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viernes, 25 de agosto de 2017

UNA BOCANADA DE MI ALMA...


                   Tengo frío, piensa el alma y siento que mi corazón ya negocia su latir. La reflexión requiere su tiempo, la soledad un abrazo y el réquiem de una vida alguien que lo escriba. Despunta filo la incomprensión, el fuego huye del agua y una fuente relata su historia entre menudas cascadas y sabores a hierro de lejanas montañas. Pregunta la oscuridad a su noche el color de su velo, respinga el verso porque su rima no es adecuada y rompe entrañas un temblor en mi vientre.
                   Alguien toca mi puerta y no se abre, el teléfono grita y un dedo apaga su ansiedad. Se desahoga la red, los peces viven su mar y un viejo árbol de mi bosque pide clemencia al destino, porque ve en su caminar un hacha de muerte, su filo sembrará. Dejo que en mi sueño viva la imaginación y creo hadas, caricias y nostalgias. Me dejo ir, le susurro a mi aire y presto oxígeno a un candente cigarrillo. Arde la cera, el añejo tinto agota su color, exhalo intenso y la bruma llena de ceniza  mi pulmón.
                   En mis manos está el viaje, un viaje sin retorno, un viaje sin maletas…Un viaje, a la vocación de mi espíritu.  Solo me relame una caricia que nace en mis dedos, me siente un sentimiento que solo transmiten mis genes, me transparenta una mirada que solo en mis ojos vive y me recita un verso que solo mis tintas dibujan. Mi boca pinta una “o” y una bocanada sale de mi alma, se arrodilla el viento, emerge el silencio y un vacío abraza su figura. La “o” se queda quieta, una vela la vibra en su calor, la mirada la sigue perdida, la poesía reclama su foto y una energía la mueve. Llega intacta cerca de unos labios y no se atreven. Se preguntan  pero no se abren. La bocanada es intensa, es “o” y es una respuesta de vida.
                   Entra en “shock” mi alma porque quizás alguien comprendió, las pestañas cierran mis ojos porque sentir a veces es no ver y mis brazos arañan pecho porque abrazar a veces es rasgar. Camina una ilusión entre divagados sentimientos, refuerza un latido el orgullo de mi alma y el pensamiento presta atención.  La veo y siento que me ve, percibo un deseo y siento la necesidad de su absorber. Le cuento al cielo tanta ansiedad y arruga sus nubes, explico a mi historia una pasión y su libro hace trizas cien páginas, intento llorar y no puedo, imagino una sonrisa y mis mejillas la pudren, suelto una palabra de miel y un viejo trueno la despedaza.
                   Mi bocanada vive incorrupta y vuela en el limbo, erecta se muestra  y ecuánime explica de dónde viene. Bocas se abren y ninguna se atreve. Absorberla es tenerla por siempre, tragarla es sentirla dentro y poseerla es vencer miedos. Mi “o” se derrite y su humo ya se difumina entre las hebras profundas del vacío. Nadie alcanzó sus comillas, nadie se atrevió a respirarla, nadie tan siquiera se atrevió a copiarla y sola, sigue vagando un mundo en que la energía del amor sigue transformándola. La verdad la muestra como tal y un resquicio de gemido, muestra que mi alma un día se mostró,  exhibió su humo, retó la elegancia de una “o” y  desnudó su ser en una bocanada que nadie absorbió. Mi “o” salió del alma, se convirtió en humo, nadie poseyó su esencia y camina en el vacío. No espero que alguien la absorba, pero rezo para que jamás un corazón ponga un dedo en su círculo y la desbarate. Dejen que viva  porque una bocanada de mi alma, siempre será una bocanada de Amor.



                   

jueves, 24 de agosto de 2017

RETOÑOS DEL ALMA...


               Pica el pequeño pájaro su tronco y éste no cede, pestañea el hombre y hunde un efímero silencio en su pensamiento, vibra el Universo y un delfín brinca alegre su mar, el libro recoge sus hojas y espera con ansiedad, ser leído. Retoña una rosa, absorbe rocío un viejo pasto, despacito un gusano de seda hace su capullo y un día más la naturaleza se reinventa. El cielo pinta un hueco y la nube se atreve, el planeta cede su espacio y un ilusionista imagina formas, descubre vapores e invita al mago a que abra su chistera. Se pregunta el día por su luz, una montaña la quiere y suplica, una música la venera y desnuda su pentagrama, el verso enchina sus letras y una poesía , solicita su parto.
               Sufre un otoño, alarga sus brazos y llena manos de hojas. Cabizbajo camina un invierno porque sin permiso de su iglú salió, lo regañó la primavera y sonrió el verano aduciendo un cambio climático. Todo cambia, la energía transforma vida y la muerte reivindica al más osado. Una ventana, media luz, añeja melancolía y dedos de artista: Una anciana teje, la lluvia no cesa, el vaho no se atreve y arden ceras en el doquier de una nostalgia. Jadea una rima porque no es requerida, entra en la cueva del recuerdo una imaginación y un viejo infierno muestra su desdén. De frente te busco, te idolatro y te tengo. De ladito te poseo en mi reojo y de lejos, sugiero al cielo que pinte nuestro encuentro.
               En tus dedos una copa, la burbuja reflexiona, una mirada penetra y el humo, su cristal empaña. La esperanza agoniza y resbala en su pedestal, quedito el dedo frota su borde y en el chasquido, revive un acorde. Ya el caldo toca labios, el sabor excita lengua y en las papilas araña cuerpo una historia. Suda tu garganta al poseer su milagro, respira el olfato y el ojo cierra su mirada para comprenderlo. Me das la mano, la pongo en mi mejilla y en mi copa te arrebato. Invento una caricia y asienten tus dedos. Te explico cómo y tu palma se llena de ternura. La persigo con mi piel y le enseño el camino para que aprenda mi cuerpo. Despacito por él resbala, un mimo acompaña y un verso empieza a escribir sus letras. Mis entrañas se delatan y un poro se abre. La caricia rodea cara, engulle lóbulos de orejas y atraviesa nudos en mi cuello. Sufre la imaginación por verse superada, tiembla el pensamiento el siguiente paso y tu dulce olor es tan intenso que el corazón ya no soporta el latido y lo siento en lo profundo de mi alma.
              Se reivindica mi pecho y tu mano lo toca, enredas entre tus dedos vello, piel y pezón. Un labio los abraza, tu saliva los exalta y un beso corre urgido  entre los calostros de tanta ansiedad. Permea el cariño mi vientre, su contracción contorsiona, una fingida flacidez marca músculo y despierta enérgico el umbilical que un día me llenó de vida. Y se pregunta el ombligo ¿Quién eres? Porque solo mi madre fue capaz de regalar tanta energía. Y se pregunta el vigor ¿Seré lo que soy y no me detendrán? Y contesta mi Luna: “Sean libres, desborden intensidad y atrévanse a todo, porque una letra no es verso sino es pensada, un verso no es poesía sino se siente y un libro no se lee si sus hojas no lo explican,  pero siempre  una caricia de amor nacida del corazón, pensada, sentida y explicada,  sembrará nuevos retoños en el alma.
             Y mi piel enardeció, tensaron cuerdas de cielo mis piernas, el vigor penetró, la ternura abrazó y mordió, el viento enfureció y las ceras apagaron su nostalgia, Cayó el tinto, la copa gritó, gimió la cama y huyeron las sábanas. La noche desnudó estrellas, lloró el poeta porque no escribió lo que vió y una viejita, un hada de la historia, abrazada a su soledad bajo una impertinente lluvia, siguió tejiendo sedas y miel para sus retoños, los nuevos retoños del alma.



             

miércoles, 23 de agosto de 2017

FRIGIDEZ...


            Suena un diapasón y afina la nube sus gotas de lluvia, pide un minuto de silencio un viejo viento porque la frigidez, acaba de morir y entre el caos surge el desfile de mil hadas, que llevan un cariño hasta el altar de la última fingida ternura.  Sonríe el trueno y le dice a su rayo que llegó tarde, piensa el mar y en la duda, embravece su espuma…Una mujer esconde sus miedos, un tambor la delata y ofrece su adusta cara al mundo. Grita su frigidez, el cariño baja del altar, la ternura se convierte en cáliz, la caricia espera y empieza la última batalla del sentir.
            La mujer se desnuda y muestra lo que es. Su alma camina por su piel y refleja pureza en sus ojos. Llega la caricia y un poro se enchina y después otro y otro. La ternura recorre su carne, el cariño no se atreve pues necesita su complemento. La mujer entristece, mengua su latido y abate sopor en la primera almohada que le da su noche. Grita el cielo, gime el universo y las bestias dejan de copular. Un perverso demonio muestra carcajadas de ironía y un centauro parido por el orgullo de un hombre, corta de tajo sus cuernos, patea su fuego y lo funde en el primer volcán que encuentra. Aplaude la esperanza, asiente la razón, comulga ostias el vagabundo, las confunde en maná de vida y vuelve a caminar, a mostrar huellas y a enseñar que el sentir no es posesión sino una actitud, que dejarse sentir es elección y que una caricia adecuada  vestida de cariño, desata ternuras y deshace frigideces.
             Despierta la mujer, se percibe, se ama, se toca y no puede. Imagina, sus dedos emocionan, frota tensa sin miedo, recorre su cuerpo, la soledad  le da libertad, sus pies aprietan músculo y las piernas ceden un pequeño temblor. El escalofrío no llega, dilata el gemido su presencia y la mano duele. Abre los ojos y ve un hombre, un hombre que la observó y la disfrutó, un hombre amable, educado, silencioso y elegante. Su cuerpo no vestía, solo sentía. Sus ojos eran bellos e intensos. Sus manos velludas y fuertes. Sus pocas palabras versos y sus labios contorneaban el dulce óleo de su boca.
             Ella pensó que lo amaba y él, la leyó. Sintió ansias de posesión y él asintió. El gesto vivía, el ademán era comprendido y una ilusión nacía. La desnudez era compartida, cada segundo el espacio fundía intensidad y las pieles tocaron. Un corazón vibró, el otro desahogó sangre, la noche prendió sus rayos sin trueno, la Luna acompañó, contorsionó sus caras, se desnudó y también pidió penetración. La mujer sudó miel, el hombre cerró ojos, ella nadó en su cuerpo y él en su alma, el cariño era intenso, la caricia brincaba por doquier y la ternura, confundida por tanta pasión se multiplicaba y se daba sin importar dónde, cómo ni cuánto.
             Los dedos se alejaban de las manos y entrelazaban cabellos, las palmas eran ventosas de piel y las muñecas jugaban al dulce escondite. Se perdían los brazos y se encontraban con una pierna acariciando espalda. La boca lamía su pezón y un labio se atrevía entre perfumados vellos. La Luna se expandía y encogía,  el cometa ya llegaba. Mostraba luz y mil colores en su cola, la tierna poesía de cien planetas recorridos y la intensidad de todo un hombre, de un centauro y de un cielo de amor. La mujer se emborrachó de sentimientos, gozó, se divirtió, sintió y se duchó de aromas, de viejos deseos y de una pasión que creía ya no existía para ella. Y llegó el irradiante cometa, la Luna lo asimiló como suyo, el rayo brilló y el trueno expandió tan enorme gemido, que el Creador despertó: Inquieto se asomó y vió ese atisbo de imperfección en su creación. Inmediatamente corrigió, dotó a cada mujer con la caricia perfecta, el cariño adecuado y le pidió a la ternura que fuera tan intensa como el perfecto cuerpo de una mujer. Tomó la creación de un hombre, su alma y su corazón. Pensó, reflexionó, tomó su mente y le quitó la idiotez. Arrancó un pedazo de su corazón  y le donó un sentimiento llamado “poesía”. Tomó un poquito de su alma y en ella sembró dos semillas, la de la verdad y la de la igualdad. Tomó su cuerpo  y en él implantó un imán, el imán del saber tocar, del saber esperar, del saber amar y del saber escuchar antes de actuar con tanta alevosía y premeditación. Renació el hombre, la mujer gozó y una palabra desapareció del diccionario: Frigidez.


            
           

             

martes, 22 de agosto de 2017

DECISIONES...


                Piensa la herradura colgada detrás de su puerta en la energía que debe absorber. Duda la nube cuando una mano de cielo la exprime. Espera la decisión a ser tomada y la razón a ser entendida. Pide el tiempo que lo dejen fluir, el espacio que lo dejen respirar y el sueño solo duerme paciente para ser conseguido. Rasguña una araña su tela desmembrando gotas de ajenos rocíos, la vida no es comprendida y la noche esconde su Luna para que ningún lobo aúlle.
               Se abre el oído y retumba la queja de la conciencia, el silbido es intenso y el nervio vive tenso en el vientre. Las llamadas no son atendidas, el miedo al error funde tiempo, los principios se revaloran, la garganta traga saliva y el espasmo arquea las cejas en el viaje del inquieto pensamiento. Tarda la virtud y aflora el defecto. Azota sangre el latido, llora el riesgo una oportunidad de ganar y la prudencia tiembla entre tus manos. Le pides ayuda al presentimiento y no vibra, hablas con tu ángel y el dulce escalofrío no llega, rezas a tu santo y se baja de un apolillado cuadro, miras al cielo y cambia de color. La decisión está solo en tus manos.
               Te escuchas porque solo tú te puedes comprender. Tu historia aprendida es balanza en pros y contras, el tiempo no para, sus manecillas agotan prisa y solo caminas con la mirada perdida. Oyes voces, ecos taciturnos de viejas nostalgias, charlas de recordados cafés y mensajes leídos entre copas de añejos tintos. Te asumes en guionista y protagonista de una película sin estrenar, en un héroe que cabalga a pelo, en un presumido escritor del destino y en un payaso de la indecisión.
               Nadas en el “¡Qué dirán!”, escalas las imaginadas montañas de una hipócrita y perversa  aprobación social, dejas tu sueño al albedrío de un viento lleno de jueces  que no te conocen,  pero que con el dedo de su inquisición te señalan. Ya no razonas, solo pintas excusas. Ya no eres tú quien decide sino las “modas” de los demás. Ya es tarde y tu decisión yace moribunda entre los miedos de tu propio infierno.

              La oportunidad es vida, tu dictamen sentencia y la indecisión un juego muy peligroso. ¡Levántate! Mira la estantería que forjaste. Mira sus libros, sus tapas, sus páginas y sus fotos. Poséelos uno a uno y te recordarás. La memoria empezará a germinar, tus principios te envolverán, tu educación te abrigará. Vivirás otra vez tus ilusiones, sonreirás a tus sueños de niño, llorarás tristezas  y tocarás otra vez la húmeda tierra de aquel árbol que un día sembraste y hoy, ya da fruto. Sentirás a la gente que solo fue de paso por tu lado y les dirás adiós una vez más, te emocionarás con el silbido de tu mar cuando su alma te atrevías a tocar y un piropo de salada espuma tatuaba tus pies, imaginarás que eres el único ser incapaz de tomar una decisión y será entonces que el coraje de vida te invadirá, tus respuestas llegarán, el frío presentimiento te dará su luz y tu ángel te llenará con su música. Entonces, será el momento y decidirás.


lunes, 21 de agosto de 2017

UNA CARICIA, ESCRITA EN POESÍA...


                 Buscaba el viento su razón y solo encontró un motivo para no tenerla: nadie lo acariciaba. Giró despacio sus aspas el molino, la nube se quedó quieta esperando un empujón del cielo y el sorprendido huracán perdió su ojo en un viejo mar. Las flores preguntaron al aire y éste no existía. Como pudo el sauce arrulló sus lloradas ramas y un sastre perdido en su querida bohemia, medía en pulgadas el encargo de un nuevo traje.
                 Un día alguien sin rostro y con escamada piel le ofreció un trato. El anciano sastre lo escuchó para entender, lo tomó para bien comer y confirmó sus tijeras para que su epílogo, de algo sirviera. Aciagas sus noches, las velas no aguantaban más luz. Entelarañadas sus copas, solo recordaban cuando un día viejas gotas descolgaban sus paredes. Anquilosados sus dedos, bramaban clemencia entre las arrugas de sus manos y el amarillo ocre de sus uñas sufrían sometidas a la elegancia de su fiel cigarrillo.
                 Pero esta noche era especial. Recordó de joven cuando diseñó un bello traje a una tiniebla que terminó prostituyendo esquinas, cuando un alfarero le presentó una erótica mujer de barro y tuvo que imaginar un pétalo de tela que se pegara a su pezón para poderla vender, cuando un perro le pidió un algodón que cubriera el frío de su perra doncella  y cosió un pequeño abrigo lleno de huesos…Y recordó cuando sus tijeras no cortaban y las uñas ayudaban, cuando sus manos apretaban reumas y su corazón latía y cuando sus ojos empañaban hilos y su aguja no los descifraba. Pero esta noche era especial. El encargo subliminal y su destreza, un grito a la humanidad.
                Salió el sin rostro por la puerta, despacito la cerró, un ojo guiñó y el sastre su responsabilidad sintió. Era el elegido. Un Dios en el Olimpo o quizás el único idiota disponible para tal hazaña. Desenredó arañas de sus copas, juntó la cera de tres muertas velas, las prendió y pensó. Respiró el tinto que ya momificaba su vejez, gimió el cigarrillo por ser exhalado una y otra vez, la pared arrancó su lúgubre color y el búho giró su cuello, miro de frente al sastre y éste supo que lo tenía que hacer. Debía vestir la última caricia que quedaba, que fuera atractiva, querida, deseada y amada. Que fuera  única y repetitiva, que fuera intensa y salvaje como el agua nacida de la naturaleza, que fuera tierna y sensual, seductora y de verdad.
              La encomienda escribiría eternidad, la historia lo recitaría y quizás un día, recibiría esa caricia. Con desmesurado desdén se puso a trabajar. Sus gafas de una pata cojeaban, los dedos temblaban hilos y la imaginación no encontraba su lugar. Tranquila, la caricia esperaba a ser vestida. A veces bostezaba y siempre mostraba una pequeña ansia. El sastre no dormía, buscaba, se levantaba, caminaba, sentaba su miedo por no poder, escuchaba música para el alma, relamía sus canas, fruncía una y otra vez cejas y frente, viajaba memorias, recordaba muertas enseñanzas y diseñaba lo que podía. La intensidad maximizó su esfuerzo, un pequeño infarto abrazó su pecho, el sastre luchó, caminó a la ventana, su mano rompió vaho y deslizó cuatro dedos en el cristal. Vió una luz, un túnel de color y a sus padres abrazados. Sintió miedo, temió vida, arrugó existencia y una mano lo tocó. Su madre lo acarició. No era una caricia de este mundo pero sí la que su piel necesitaba. Deseó quedarse, desdoblarse y fundirse. Se sintió otra vez bebé, protegido, querido, amado y soñado en el amor. De repente respiró, gritó su alma y gimió un deseo. Lo escribió, dibujo, diseñó y cosió cada uno de sus hilos a la caricia que entre bostezo y bostezo esperaba. La caricia se llenó de su energía, se levantó e irradió una nueva pureza. Destornilló miedos, alcanzó un pedacito de cielo y el viento despuntó. Corrieron las nubes, nació música entre las flores, el molino vibró fuerza y el sauce por fin lloró su naturaleza.

              El sastre sorprendido vio su creación. Un traje hecho de luz, de ternura, cariño y verdad. La caricia era hermosa y el sastre fotografió su beldad. La caricia estaba vestida de amor y el sastre, lloró cielo. La caricia tenía un millón de hilos y el sastre cosió el último para que ninguno se deshiciera. La caricia preguntó: ¿Quién me tendrá, quién me dará, quién me poseerá si de humanos no estoy vestida? Y el sastre respondió: Te parieron de una madre, te vestí  de historia, entrelacé hilos de ternura y cariño, te iluminé en los colores de un túnel de puro amor, te disfracé de mano y le dije a los dedos que te toquen, a la piel que te reciba, al corazón que te lata y al alma que te sienta… que escriba tu poesía.


sábado, 19 de agosto de 2017

TU LUZ...UN CUENTO DE AMOR


                Veo una luz en medio de tu corazón, es suave, frágil e intensa. Se mueve despacito en el vaivén del aliento y vibra en cada uno de tus latidos. Es azul, con tonos cafés y amarillos, es cálida, persistente y cuando la miras fija, parece que habla. Nace en sangre y resplandece en la cera de tu alma, es imagen y espejo, es sombra en la pared de mi noche y el abrazo de una melodía creada para amar. Erecta y perfecta, contorsiona aire. Sensual provoca esperanza, seductora chorrea sus lágrimas y casual, viste desnuda cuando mi deseo enchina piel.
                 ¡Viento, no la apagues, resígnate y rasga nubes! ¡Mar, no la ahogues, véncete y apaga arenas! ¡Cielo, no la dibujes, recuerda que solo es mía!
                 Poseeré tu luz, la tomaré y poquito a poquito dejaré que gotee por todo mi cuerpo. En mis pies, prenderá el nervio, en mis piernas atreverá ansias, en mis muslos romperá pecado, en mi vientre será profundo escalofrío y en mi garganta, un dulce divino. Recorrerá mi barbilla y los hoyos de mis mejillas, será pincel y contorneará mis labios, entrará en mi boca y chispeará en mi lengua. Llenará sensualidad en el perfil de mi nariz y poquito a poco sellará de ternura mis párpados, hará el amor con mis pestañas y penetrará en mis ojos hasta dejarlos ciegos de ti. Arquearé cejas y las besará, abriré mente y la perforará, despertará mi tercer ojo y leeré tu alma, quemará mis cabellos y la pasión arderá. Seremos incandescente fuego, brasa en la cola de un  cometa y envidia de libertad.
                 No sabes lo importante que eres para mí, no sabes que a partir de ti, mi vida escribe destino. No sabes que un día descubrí tu luz, la guardé en mi sueño y la hice mía. No sabes que un día te la arrebataré, la poseeré, seré suyo y le escribiré una poesía a la vida, una poesía donde la muerte de un poeta, revive en tu luz. Y ese día, verás reventar las olas de mi mar, sentirás que el viento huele diferente y que el grillo escogió otro cantar. Ese día cambiarán su color las nubes, el rayo disimulará su trueno y será más intenso, la manta raya volará, el delfín caminará su elegancia y el lobo por siempre callará su aullido.
                 No lo dudes, llegaré a ti. Te abriré y en mis manos tomaré tu luz, en mis dedos regalará destellos y en mi pecho, arderá. Te sentiré y me sentirás. Nos fundiremos en el verbo del dar, desconoceremos los hilos el miedo, marcaremos huellas de caricias en cada poro y cuando la cera se apague, congelaré su flama, la encapsularé en ámbar y le pediré al tiempo del Universo que la mantenga tersa y eterna. Encelaremos infinitos, romperemos reglas, profanaremos rebeldía y un día, cuando la noche abrigue al Sol, esa luz dará nueva vida.
                 Y ahora con tu permiso, me sentaré enfrente de mi piano, convertiré las blancas teclas en suspiros de algodón, las negras en gemidos de alma y dejaré que mis pies se deslicen sobre la pasión de una persa alfombra. Cerraré mis ojos, dejaré que sean mis sentimientos los que toquen y explicaré al vacío que me rodea que le hable al viento más cercano, al mensajero más despierto y al mar más bravo. Hecho esto, compondré luz, una luz que mi Luna sea capaz de reflejar, una luz que viaje hasta tu alma, una luz que copule con tu luz y que cuando la historia las mire, sea capaz de escribir, un cuento de amor.



                 

viernes, 18 de agosto de 2017

TOCARON, UN PEDAZO DE MI ALMA...


                  Tristeza profunda, impotencia bañada en sangre, rencor entre sienes  y angustia que revientas vientres.  Miedo que cabalgas entre las ubres de la inseguridad, fango religioso que haces del ateo un Dios, mente perturbada que posees vidas que no te pertenecen, beso de Judas a la humanidad que llenas de tu hiel nuestra libertad.
                  Naciste etéreo de un esperma del diablo, creciste escondido entre las enredaderas del odio, viviste ignorante porque jamás viste un árbol crecer y ahora que tu saliva rebosa pegada en la espuma de tu lucidez, tomas vidas, deshaces sueños, desgarras almas y decides destinos que en tu idiotez, jamás alcanzarás a comprender.
                 Tu imagen es distante, tus ojos solo miran vacíos, tu boca respira seca y tu alma yace secuestrada en los colmillos del  infierno. Tu palabra no tiene letras y en los suspensivos puntos, tu corazón muere. Tu dicción no es idioma sino el estúpido versar de una maldita conciencia mal educada, tu pensamiento no razona,  tus manos no tocan y tus dedos, solo hieren. Tu piel no ama, solo suda la tensión de la muerte, tu cuerpo no existe pues solo espera la explosión de un cinturón de muerte y destrucción.
                Quizás tu error fue haber nacido. Quizás nuestro error, fue darte un pezón para que vivieras. Quizás el día que mueras, cien vidas, crecerán en paz, tendrán sueños y en su muerte no te recordarán… Quizás hoy seas las más grande vergüenza que cualquier madre haya parido, quizás mañana, solo seas parte de la ceniza de nuestro olvido.
                Hoy, el silencio se convirtió en tarde y la noche en terror.  El tren de la muerte se detuvo en mi estación de vida  y un fundamentalismo equivocado brincó la razón de mi ser humano. Ven, siéntate, habla conmigo y te explicaré: Alá no te espera, pues en su amor no intercambia vidas por otras. Alá piensa más allá de ti porque tu vida no es más importante que las que quitaste, Alá es luz y tú solo una simple explosión de cuerpo sin más y sin menos. Alá despierta cada mañana, se regodea en su obra, besa sus ocasos, dibuja lindos amaneceres  y  te desprecia porque tú, solo eres una marioneta de alguien más, de un alguien que no cree en Él, de un alguien que piensa para manipular, escribe para la ceguera del inmaduro y canta falsas ternuras para las sordas conciencias de la inquietud y la sinrazón de una amarga soledad oculta en el narcisismo de su inventada religión. Alá en su edén, tiene hombres de paz, mujeres que luchan palabras y desiertos que acarician dunas. Alá es Dios y tú un simple hombre. Alá es luz y tú, una sombra más en la página de un Corán mal entendido y que nunca has leído.
                Vejaste, maltrataste, asesinaste y desvirgaste a mi Barcelona. ¡Cuidado! Diste el primer paso y nadie te dio la mano. Tomaste vidas que no te correspondían, sin derecho arrancaste almas, con premeditación y alevosía quisiste sembrar miedos a mi pueblo…Pero debes saber, que ahora somos un millón los que paseamos por “Las Ramblas”, que no tenemos miedo, que la historia de nuestra raza es diferente a la tuya y que en tu velorio estarás solo, tan solo, que ni un buitre será capaz de comerte, ni un sapo gozará escupirte y que ningún grillo cantará una de tus noches en tu supuesto paraíso.
               Barcelona es única, Catalunya es cielo, las Ramblas un símbolo de amor, paz y globalidad. Cada día mil naciones pasean y acarician su piel. Cada día en su calle se escriben versos, anécdotas y viejas charlas de café. Cada día el amanecer es diferente, el ocaso sugerente y las extrañas pisadas dibujan huellas y destinos que escriben poesía en las venas de esta hermosa ciudad. Entren a la leyenda, beban el agua de Canaletas y en su fuente, regresarán a nuestra hermosa Rambla por siempre. Catalunya vive, Barcelona respira y La Rambla vibra universo como nunca.

               Tocaron mi corazón, el corazón de mi Barcelona…Tocaron, un pedazo de mi alma.