, el erotismo del cuerpo cuando es consentido, ese verso que nadie ha escrito, ese que nace de lo más profundo de cada gemido… ese verso vestido de magia y destino. Mírame porque de lo más dentro te miro, ha llegado el momento, el beso camina fundido, las espaldas se arquean, el aire es divino, la caricia perfecta, el olor un néctar que sabe a paraíso, el deseo proyecta, la pasión tiembla erecta, el espacio se pega, el aliento eriza y una gran eyaculación nos envuelve intensa y densa.
               Ven y enciérrate conmigo, porque no es el mar quien grita sino tu cuerpo que suelta toda su poesía, no es la Luna la que se desnuda sino mi alma que se refleja en cada una de tus comisuras, no es el cielo quien cambia de color sino tu mirada al verme tan dentro y respirar mi calor, no es el viento quien silba esquinas sino ese latido que de mi corazón salió, el que en tu sangre nadó y el que en tu alma, su amor enredó. Ven y enciérrate conmigo porque prometí amanecer de amor pegado, robarle su rocío al alba, encelar cada pétalo sembrado en mi cama, contener el aliento hasta que el tiempo escriba su cábala y dejar que fluya despacito el aroma de un café mojado, en granos de una tierra amada y bien labrada.



             

viernes, 15 de junio de 2018

¿POR QUÉ ME ABANDONASTE?



              El afilado hielo del tiempo desgarra la garganta, el silencio da miedo, la saliva ni aire traga y una profunda melancolía desvanece la mirada. Es la soledad no querida, ese abandono que la infidelidad castiga, ese frío profundo y maldito que junto al árbol de siempre ahogo sin abrigo. Te lo di todo, mi compañía, mi calor, mi alegría y mi cariño, te vi llorar y callé mi hocico, te ayudé en la sonrisa y compartí mi ladrido y ahora tú en tu egoísmo, juegas con mi destino. Sabes bien que en la tristeza nunca he vivido, que no estoy acostumbrado a beber de un sucio río, que jamás un hueso he pedido y que siempre fui tu amigo. ¿Qué te debo? ¿Qué te he hecho? Este abandono duele en mi pecho, mi corazoncito late lento y los nudos anidan en mi hermoso pelo. Ya no son tus manos las que me dicen que esté quieto ni tus palabras las que tiran esas pelotas en nuestros juegos, ya no son las sobras de tu comida las que me mantienen atento ni encontrar tus zapatillas reta mi aliento…ahora, todo es incierto, son los insectos los que en mi ponen sus huevos, no hay pelotas ni sobras que huelan a palabras o a nuestra casa y mi aliento solo exhala el humo negro de esos coches, que ahora  llevo dentro y que de tristeza llena mi alma. ¿Por qué me dejaste solo? ¿Por qué no me enseñaste a caminar en soledad? ¿No me extrañas? En el viento me pierdo, el día se junta con la noche, las sombras ya son parte de mi alma y solo miro quien pasa, si está borracho, dormido o tiene corazón de niño y quizás me adopte y tenga un mañana. Necesito ese abrazo, ese que tú me dabas cuando en tu regazo descansaba, esa caricia que recorría mi espalda y esa noticia que juntos en la tele veíamos y que nada importaba. Necesito sentirme vivo, saber que a mi lado alguien me extraña, sentir de nuevo ese calor que despacito ama, esa fragancia que me decía que ya llegabas y ese leve ronquido que en tu cama me decía que seguías vivo y me llenaba de esperanza. Me acuerdo tanto de ese día que la música iba y venía, tu bailabas, yo te seguía, en pasos de cerveza te caías  y yo te daba pequeñas mordidas, te levantabas, conmigo jugabas…ese día que la lluvia inundó tu casa y te ayudé a sacar los cojines de la sala, ese día que llorabas porque te había dejado tu amada y me convertí en pañuelo para tus lágrimas…ese día que un amigo necesitabas y yo estaba a tu lado, junto a ti, con mi calor, sin palabras. Y ahora a veces te veo pasar y ni tu reojo se atreve a mirar, porque sabes que un pedacito de vida junto a este árbol fuiste a dejar, un amigo que te quería de verdad y que ahora en tu olvido solo es parte de un profundo frío, de un hielo que en cada uno de sus filos me dice que mi muerte ya está por llegar. Jamás me volverás a mirar porque ya mis ojos quiero cerrar,  mi lengüita guardar y mis patitas acurrucar, mi alma debe viajar porque estoy seguro que en el más allá, alguien me adoptará.




jueves, 14 de junio de 2018

EL BUFÓN DE LAS ESTRELLAS.



                Miró lejos y una frialdad recorrió su espalda, vagaba silente una eterna oscuridad, todo era nada y las estrellas dormían apagadas. Pasó la mano por el aire y en su puño lloró ese vacío que huele a espacio y olvido, decidió respirar infinito y se llenó de un perdido verso que nadie había querido, lo sintió dentro, bailó atrevido en su seno, lo abrazó de alma y vio un pequeño destello en su dentro. De ilusión lo vistió, de fresas y guirnaldas lo decoró, lo maquilló, en cada mejilla un diamante pintó, en su frente un tercer ojo valiente y en sus labios el poder del beso cuando profundo siente. Escribió en su libro, letras y albedrío, danza y gemido, sonrisas y mirar atrevido, alegoría y poesía, mano tendida y capaz de unir destinos.
                Le dijo que saltara, que el Universo lo convirtiera en danza, que con los astros se juntara, que fuera destello en cada estrella y que cuando viera una Luna apagada, se convirtiera en espejo, abriera su gran capa y le diera el reflejo del primer Sol que despuntara en el alba. Su palabra era melodía en una voz dulce y aterciopelada, sus cabellos el viento mecían, sus piernas eran largas y sus botas terminaban en punta entre cascabeles y cien campanitas hechas de virgen lana. Su rostro era bello y su sonrisa jamás terminaba, sus ojos miraban café, valle, mar y alguna ensenada, sus oídos eran tan grandes y puntiagudos que hasta el silencio escuchaban. Era amor en un sideral baile de galaxias, luces y sueños que nacían en millones de almas y él, de lograrlos se encargaba.
                 Era el Bufón de las estrellas, sublime creación del Gran Mago, un verso perdido que en el Universo encontró su regazo, un hacedor de sueños que no distinguía por sexo, razas o pecados. ¡Túmbate sobre el pasto, sobre la arena de tu playa, encima de una montaña o donde quiera que tu sueño te lleve a la nostalgia!, ese día en el que todo es imposible, esa noche en que la sombra es espesa y no sientes tu alma, ese momento en que respiras perdido un aire que no tiene nada…Mira al cielo y verás un destello, y otro y otro y otro…es el bufón que no deja de bailar, esa ilusión que entre las estrellas se atreve a nadar, esa música que se divierte y canta sin parar, esa idea que fluye, ese sentimiento que siente verdad, ese sueño que en sus manos, vas a lograr. Míralo, no deja de saltar, jamás se va a cansar, es bufón, poeta y juglar, un hacedor de sueños de todo capaz, hermano del viento y del Universo su aliento, es el gran Bufón de las estrellas, ese ser que te dirá lo grande que eres de verdad, el que logrará que una y otra vez no pares de amar, de soñar, de volar y a veces, que dejes de llorar. Admíralo porque con él debes brincar, de estrella a estrella, de la montaña a cualquier mar, del primer viento al último pesar hasta atravesar toda la oscuridad, de tu cielo a ese gemido que te espera abierto, de aquella ilusión que tenías de niño al sueño que te espera escrito en tu destino…esa luz hecha Universo y que debes abrazar siempre  despierto, hasta besar la eternidad.



             

miércoles, 13 de junio de 2018

BÚSCAME...



               Búscame donde duerme el horizonte, donde acaba el mundo, allí donde las olas pierden su espuma y las nubes tienen otro color. Búscame y no dejes de hacerlo, porque mi olor ya es del viento, mi piel de la gran playa del Universo y mi boca, ese volcán que llena de estrellas tu cielo. Búscame cerca y lejos, a tu lado y en el recuerdo pegado, como parte de una quimera o quizás de una utopía completa, en cada hoja de tu libro, en cada tinta de tus dedos y allí donde la poesía, descubre sus versos. Búscame, huéleme y saboréame en cada parte de mi vida, en cada huella sufrida, en cada humedad reprimida, en cada lágrima caída y en cada beso de un ansia que por nadie fue leída.
              Marca su territorio la tristeza, comete error el espíritu cuando respira bajeza, la noche es perversa y el día una gran tiniebla. Corren los sentimientos y huyen las fresas, la calma deja de ser serena y el nervio deshace cada poro de una ilusión que se quedó,  en aquella última mesa. Grita el eco porque nadie lo escucha ni entre montañas es repetido, suspira el aliento entre dientes porque no es capaz de explicar de la vida su sentido, llora el alma porque de este corazón no puede sacar un pequeño latido  mientras el búho en la oscuridad deja de mirar, porque ya su cuello no puede girar.  Se detiene el río porque no quiere llegar a su mar, la nube deja de  llorar porque no tiene un párpado que exprima su intensidad, languidece el rayo, el trueno se apaga, el cobarde envaina su espada, el valiente no la levanta y se esconde el grillo, porque la noche debe ser callada. Exhala profunda el alba y su vapor no sabe a nada, el vaho no se pega ni a piel ni a ventanas, el dolor viene de dentro, la máquina del tiempo no para y el café ya no huele su grano, ni a tierra mojada. Se desnuda el alma y pierde su membrana, ya de sus hebras están llenas mis entrañas, la imaginación seca la palabra, el sueño me quiere dejar y mi voz ya no puede ni siquiera, un suspiro rimar. Sumido en la gran enredadera de las decisiones, unas arrepentidas, otras jamás comprendidas pero todas asumidas con valor y por ley de vida, ahogado en el gran mar de un olvido, quizás por sangre merecido, quizás nunca buscado ni querido…quizás por mí dibujado a base de esfuerzo y cariño. Tiendo la mano y te siento, lejos pero con la maleta hirviendo, callada y abrazando mi silencio, cerca, muy cerca, de lo que queda de aliento en mi alma.
              Búscame porque camino solo y perdido en una extraña vagueza, en el ocre ocaso de mis sentidos, entre el silencio de unas memorias que se perdieron en ajenos olvidos, entre las redonditas piedras de cien ríos y entre la gran masacre de una soledad, que me desgarra más allá de lo permitido. Búscame y jamás te rindas, despierta de una vez ese día que junto a mí tendrás una hermosa vida, abraza esa noche que tu Luna copulará con la mía, mira de frente a ese rocío que nos empapará dulce y consentido, siente como escribirá el alma cuando estemos en el regazo de una eterna alba y cuando me encuentres, recuerda que del cobarde es lo arrepentido, del valiente afrontar lo vivido, del soñador creer en un nuevo destino y siempre del poeta, escribir lo sentido.



         

martes, 12 de junio de 2018

EL MENSAJE.



           Piensa la idea que el mensaje pesa, la palabra carga sus letras y la tilde suda esa tinta que por ajena, viste discreta. La carta se arruga porque el sentimiento la llena, tiembla el papel y escurren locas dos comas, se cierra el sobre para que nada escape, el buzón es demasiado grande, el destino incierto, entre diez manos desliza su estampa y por fin un cartero, en su morral la guarda.
           Fue una emoción quien aquel mensaje escribió, nadie lo meditó, solo fluyó y rápido se deshizo en el primer papel que encontró. Una emoción hecha de ilusión, de atrevido sueño, con sabor a una rara sensación, llena de color, de dentro, desde lo más profundo del corazón. Aquellos dedos lo sabían y decidieron seguirla, darle forma en tinta, de poesía vestirla y de tanto en tanto darle un toque de maquillaje, para que no se viera tan atrevida. Se escribía y de aquellos ojos no se perdía, a veces un beso de aquellos labios salía y veía como la rima, cada vez más,  a su alma olía. Y aquella emoción fue escrita, tal cual, perfecta y bien parida. Era como la sentía, ni más ni menos, esencia de melodía, caudal de un sentimiento que de las entrañas partía, clave de un mensaje lleno de amor y poesía.
            Le pregunta el cartero a la calle y no hay portal que aquel escrito número reclame. Una vecina se muestra sorprendida al sostener la carta, es muy pesada pero delgada y le comenta el cartero que quien la escribió puso en ella todo su amor o quizás trae tintas extrañas. La dirección no existe y jamás existió, no hay nombre pero al mirarla sabe que la debe entregar, está seguro que alguien la debe esperar y que jamás en su vida dejó una carta por entregar y no sería esta la primera, que pusiera en duda su trabajar. Volteó la carta, miró el remitente y sorprendido leyó: “emoción”. Se puso a pensar, sentó su cansancio en un banco del parque y con la carta en sus manos perdió la mirada, rogó al cielo un destinatario, la carta vibró y un raro letargo lo durmió. El sueño lo abrazó, entre luces corrió como película toda la galaxia, atravesó túneles, se vio dormido entre rosas y margaritas, un color lo abrazaba, otro lo sacudía, el más pálido lo llenaba de caricias y cuando sintió que un rojo lo desvestía, vio a una mujer que de la Luna salía: anciana, hermosa, bellísima, canas derrochando plata, arrugas de vida que solo sonreían, lo miró con extrema dulzura, la miro como niño y la escuchó: “Soy la madre de la Luna y esta carta es mía, esa emoción me pertenece porque de mi es la preferida…la Emoción es hermana de la Luna y de mi, la más pequeña de mis hijas. Fue un verdadero placer parirla y dejar que por cada ser fuera sentida, un orgullo ser su madre y abuela de su hija, la poesía”.
           Con gran sobresalto se despertó aquel cartero, la carta en sus manos estaba abierta, ya no pesaba y un papel asomaba. Lo tomó el cartero, lo leyó y desde entonces su vida cambió:
           “Soy mujer, la primera que hice el amor y el Universo en mí siete semillas sembró, una por una las parí sin dolor: El horizonte, el ocaso, la noche, la Luna, la osa mayor, el rocío y la emoción. ¡Si! El Amor me hizo el amor y de cada gemido uno de ellos nació, en cada suspiro el sentimiento los vistió y en cada grito, un nuevo viento,  de poderosas alas los llenó. Cuando estés solo, siéntate y al horizonte mira de frente, llénate de su ocaso, abraza la noche, deja que la Luna te refleje, mira la más brillante estrella, empápate de rocío y la emoción poseerá por siempre tu alma, escribirás poesía… y sentirás diferente.”
           Y desde entonces, aquel cartero cada vez que se siente solo y vacío, se sienta, ve al horizonte y lo mira de frente. Ya no carga cartas en su morral, ahora solo escribe poesía y se siente diferente.




domingo, 10 de junio de 2018

DÉJATE EN MI MAR...Y HAGAMOS POESÍA.



                  Deja que el aire hecho sombra envuelva tu alma, que las luces de la gran ciudad compongan latidos, que el verso fluya en el viento,  que el narciso estalle en tu espejo, siéntete parte, pequeño, diminuto y también perverso. Déjate ir, baja del avión y abraza el cielo, abre tu boca y prueba una nube, deja que el rayo te posea y déjate llevar tan lejos como el sonido del trueno pueda. Desnúdate y se naturaleza, alma de ella y el largo silencio que camina sus veredas, verde bosque y escurridiza agua de ríos, bambú de cañadas y pentagrama de aquellos eternos gritos, que desde el mar las sirenas emanan, los tritones envainan y las olas en su baile, cien lunas abrazan. 
                  Se tú, se diferente, que no te importe lo que piense la gente, carga tu mochila, tu ajuar y tu vida, que para eso eres persona, bien nacida e independiente. Sé tú y déjate ir porque tu ser es único, tu sangre es luz, tu corazón el latido del Universo y tu alma un pedazo de cielo… ¡Mírame!, hagamos poesía y verás que la tuya y la mía son distintas pero siempre divinas, cierra los ojos, mira dentro tus estrellas,  déjalas que en la oscuridad te amanezcan y que el paisaje te posea: ¡imagina! ¡Santorini te divisa!¡Hermosa isla!¡Cuna de griegos y osados dioses!...Míralas, ahí están las vestales jugando a un amor imposible con el eunuco señalado, Dionisio ya está borracho y Hermes ya luce muy viejo y cansado, ahí sentada esta Gea, de seno descubierta porque es Tierra y alguien tiene que mamarla y absorberla toda hasta que la leche ceda, hasta dejarla extasiada y mujer  completa, espera paciente a  Eros pero Afrodita lo aparta y con él se acuesta cada mañana, Hércules como siempre batalla y batalla…y en el fondo un anciano Zeus solo nubes recopila para hacerse una última cama mientras su esposa Hera ya con un joven y atrevido Apolo galantea a escondidas en una mitología tan pervertida, como la vida misma. De cualquier parte llegan ninfas, sátiros, nereidas y medusas, el trance te duerme y te sientes en un gran viaje de mi mano pegada y desnuda, en una gran odisea que completará nuestra Ilíada, en un mar de sentimientos que por todo el mediterráneo nos llevaran a nuestra maravillosa Ítaca. ¡Sí! seremos los grandes argonautas de este mar hecho Universo y cuando lleguemos, allí nos sentaremos, haremos el amor como adolescentes en celo, nos divertiremos, le diremos a la vida que yo seré Ulises y tú la perfecta Penélope, que ya no comeremos pan sino carne de versos, salsita de humedades hechas cerezos y chuparemos huesitos, llenos de sentimientos.
                   El gemido será tan grande que confundirá las lunas de mil cielos, el abrazo tan intenso que el mar ya no se sentirá inmenso y la mirada tan dentro, que no habrá luz que viaje tan lejos en el nuevo y creado Universo. Y será entonces el momento en que la poesía saldrá del verdadero dentro, tu sentimiento encogerá tu vientre, el mío recorrerá mis venas, tu aire será espeso y el mío denso, tu espalda vivirá intensos escalofríos y mis dedos el temblor de tantos sentidos… y crecerá el verso, su rima, las Pléyades pondrán su música, la imaginación de Orión su color, el cielo de Umo su lienzo, la vida un papel y la fuerza del destino una tinta, esa tinta que no es negra ni azul, ni gris ni roja, ni tiene la punta rota…esa tinta que es blanca, de un blanco tan divino que solo la lee quien la siente y la toca.
                Pegaremos manos, cruzaremos dedos, cerraremos ojos y escribiremos…lo que somos:
               Somos Universo, lienzo y gota de cielo, lagrima de amor cuando es eterno, caricia de invierno, mar de verano y copa de un tinto añejo, en cualquier estación del año. Somos del libro una página que nunca duerme blanca, de la estrofa su cierto  sentido, de la frase sus comas, sus espacios y aquellos puntos que la respiran despacio, del verso su rima, de la palabra su magia, de la letra su nota divina y del sentimiento, ese manantial que nace dentro, fluye sangre e imagina pensamientos y exóticos paisajes. Somos nuestros, tú de mí y yo de ti, pegados en piel, guerreros en alma y fusionados en el gran poder secreto que nos emana, somos uno y condición eterna del gran karma, somos uno, átomo del gran todo y molécula de la nada, silencio y eco de un vacío que nos ha hecho soldados de una guerra en la que solo el ansia gana. Somos nuevos y viejos, amantes y enamorados, adolescentes y a veces parte del ignorante pecado…somos uno y parte de algo mucho más grande, que jamás la sorda humanidad podrá escuchar… ese algo que solo la poesía cuando expresa un sentimiento de verdad es capaz de explicar, ese algo que nace dentro, muy dentro del ser y lo hace capaz de reir y llorar, de abrazar a quien no conoce y ayudar, dar la mano con generosidad…`porque hay que ser capaz, capaz de  decirle al mendigo que ese dólar no es de verdad, sino una excusa para de largo pasar, que al músico del metro una dádiva merece su cantar y que al perrito que a la calle fue a dar, también merece un hogar.…¡Porque no vale! No vale  que las lágrimas sequemos con pañuelos que huelan a seda, sino hacerlo con dedos secos,  agrietados y con el alma en sus huellas. ¡Amor, tu y yo somos de verdad! Poesía y paz, verbo y poder, etiqueta de Universo, saliva de nuestro erotismo y esa caricia que solo bajo la piel pinta escalofrío. ¡Somos!, ¡dejémonos llevar! ¡Qué importa el dinero si no existe en la eternidad!¡Qué sentido tiene la distancia, si el espacio no podemos comprar! ¡Por qué le escribimos tanto al tiempo si en nuestro amor, lo podemos parar!... ¿Por qué no te dejas ir?, tus miedos puedes dormir, agárrate fuerte a mi mano y escribe poesía en mí… Mi vida es un libro y la mitad está en blanco, sus hojas ya marchitan sombras y sus tapas cuando las abres, huelen a `polvo de alas de cien mariposas. Me abro y espero quedito tu tinta,  esa gota que abra de una vez mi vida, ese sentimiento que me tatúe y ese beso que de mí te haga por siempre mía…¡Déjate…y hagamos poesía!