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domingo, 22 de julio de 2018

RECUERDOS.

MIRA EL VÍDEO AQUÍ: https://www.youtube.com/watch?v=bww4_6UUm7Y&feature=youtu.be



               Hoy tuve un recuerdo. ¡Sí! el amanecer estaba recién hecho, el rocío apenas pegado a mi ventana, un pajarito cantaba su rama y de reojo me miraba, mi almohada por fin descansaba y las sábanas envidiaban un aire que ya olía a ese café, que solo se tuesta desde los granos de la añoranza. Recordé un beso, un abrazo tierno, un “te amo” sincero, ese día que decidí darme entero, la desnudez de una mujer que fotografié y que todavía pinta mis anhelos. Recordé aquellas travesuras del niño que traigo dentro, a un amigo que sentía eterno, a un colegio que olía a tizas, a cortos recreos y a curas, en aquella época, todavía plebeyos. Recordé instantes, flashes, momentos de angustias, la muerte de mi madre, el nacimiento de mis hijos, el descanso plácido de mi padre, a una mujer, a otra y a la última, a tantos paisajes, a tantas paredes que a mi soledad han gritado, a tantos años que yacen perdidos, en cualquier espacio.
               Despacio levanté mi cara, el vapor del café mis gafas empañaban, en mi interior perdí la mirada, apreté puños, solté una lagrima, afiné mis oídos y con atención escuché una voz que me aconsejaba. No sabía de dónde venía, allí no había nadie ni nada, solo el pedazo de silencio que la naturaleza te deja, ese pequeño nervio que sobre ti el Universo deshebra, ese azul, que dibuja el cielo como holograma perfecto de nuestra existencia. Me dijo que llorara el recuerdo, que lo desbaratara, que de él recogiera lo bueno, que lo archivara, que lo hiciera efímero y después, que con ganas, lo olvidara. Era explicación de lo vivido para ser aprendido, no tatuado ni con fuego escrito, ese espacio tenía que quedar en blanco, el subconsciente merece otro trato, no lo llenes de pasado, no llores toda tu vida porque no dejarás lugar, para que amanezca mañana ni al amor, una silla en tu alma.
               Vibraron las preguntas, nadie me contestaba,  mi corazón se llenaba de rabia, tanto silencio me abrazaba inquieto…¿Por qué no recordar aquel primer amor, su beso tan intenso, esa lágrima que de hombre sentí en el orgasmo de mi amada, ese gemido que me abrazaba, único, pintado en caricias y tan sincero que todo mi cuerpo temblaba? ¿Por qué? ¿Por qué no recordar la traición cuando el alba apenas despuntaba, aquella nota que en la mesita de noche se despedía sin decir nada, aquellos momentos en que mis entrañas se arrugaban como papeles, sin ortografía en las palabras? ¿Por qué? ¿Por qué no recordar mis pedazos de felicidad, las sonrisas mirando al mar, aquel coche donde robé una virginidad, o aquella película, donde en la oscuridad aprendí, a sentir mi humedad? ¿Por qué?
               Mi corazón empezó a latir con fuerza, una luz me atravesó desde la coronilla hasta el fondo de mis piernas, el cielo cambió su color, el rocío de mi ventana se despegó, llegó un trueno, enfrente de mi se sentó y me habló: “¿Quieres quedarte en esos recuerdos?, ¿Quieres que ese primer beso sea el único, el único que alcance tu anhelo? ¿Quieres caminar toda tu vida entre las miradas de tus abuelos, de tus padres o quizás entre las de tus hijos? ¿Quieres que aquel orgasmo sea el único por ti consentido, que aquellas caricias te limiten porque crees que jamás volverás a sentirlas, que aquellos pedacitos de felicidad sean los únicos que por tan cortos y vividos, tapen con un dedo, todo lo que tiene para ti el destino o que aquellas sonrisas, no puedas convertirlas en carcajadas exquisitas? A veces el recuerdo tapa, limita, encoge el alma y el corazón debilita. A veces llora tanto que ahoga la esperanza, te conforma y ya no esperas nada, te llena de miedos, te dice que eso es todo, que en tus manos jamás tendrás ese destilado de puro oro, que un día fue maná y que ahí está, solo esperando que abras la boca y pinte de otros colores tu aura. Abre tu mundo, expande alma, libera espíritu y vuelve a vivir. Mira lejos, tan lejos que puedas escribir como empezará la siguiente alba, tan lejos que cuando quieras noche no abraces nostalgias sino cada estrella que suda en la piel de tu amada, tan lejos, que tus recuerdos solo sean un apóstrofe, en el silencio de aquel mar que ahora, yace en calma.
               Llegó el rayo, se llevó su trueno, una estrella se vistió como espía, hecha de Luna parecía, cambió de color el cielo, el café a otros granos olía y vi como un fuerte viento estampó de par en par la ventana. Mi disfraz era viejo, llegó el torbellino y se atrevió de lleno, arrancó la nostalgia de mi cuerpo, un rencor al escondido deseo, las telarañas de mis angosturas, los nervios de mis dudas, el cáliz que cada día tragaba de mis miedos, esa melancolía que de inseguridad llenaba mi vida y ese temblor que explicaba cada uno de mis días. Me quedé desnudo enfrente de lo eterno, llegó la Luna, me cubrió con su velo, sentí entero el Universo, cada vello erizó su pelo, un sudor me recorrió limpio y nuevo, una luz me cegó…era el destino que ahora estaba blanco, hecho con papel divino, sin recuerdos, solo con lo aprendido, esperando que por mí, ahora sí, fuera bien escrito.



            

AMOR ASTRAL (VÍDEO)

MIRA EL VÍDEO AQUI: https://www.youtube.com/watch?v=6hYRTIWi7S8&list=PL6u2tTicFWlUBtn6XWOAWsFKRyqY9HBTE&index=2




               El giro es brusco, el estruendo me llena, sale el alma de mi cuerpo, viajo tan lejos como me lleve el viento, cruzo mares, me reflejo en nieves, sigo cauces y desde arriba veo el enredo del venado en su serpiente, el dulce sifón de la ballena, dos ocasos cuando sus horizontes penetran y un amanecer que jamás creía que existiera.  ¡Sí!  Viajo lejos, donde me da la gana, el cordón no se tensa, la libertad es inmensa… ¡Voy por ti! ¡Te haré el amor! Vencí la paciencia, el ansia ya no es eterna, estás cerca, te huelo fresca, lista, como sonrisa hecha melodía a punto de ser besada, por mi poesía.
               Entro a tu casa, sé que sientes que algo pasa, tu mirada se pierde en la nada, esa nada que te ve desde la ventana, esa energía que destella en tu noche como pequeña luz de día. Te sientes extraña, de la cama retiras despacito la colcha, la sábana, acaricias tu almohada y de la mesita de noche prendes una pequeña lámpara. Te siento triste, un poco cansada, una añoranza se resquebraja. Parece como si un recuerdo te abrazara lento y sin pausa, como si me necesitaras tanto, como si el presentimiento por detrás te respirara, como si supieras que pronto serías amada. Entras al baño y veo como te desmaquillas, quitas con delicadeza tus arracadas, con suavidad tus dientes enjuagas, deslizas tu blusa, el sostén lo dejas a un lado y con ansia rascas esa marca en tu espalda. Tus manos te abrazan, bajas la cremallera, te quitas la falda, tus dedos acarician y con suavidad, caen tus bragas. De tus pies las sacas, ya el agua caliente el espejo empaña, disimulas miradas y esta vez cierras la puerta porque sientes que algo pasa. Resbala el jabón, por tus cabellos, en tu cara, por el cuello y entre tus senos, en tu vientre, entre tus muslos, por las piernas y en tus pies, por entre los dedos. Es la caricia del amor cuando es pleno, esa caricia que recorre una pompa de jabón y que un hombre quisiera tener entre sus dedos, esa caricia que viaja húmeda, que no tiene miedo, que escribe versos, que besa sueños y anhelos. Te hablo tierno, con la energía que me dejó el viento, con ese aliento que en mi astral huele a sentimiento, con esas palabras que son pensadas y en el plasma trasportadas. No me oyes pero sé que me sientes, sales de la ducha, hueles la toalla, el olor es diferente, algo la emana, de repente me imaginas, sabes que cerca me tienes, dudas, abres la puerta y miras tu cama, con deseo y un silencio ausente de nada. Te sigo hablando, deja que de la Luna sea  rayo, ese reflejo que me encarne a tu lado, esas gotitas de luz que te permitan ver mi cuerpo, el latido de mi corazón y la membrana de mi alma cuando te muestre el color de mi halo.
             Sé que me escuchas, tiras la toalla, divina y desnuda, esta vez no hay pijama, ni prenda ni excusa que tape nada, solo una delgada sábana. De reojo miras tu cama, te atreves y abres la ventana, la Luna se muestra toda, su reflejo te ama, respiras hondo ese aire, ese polvo que las estrellas nos regalan, ese canto del grillo que te dice que la noche, será la más larga. El astral me sobrecoge, entiendo que es hora, viajo lejos ¡Sí! A la primera estrella y le robo su destello, a la quinta densidad y me lleno de cielo, camino por siete lunas, a cada una le quito su velo para que mi piel absorba todas sus delicias y sedas, junto reflejos y le pido al más atrevido de los cometas que me lleve allí, donde tu ventana sigue abierta.  Tu espera es dulce, la imaginación crea fantasía, el cuento una leyenda y cada letra pensada, una intensa poesía que ya escribe tu mirada, porque sabes que de mi amor serás poseída. Soy luz, un cuerpo astral lleno de energía, encarnado en rayo de Luna, me miras, te miro, el reflejo es intenso, la sábana se quita, la pasión solicita, el deseo vibra, el sentimiento abraza y como energía aprendida, como pompa de jabón, te hago el amor en el fondo de tu alma, por tus cabellos, en tu cara, por el cuello y entre tus senos, en tu vientre, entre tus muslos, por las piernas y en tus pies, por entre los dedos. La noche es larga, muy larga, le compré al amanecer su alba, mi energía no se acaba. He visto tu astral, algo le ha preguntado a mi alma, siento que sale de tu cuerpo, te pido la mano… ¡Vámonos! ¡Hagamos el amor! ¡Mojemos Universos! Rebocémonos en nieve, en arena de dunas, en sales de cualquier mar, entre las lianas de cada selva, en las playas de un nuevo planeta, en las puntas de una estrella y compremos cada cráter de Luna, tendamos una cama eterna y besémonos sabiendo que el tiempo, jamás se acaba y  que en nuestro amor, nunca se hará viejo.



              

UN NUEVO AMANECER (v).




       Hoy dormiré, abrazaré con fuerza mi almohada y sentiré la profundidad de mi noche. En mi sueño atravesaré los muros de la intolerancia, navegaré a través de la verdad y abriré los puños de la rabia para arrancar un nuevo amanecer en mi vida.
       Sonreiré, acariciaré el alba, arrodillaré mis piernas al Creador y tomaré el último café amargo en este amanecer tan aciago. Enterraré los recuerdos en el primer viento que se asome por mi ventana, pintaré en el vaho de los cristales mis deseos y vestiré de nuevas palabras, el ansia por encontrar, el origen de mi ancestro.
       Sacudiré mis cobijas de las tradiciones impuestas y guardaré las aprendidas con amor. Llenaré mis alacenas de calidad y dejaré que los fuegos artificiales destruyan toda maldad, pensaré mejor y seré pleno, llenaré mis sudores de chocolates y vainillas, de fresas y moras silvestres dejaré que mis labios absorban sus humedades, que mi boca se llene de tanto sabor y así, también besaré mejor.
       Guardaré la melancolía vivida por si alguna vez necesito llorar en ella, guardaré la música de mis sentimientos por si algún día requiero de sus audífonos, guardaré la poesía de mi alma porque ella es el gran archivo le enseñaré a la experiencia que también existe el olvido y guardaré lo vivido, para aprender y mostrárselo al divino.
       Y en mi silencio prometo crecer, crecer y crecer hasta que los dedos alcancen el cielo de mis padres, el de mis abuelos y el de mis queridos poetas que siempre creyeron en la utopía que yo creo. Sacudiré miedos y venceré demonios. Sentirán la templanza de mi acero las envidias, los odios y los rencores. Llenaré de versos mis mundos y desvaneceré sombras, conquistaré corazones y escribiré en las almas que abiertas, respiren memorias. Fundiré Universos, quemaré estrellas y si hace falta, a la gran Fuente pediré, una nueva alma. Quiero ver la cuna de donde mi espíritu emana, allí donde mi conciencia era sana, dónde el pensamiento es parido por el divino, dónde la densidad camina en el décimo piso…dónde el nuevo amanecer es leído en el libro del infinito, porque siempre ahí, estuvo escrito.





miércoles, 18 de julio de 2018

TAMBORES.

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             Habla la selva, reverbera aguas un rio, vomita espuma el mar, escupe lava el volcán y tú, duermes en silencio tu vida. ¡Despierta! Eres naturaleza, un plan perfecto del Universo, un ser único, un pedazo de lo mejor del cielo. Revienta el entorno, expande tu espacio, llora tus miedos, desahoga tus recuerdos, haz una fogata, escribe en cada leño tus infiernos y préndeles fuego.
             Deja que el sentimiento se escurra tierno de tu cuerpo, que tus lágrimas mojen mejillas hasta que las comisuras sonrían tus labios y después, deja que la carcajada ahogue tu garganta, hasta el fondo de tu alma. Escucha, son los tambores del alba, esa nueva, llena de luz, nuevos sueños y esperanzas. Descífralos, son para ti, su música vibra en tu pentagrama, te dibuja el mañana, tu día, como serán tus noches, de qué color quieres el ocaso o como saborearás cada rocío, pegado a tu ventana. Dile al tambor como tocar y te acariciará, explícale lo que necesitas y su melodía te abrigará, cuéntale tu historia y en leyenda cada memoria convertirá. No te asustes, solo es un tambor, una llamada, esa que viene del cielo y que sientes dentro, la que te mantendrá despierto, la que tocará más fuerte cuando la oportunidad llegue, la que sonará tierna cuando abraces una amistad y la que vibrará en otra densidad, cuando el amor te deba llegar.
              Fluye, porque de energía está hecho tu ser, transfórmate, cambia tu frecuencia, sintoniza la del tambor, abraza libertad. Expande tu conciencia, explícale al subconsciente quien eres de verdad, no dejes que la sociedad te limite, crece, puedes hacerlo, sabes que sí, adelante, cambia hábitos, deja vicios, que la televisión solo sea pasado, escucha música, respira sano, desnuda tus pies, pisa el pasto,  aliméntate diferente, háblate con la mente y de tanto en tanto, abrázate fuerte, muy fuerte. Pon un gran espejo en el suelo mirando al espacio, mira como se reflejan tus ancestros, regodéate con las semillas que traes dentro, disfruta de sus destellos, eres luz, parte de ellos, alguien que por único, decidiste aprender en la matrix de este  infierno. Concéntrate y te explicarás desde dentro, verás que la religión es límite de un humano invento, que el pecado no existe, que el miedo es impuesto, que las reglas son para un holograma para el cual no estamos hechos. La vida no muere, la muerte solo es el uno por ciento de los pasos que tenemos que dar, aprender duele más, crecer excita y amar es crear. Porque en el amor nos aproximamos a lo que somos, parte de la divinidad, agua de esa fuente de la que sale todo lo capaz: los sentimientos, todas las emociones y la verdad. Ese darnos todo, esa palabra que de ella nace, en el pensamiento crece y en nuestra mente, todos los idiomas habla y habla y habla. No somos tan diferentes a las estrellas, también tenemos destellos, nuestra vida es mucho más larga, la luz vive en nuestras almas y en los oídos, esos tambores que cada día nos avisan, que de ellas emanan y por eso lloramos, cuando en nuestros corazones tocan y vibran.



           
                

AMOR UNIVERSAL.

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https://www.youtube.com/watch?v=SZmpcXAtmC0


           Vi una resplandeciente luz en el cielo, vi lo que nunca me habían pintado. Era cálida, anaranjada y llena de amor. Me sentí transportado en ella, en su posesión, parte de su luz, como en el sueño de un amanecer extraño, como dentro del sueño, de un gran abrazo.
         Vi como la luna hacía el amor con el sol. Rodeados por las más brillantes estrellas y acostados en las más sublimes nubes. Viví el cariño entre sedas, velos y algodones, entre caricias estelares viví sus orgasmos y entre sus pasiones abracé el gran oleaje de sus espasmos. En su intensidad la música del cosmos logró sublimes acordes, le dió otra forma a la melancolía, lastimó la profundidad del rencor, dotó de vigor a la verdad, arrodilló al vicio en su repetida miseria, endulzó el honor y cobijó de sombras las sendas de la cobardía.
         Y llegó el gemido, aquel que recoge las mieles del momento ansiado, aquel que en su regazo los poetas sentimos algo más que un simple destino, aquel que insistimos en vivirlo y poco nos es dado... Y vi que la luna llenaba de caricias al sol, en ellas enardecía su calor, su luz renacía una y otra vez en tanto resplandor, la ternura quemaba, la contorsión era magia, la palabra era una, la mente explicaba y de dentro de mi Luna, una lágrima explotó hacia su cara, esa cara que oculta, miraba con amor tanta elegancia.
         Y en mi alucinación arranqué las pestañas al sol para que su luz fuera más intensa, hermosa y de su centro sacara toda su belleza. En mi desquicio limpié de cráteres mi luna para que la ternura pudiera leer en su manto aquellos versos de antaño, los de viejos amantes, los escritos por el romance, los que vienen de las estrellas y ahí los dejaron para que alguien aprendiera.
        Y llegó el infinito disfrazado como horizonte de amanecer, me condenó a mi limitado entendimiento otra vez, me apartó de tanta luz y en su pensamiento entendí que no solo somos un átomo de polvo en el Universo, que no todos venimos del mismo lado, que la vida es tan exuberante que en el espacio expande eternas sus manos, que el amor, de la Gran Fuente es un legado y que debemos aprender, que amar, no es don de solo unos cuantos.
        Y ese es el legado escrito, en cada gen, en cada cromosoma, en cada estrella y en cada poro del gran espacio. El legado cósmico del amor, esa pintura en el plasma de la ansiedad, ese lienzo que la pasión pinta con su deseo en cada alma, en cada cuerpo, en cada ser, con el trazo perfecto, con el color adecuado y con la mirada de alguien que siempre, nos está esperando. Ese es el Amor Universal, el  que no tiene tiempo y mucho espacio para caminar, el que no sabe de miedos ni pregunta a la soledad, el que es perfecto y se comparte mucho más allá, de nuestra pequeña densidad.







martes, 17 de julio de 2018

ALLÍ, EL AMOR TAMBIÉN LLORA.



                    El Universo es hermoso. ¿Lo sabías? También llora el agua en el río, la piedra su tierra, la luz el espacio, el trigo su grano y el amor su destino en un octavo sentido, en otra densidad que está en tu camino, en tanta pureza cuando deja de ser humano, para convertirse en parte de lo divino.
                    Siéntelo, vívelo, atrévete, fuiste elegido, medítalo dentro, deja que el Universo te lo explique, mira su luz, aparta miedos y sabrás que es fácil entenderlo. No te hablo de ese amor que solo da calor, de ese que es caricia pasajera, del que se firma en un papel o el que nace en la indiferencia. No te hablo de momentos ni de una pasión efímera bajo velas, tampoco de una mirada que quizás mañana será nada,  de un poema que en sus letras no expresa ni el amanecer de tu alba o ese beso que solo se viste con la ilusión de una utopía y  te llenará de  añoranza. Te hablo de un sentimiento mucho más allá, ese que no tiene nostalgia porque es eternidad, ese que el espíritu transporta de alma en alma y por sí solo tiene la capacidad de transformar, sacarte de la oscuridad y regalarte un boleto que solo de ida, debes tomar.
                   Mira las estrellas, respira su profundidad, cada destello, cada espacio entre ellas, cada halo que da color a sus alientos. Cierra los ojos y mira el cielo, ese azul intenso, ese cinturón de miedos que debes atravesar, esa inmensidad que ya nadaste con anterioridad, esa naturaleza que explica tu densidad y que debes superar. Tienes la capacidad, el amor eres tú, tu alma es luz, vibra alto, cambia tu frecuencia, déjate amar, deja que todo fluya…que te abrace el mar, que el viento te escuche, la montaña te venere, que la Luna sin sombras te refleje, que la soledad se aleje porque eres parte de un Universo que te ama tanto, que duele. Compártete, abre tu alma, desnuda tu cuerpo, contacta con tu Tierra, nada sus aguas, tiembla en su música, deja que ese escalofrío recorra despacito tu espalda, que en tu corazón anide la esperanza, que en tu vientre corran los besos de cada nueva alba y en cada mano, sustituye sus vacíos por  puños de emociones y aquellos sentimientos que recorren tu alma. Alcanza el sueño, lo tienes dibujado dentro, es una semilla de cielo, un pedazo de Universo, la razón primera y última, el principio y el fin, una fotografía de todos los recuerdos, una memoria creada por el polvo de millones de estrellas, esa historia que escribiste y decidiste tejerla, a pesar de todo, de todos, a pesar, de tus propios infiernos. Deja que germine su luz, que el amor para ti sea eterno, no dependas de un hombre o de una mujer sino del niño que traes dentro, expresa el sentimiento, emociónate en profundidad, conéctate y en ti, ese gran amor, se hará realidad. Lo sentirás, cada día y cada noche, será grande, tan grande, tan intenso que solo con lágrimas te lo podrás expresar. Dulce te abrigará, lo tendrás en tu piel, como beso pegado a tu boca, como caricia en tu cara,  un cariño que de ternura te habla, un aliento de poder que siempre te acompaña, una luz que abrirá por siempre la garganta de tu alma. Y lo llorarás ¡Sí! Porque es tanto, que a gotitas lo debes sacar y cada una de ellas en una pequeña estrella se convertirá, en esas estrellas que te explicarán que para amar, solo como parte del cielo te debes mirar.



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ALLÍ, EL AMOR TAMBIÉN LLORA.

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lunes, 16 de julio de 2018

Mensaje para Semillas Estelares: DESPIERTA! MANTEN LA FRECUENCIA!

AMOR ASTRAL.



               El giro es brusco, el estruendo me llena, sale el alma de mi cuerpo, viajo tan lejos como me lleve tu viento, cruzo mares, me reflejo en nieves, sigo cauces y desde arriba veo el enredo del venado en su serpiente, el dulce sifón de la ballena, dos ocasos cuando sus horizontes penetran y un amanecer que jamás creía que existiera.  ¡Sí!  Viajo lejos, donde me da la gana, el cordón no se tensa, la libertad es inmensa… ¡Voy por ti! ¡Te haré el amor! Vencí la paciencia, el ansia ya no es eterna, estás cerca, te huelo fresca, lista, como sonrisa hecha melodía a punto de ser besada, por mi poesía.
               Entro a tu casa, sé que sientes que algo pasa, tu mirada se pierde en la nada, esa nada que te ve desde la ventana, esa energía que destella en tu noche como pequeña luz de día. Te sientes extraña, de la cama retiras despacito la colcha, la sábana, acaricias tu almohada y de la mesita de noche prendes una pequeña lámpara. Te siento triste, un poco cansada, una añoranza se resquebraja. Parece como si un recuerdo te abrazara lento y sin pausa, como si me necesitaras tanto, como si el presentimiento por detrás te respirara, como si supieras que pronto serías amada. Entras al baño y veo como te desmaquillas, quitas con delicadeza tus arracadas, con suavidad tus dientes enjuagas, deslizas tu blusa, el sostén lo dejas a un lado y con ansia rascas esa marca en tu espalda. Tus manos te abrazan, bajas la cremallera, te quitas la falda, tus dedos acarician y con suavidad, caen tus bragas. De tus pies las sacas, ya el agua caliente el espejo empaña, disimulas miradas y esta vez cierras la puerta porque sientes que algo pasa. Resbala el jabón, por tus cabellos, en tu cara, por el cuello y entre tus senos, en tu vientre, entre tus muslos, por las piernas y en tus pies, por entre los dedos. Es la caricia del amor cuando es pleno, esa caricia que recorre una pompa de jabón y que un hombre quisiera tener entre sus dedos, esa caricia que viaja húmeda, que no tiene miedo, que escribe versos, que besa sueños y anhelos. Te hablo tierno, con la energía que me dejó el viento, con ese aliento que en mi astral huele a sentimiento, con esas palabras que son pensadas y en el plasma trasportadas. No me oyes pero sé que me sientes, sales de la ducha, hueles la toalla, el olor es diferente, algo la emana, de repente me imaginas, sabes que cerca me tienes, dudas, abres la puerta y miras tu cama, con deseo y un silencio ausente de nada. Te sigo hablando, deja que de la Luna sea su rayo, ese reflejo que me encarne a tu lado, esas gotitas de luz que te permitan ver mi cuerpo, el latido de mi corazón y la membrana de mi alma cuando te muestre el color de mi halo.
             Sé que me escuchas, tiras la toalla, divina y desnuda, esta vez no hay pijama, ni prenda ni excusa que tape nada, solo una delgada sábana. De reojo miras tu cama, te atreves y abres la ventana, la Luna se muestra toda, su reflejo te ama, respiras hondo ese aire, ese polvo que las estrellas nos regalan, ese canto del grillo que te dice que la noche, será la más larga. El astral me sobrecoge, entiendo que es hora, viajo lejos ¡Sí! A la primera estrella y le robo su destello, a la quinta densidad y me lleno de cielo, camino por siete lunas, a cada una le quito su velo para que mi piel absorba todas sus delicias y sedas, junto reflejos y le pido al más atrevido de los cometas que me lleve allí, donde tu ventana sigue abierta.  Tu espera es dulce, la imaginación crea fantasía, el cuento una leyenda y cada letra pensada, una intensa poesía que ya escribe tu mirada, porque sabes que de mi amor serás poseída. Soy luz, un cuerpo astral lleno de energía, encarnado en rayo de Luna, me miras, te miro, el reflejo es intenso, la sábana se quita, la pasión solicita, el deseo vibra, el sentimiento abraza y como energía aprendida, como pompa de jabón, te hago el amor en el fondo de tu alma, por tus cabellos, en tu cara, por el cuello y entre tus senos, en tu vientre, entre tus muslos, por las piernas y en tus pies, por entre los dedos. La noche es larga, muy larga, le compré al amanecer su alba, mi energía no se acaba. He visto tu astral, algo le ha preguntado a mi alma, siento que sale de tu cuerpo, te pido la mano… ¡Vámonos! ¡Hagamos el amor! ¡Mojemos Universos! Rebocémonos en nieve, en arena de dunas, en sales de cualquier mar, entre las lianas de cada selva, en las playas de un nuevo planeta, en las puntas de una estrella y compremos cada cráter de Luna, tendamos una cama eterna y besémonos sabiendo que el tiempo, jamás se acaba y en nuestro amor se hará viejo..



              

domingo, 15 de julio de 2018

SONRISAS ÍNTIMAS.



                     Cae la seda, se prende una mirada, el diente aprieta su labio, hierve el alba y una media luz a las sombras reclama, el aquelarre entre dos almas. El amanecer no se atreve, el rocío languidece, pide pausa la sábana, el café se detiene pues todavía la noche no desaparece. Hora cero, dulce receso, oscuridad robando luz, estrellas caminando cielo, Luna cansada de tanto deseo cuando un pequeño aliento brinca punzante y en silencio. El aliento tiene nombre, apellido y un verso tatuado en su pecho, es valiente y sincero, hombre y derecho, quiere, la mira y ella le regala, toda su sonrisa.
                    Se levanta el cartero, el que trae noticias, el que a veces solo moja y siempre salpica, ella suelta una pícara sonrisa, desabrocha su blusa, le muestra que es divina, que sus pezones también se erizan y que esperará tranquila al cartero, cuando amerite su visita. Le dice que no es su tiempo, que ella quiere llegar al clímax, que por favor todavía no descargue su mochila, porque no tendrá cartas que leer, cuando de verdad necesiten ser leídas. Entiende el hombre, reprime al cartero, le habla a sus dedos y le dice a las manos que muestren que él es tierno, que el cariño es sincero y ella rasguña sus labios, le sonríe y le pide que invente pecados.
                    Llega la primera humedad, como brisa del mar, con olor a piel y sabor a miel. Una mirada implica, un suspiro penetra, el calor llena, un vapor el ansia exagera. Es el preludio, dos acordes que exhalan juntos, el crepitar de dos hogueras, un tinto caliente que llena la copa entera, una cera que chorrea, una saliva que entre poros juega, esa sensación de que casi el orgasmo llega. Se miran, una sonrisa se roban, la pestaña cede, el latido es fuerte, la pasión diferente, es roja, ardiente, concupiscente, de cara dulce y complaciente.
                   Le pregunta el viento a su aire si hay espacio, le contesta el oxígeno que no esté chingando (jodiendo) y el hidrógeno que no moleste porque ya está cansado de ser exhalado. Le pregunta el velo a su Luna si los cubre despacio, una estrella, la más vieja aconseja que los deje desnudos, que no hay frío entre sus mundos ni hielo entre cuerpos con tantos enredos y nudos. Le pregunta una nube al cielo si su algodón es necesario, le contesta el  azul que mejor lo guarde como paño, el cometa que mejor lo tenga para ella guardado y el planeta, que deje que el amor se mantenga libre sin ningún abrigo ni amparo.
                   Entienden que la hora ha llegado, el cartero toca la puerta, su erección es perfecta, la mochila está demasiado llena. Un pezón se desespera, una sonrisa amanece traviesa (es la de él), otra muestra ansia y vibra trémula (es la de ella), la primera recorre piel y se pierde entre sus piernas, la segunda tiembla, enseña sus dientes, despacito se cierra, se alarga, se cierra, expande su comisura y le grita a su mejilla que casi de pasión está llena. Se abren los poros, unas gotitas escurren sudor, un escalofrío abraza sus espaldas, ella abre la puerta, el cartero entra, se mueve la cintura, los muslos se aprietan, ella es música, él todo un baile, el cartero trabaja, la mirada es verso, poesía y palabra. Ella gime, la mochila es descargada, la lee toda, cada carta, cada mensaje, cada sello y cada letra mojada. Él la mira, abre su boca, un orgasmo exhala, él grita que ya no hay palabra, el aire se ruboriza, la Luna se oculta en su cara. El cartero insistente sigue en su batalla, ella se encoge, él la sostiene, el abrazo es pertinente, el cartero recoge lo que queda de sus cartas y despacito se queda quieto y pendiente mirando un edén de poesía y dulce magia. Los alientos se hacen uno, se miran las caras y dos sonrisas les dicen que el amor en su mar, nada y nada y nada.



                  
             

BESOS SECOS.



                 Me decías que habían colores que contigo vería, promesas que juntos alcanzaríamos, un destino abrazado hecho con nuestra piel lleno de regalos. Me pedías y te daba, no había duda, solo ansia. Me vestía de caramelo y tú de boca te disfrazabas, te desnudabas, la fogata su crepitar callaba, la Luna su velo nos daba y entre tintos y ceras, nuestro amor chorreaba y chorreaba. Pero un día tanta magia perdió su varita, su hada y se convirtió en nostalgia. Conocimos lágrimas, el rencor cuando desgarra, el pensamiento vagando remordimientos, la caricia perdida en ese rincón que ya no tocabas, el beso seco cuando el alma compungida, poco a poco se desbarata.
                Me decías que aunque otros ojos te mirarían, yo siempre tus miradas atraparía, que serías atrevida, osada, pervertida, pero siempre en mí, a mi lado, encima, cuando llegara del trabajo, en la cocina, en la ducha, juguetona y jugosa,  un dulce terrón de azúcar y dentro de ti, siempre vanidosa. Pero ese día, tanta miel resbaló agria y temida, el miedo sufría, perderte no quería, tu decisión me respiraba maldita cuando el adiós acababa con mis días. Jamás sentiste el daño que me afligías, cuando con un beso seco en la mejilla yo lloraba y tú, de mí te despedías.
               Abriste un portal negro, un agujero sin regreso, macabra y siniestro, donde viven las mentiras y el desamor traicionero, una puerta a los infiernos donde los gusanos comen recuerdos, las hienas sonrisas y las cucarachas lamen tus pechos. Sé que ahora vives en el silencio, en un karma imperfecto, en el caos de los sentimientos, en el ansia por el deseo. Ese deseo que sentiste perfecto, ese que explicaba cada uno de tus momentos, tus abrazos y los míos, una mojada caricia o una tierna mirada, un verso o de una canción sus mimadas palabras… ese deseo quedó escrito en poesía  en ese pedacito de alma, que todavía traes dentro y no te atreves ni siquiera a mirarla. Es una muerte en vida, un error que te transpira, un camino lleno de piedras y espinas, un cementerio de seres posesos, un reino, el reino de los besos secos.
               Hoy todo ha cambiado, mi corazón se abrió, el tiempo lo puso en su regazo y poquito a poquito mi alma en él se expresó. También abrí un portal, es blanco, lleno de luz, colores, risas y vida. Es música en el día, tierno abrazo en el ocaso, un maravilloso reflejo de Luna en mis noches y un embriagador rocío en cada una de mis albas. Me siento poeta, escritor y pintor, dibujo el amanecer a mi antojo, el jardín con mi verde y si no me gusta,  lo pinto de oro. Jamás tiendo mi cama,  las sábanas beben café, mi almohada despierta borracha, desnudo barro mi casa y ni siquiera la vecina me mira extraña. Hago lo que me da la gana, me lanzo en cualquier parapente, nado en el mar hasta acariciar  su horizonte pegado, me cubro de nieve, camino sobre piedras de río, soy libre y hasta del pecado, me río. En mi mente corto los dedos que me señalan, me gusta ser envidia del amargado, el “buenos días” de un semáforo, el que cierra la cantina del al lado o el que escribe y no le teme a ser censurado. Soy yo, un ser aprendido, vivido, sufrido, llorado pero también sonreído. Siento que la vida todo me ha dado, quizás no dinero, tampoco regalos, pero sí un legado: un beso debe ser húmedo, sentido, largo, sincero, profundo, cargado en deseo y jamás seco…y mientras tanto llega quien lo quiera, seguiré mi saliva cultivando.



sábado, 14 de julio de 2018

LA SERPIENTE DE EVA.



                 Me sirvieron una copa, dos, tres…El acero era su alma, la música parte de su cuerpo, la oscuridad su refugio, el pecado intenso, el calor perverso y el dinero, trabajado y hasta cierto punto molesto. Comprar cariño era mi anhelo, esa caricia que cierra ojos, una expresión utópica del deseo, una búsqueda del alma sin recelo ni miedo. La noche tupía su velo, el licor sus hielos, el camarero su propina y una dulce seducción aquella bailarina. En la mente el pecado vivía, no de ella sino de mi memoria, no era fiesta ni una aquelarre asombrosa, era ella, suave, melodiosa, mulata, sensible,  casi una diosa. Iba y venía, en aquel acero toda se enredaba, una música la sostenía, sus brazos, sus piernas, toda como aceite resbalaba. Me miró y la miré, otra copa pedí, me miró otra vez, tenía sed, consentí, una copa le invité. Siguió el baile, Mis ojos y otros tantos se pusieron a su merced. Sensual, hermosa, bella, totalmente desnuda,  viajaba aquel acero entre sus piernas, miradas intensas, algún que otro grito pero siempre conmigo, su atención era sincera. El celo no existía, no la conocía, no había hablado con ella, el recuerdo no vestía mi vida, ni rencor ni remordimientos ni explicaciones cabían, solo su largo cabello, negro, rizado, casi encerado y en el viento, exquisito y perfumado. Abstracto me preguntó el camarero, pedí otra y una para la dama, la música se acababa, iría a su camerino y mientras se cambiaba disfrutaría el bailar de una rubia, alaciada y toda tatuada, ojos azules, mirada intensa y desorbitada, piel blanca, uñas de negro pintadas, quizás gótica o de vida amargada, cadera sensual y delgada.
                  Me sirvieron la quinta, la penúltima y la del estribo, mi morena no llegaba, había terminado la rubia, mi ansia estaba bajando. Por fin llegó y junto a ella la rubia. Cada silla era pecado, cada aliento olía a una mezcla de deseos, dinero, lujuria e infierno. Me dijeron que al dos por uno, que era invierno, que la fiesta no había terminado, que las copas se las llevaría el diablo y que mejor una botella para quitarme lo embriagado. La noche se convirtió en una gran licuadora, del tiempo fue presa, se juntaron vidas, mentiras,  alegorías, tamaños, pieles, manos, piernas sobrepuestas, sonrisas, carcajadas, algún recuerdo muy extraño y alguna risa que era parte del amaño. Hablaba la rubia, consentía la mulata, mi caballero medio sonreía, los ojos medio se dormían pero los despertaba una inesperada caricia. Iban al baño y venían, una y otra vez, la botella ya medio vacía, la mesa respiraba tanta hipocresía que ya el camarero ni hielos me ponía. En una de sus perseverantes idas, decidí pedir la cuenta, irme de allí y dormir tanta experiencia vivida. Se tardó el camarero, tanto que ellas regresaron. Me dijeron que me querían, que el trío estaba hecho, que de colores llenarían mi lecho, de rubios y morenos, del blanco de mi pecho y quien sabe que deseo que entre las dos me pondrían dulcemente erecto. Me dejé llevar, había dinero, estaba solo, con trabajo, sin cuentas por pagar y con mucho escondido anhelo. Tenía que probar, una rubia y una morena, quizás la fantasía perfecta.
               Se quejó el motel, no había donde aparcar y mis ruedas dibujaron su caucho sobre la acera, después me dijeron que había cochera y pensé en la falta de experiencia.  Solo una habitación quedaba, lo que me llevó a reflexionar. Era miércoles de maldad en toda la ciudad. Entramos, la habitación era más o menos vulgar, es decir dando un tono a cinco estrellas pero con fondo de motel de ciudad. Olía a lo de siempre, cortinas cerradas, una orgía en la televisión que no tenía visos de acabar y una recamarera que era tan lujuriosa que le costaba trabajar. Las dos entraron juntas al baño, para variar. Puse mi cartera a buen recaudo por si acaso. Salieron del baño, apagué la tele pues la orgía la tendría entre mis brazos. Se desnudaron, me enseñaron lo que ya había visto, eran hermosas, yo estaba un poquito apagado y reclamé su trabajo. La mulata se puso debajo, la rubia empezó por mis labios. De repente cuando ya sentía un calor agradable y extraño, ví como a la rubia su cara se transformaba, al mismo tiempo una suave mordida por ahí abajo susurraba, su piel se alejaba, dejaba ver unas tupidas escamas como verdes amarronadas, miré rápido a la mulata, sus ojos eran raros, como de reptil o lagarto, quizás de insecto pero no eran humanos. No sentí raro sino todo lo contrario. Sentí un miedo extraño y nada se levantaba. Me miraba la morena, la rubia llena de escamas pedía con insistencia mi lengua, la morena me enseñó sus manos y ya eran garras, mi piel se erizaba y no de pasión, sino de las almorranas que crecían en mi alma, todo era surreal, no me acordaba donde había dejado la cartera, pensé que dentro de mis calcetines, dentro de mis zapatos, fueron al baño, me vestí. Salí corriendo, no quería que mi alma fuera secuestrada ni que mi pene oliera a serpiente ni a cosas raras. Lo tenía desde chiquito, siempre lo cuidaba y quizás todavía me haría falta. Me subí a mi coche, cerré la ventana, lo prendí, esperé que subiera la puerta, puse primera y….alguien tocó mi ventana. Era la recamarera, la vi extraña, su cara era como de rata y  con bigotes de gata, sería la botella o estaba en la selva, me reclamó un pago, claro, los tres condones, solo me llevo uno, cóbreles a las muchachas o lo que sean. Esperé con ansias el cambio, me lo dio, sus dedos eran como de rana, viscosos, amarillos y con puntos verdes. ¡Joder!, la primera velocidad gimió y salí de aquella cochera. Me topé con la barrera, un paisano me sonrió, Venancio, un gallego que pocos veían porque siempre entre los espejos de su motel hacía guarida. Lo saludé, me saludó y aunque paisano, no le quise confesar lo que acababa de vivir. Le dije que luego le llamaba, que a ver cuando nos echábamos un dominó por si quería sentir lo que era perder y me fui.
               Desde entonces cuando veo una mujer me fijo en sus ojos, en sus manos y antes de darle un beso, le pellizco la mejilla, miro mis dedos y si no hay escamas, sigo derecho y sin miedo, porque al amor tengo derecho y mi pene sigue entero, gracias a…mí.





viernes, 13 de julio de 2018

ALGÚN DÍA.



              Algún día cuando el pensamiento no nazca de la nada, cuando la voz no reprima su palabra, los sentidos su reclamo ni la vergüenza su pálida cara, el dedo no señale ni la pasión sea juzgada, ese día, serás amada, poseída, con dulzura escrita, con pasión penetrada y con profundo deseo consentida.
             Algún día cuando la montaña se pegue eterna a su nieve, cuando la almeja respire burbujas de arena, el mar tu espuma y la playa mis huellas, el árbol sea talado de sus ramas y el cuerpo de tantas contenidas ansias, ese día, me atreveré a decirte que seas mía, que no hay excusa que tu mente decida, que hay memoria capaz de olvidar y un silencio atrevido, para amar.
            Algún día cuando el tinto se llene de copa, cuando las caricias sean de labios y no solo de manos, los versos de sentimientos y no solo de letras, el delfín vuele su aire y el águila tranquila nade, ese día, tu mirada escribirá poesía en mi espalda, en cada una de mis vértebras, en cada caricia que tus ojos le roben a mi cara, en cada sueño  ansiado, en cada lágrima que el deseo le robe, a un corazón ya extasiado.
           Algún día cuando la vela chorree saliva, cuando las sombras sean blancas y la media luz melodía, cuando no existan sábanas ni almohadas, cuando tu piel sea mi cama, mi sudor una gota de ansia y tu beso ese sabor que lame intenso mi alma, ese día, el abrazo desvanecerá por siempre al tiempo, las manecillas cambiarán su rumbo y los números del reloj, se quedarán mudos.
            Algún día cuando eyacule el alma, cuando el cuerpo le pida prestado el orgasmo, cuando el gemido grite su garganta,  cuando la contorsión baile su espalda, la seducción su erotismo y la excitación desgarre profunda cada poro de la palabra, ese día, amaremos en silencio, la distancia será recuerdo, el brillo eterno y el deseo se llenará de hadas, será un hermoso cuento y en su libro, por siempre viviremos.
              Algún día cuando el Sol le pida el reflejo a la Luna, cuando el horizonte se despegue del mar, las estrellas del cielo y el fuego de su volcán, ese día, el infierno pecará, no habrá confesionario capaz ni rodillas pidiendo perdón o su paz. Hoy, que tu cuerpo es de ángel, tu corazón late mi sangre y tu alma vive salvaje, ven a mi Universo porque lo puse al revés, perverso, tierno, húmedo, sin miedos, lleno de ti, de mí, de tus anhelos y de mis grandes sueños.