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lunes, 30 de julio de 2018

SEMILLAS


                 Le arranqué un espejo a la noche del tiempo, un suspiro al aliento del trueno, un beso, a esa bruma que navega en el viento. Desquicié al equilibrio del cielo, le robé todos los hilos a sus nubes, su luz al primer cometa y el oscuro interés, al último de los proxenetas. Me relaté, deshebré desde el fondo cada una de mis letras, encogí los miedos del poeta, atravesé con mis dedos cada vértebra y cuando me conocí de a de verás, solo lloré y lloré y lloré.
                 Le pregunté al error si moría aprendido, a la duda si nació en el alma entre sus angosturas, a la experiencia el porqué me mantenía despierto, a la edad su genética, a la arruga su pasatiempo y a la ojera, porque su bolsa palpitaba cada vez que miraba lejos. Nadie contestó, me hundí dentro, cerré los ojos, medité humo, le grité a mi vientre que no era diciembre, que no habrían regalos, dádivas ni amor suficiente para latir la sangre que me mueve. Temblaban duras las piernas, los pies tensaban sus carencias, el vello se erizaba, la boca seca no respiraba, la mano escondía su puño y se abrazaba, el vacío abrigaba, la nada soñaba, el aire extinguía su fragancia, porque ya en mi vida solo latía, el ansia.
                 De repente olí a sal, una pequeña espuma borró mi última huella, todo a mi alrededor era arena, playa, lindas dunas y algún que otro niño volando un cometa. Era mi mar, me vino a buscar, a decirme de lo que era capaz, a contagiarme de su inmensidad y a explicarme que era semilla de un mundo, mucho más allá. El cielo entendió su complicidad, se multiplicaron las lunas, las estrellas y diferentes vientos. Se fundió en olas tanta majestad,  el negro estelar con el blanco de mi soledad, el vacío con la profundidad, la luz con la oscuridad, el temor con la verdad, el amor con la pureza de un perfume tan intenso, que en esta Tierra no había ser, capaz de probar.
                 Sentía que podía, que podía todo, robarle al Este su Sol y al Oeste su puesta, al sereno sus llaves, al ladrón su escondite y a cualquiera, toda su estirpe. Llegaron los dioses, estaban todos, con sus diosas y las virtudes más odiosas, con reyes y reinas, con princesas rodeadas de rosas y algún que otro príncipe perdido en un azul, que solo era prosa.  Se juntaron los grandes ríos del Universo, envolvieron de agua cada montaña de esta Tierra, brillaron lavas corriendo miel en cada ladera, los pétalos adornaron veredas, las espinas se quitaron de las huellas y mis lágrimas por fin me explicaron, lo que yo era: una semilla, de la Gran Fuente eterna.
                Era todo, luz y lodo, lo que yo quisiera, jamás una quimera, siempre conciencia, nunca un esclavo en mi Tierra. El alma se genera en el poder infinito, no importa si el cuerpo es un híbrido, si tiene carencias, si sus páginas son de un pequeño libro o si la piel no pinta un color consentido. No importa dónde fuiste parido, si tus piernas cojean o tus manos hasta el codo llegan, si tus ojos no ven pero es el tacto quien mira, si tus oídos no oyen pero es el alma quien escucha, si eres lampiño o un oso del polo norte, un gorila encendido o lo que queda, de un león herido, un payaso creador de sonrisas, un pastor que a sus ovejas da prisa o un simple humano que no cree, que es una semilla. Nada importa porque siempre sientes, eres emoción y sentimiento, imaginación, poder y viento, único, del cielo un anhelo, de cada estrella su destello, de la música su mejor violonchelo y del amor, ese verso que lo inspira intenso. Eres un ser maravilloso, hermoso, cautivador, germinador de vida, ese amante perfecto que el tiempo envidia, conciliador, de la poesía su gran devorador, del eterno su conquistador, la respuesta a las dudas, de la vida su gran pregunta y del Universo, esa semilla que cada día crece, florece y jamás muere.



               

domingo, 29 de julio de 2018

ELLA

MIRA EL VÍDEO AQUÍ:   


               Ella era diferente, sumamente bella, cara de cera, ojos de estrella, labios de duna y alma como de Luna. Parecía que de cerámica estuviera hecha, horneada y moldeada a mi manera, dibujada en excelsas manos, pintada, de caricias, besos y muchos regalos. Era un hada, de otro planeta, más allá de mi galaxia, en un rinconcito lejano del Universo, allá, donde la palabra solo se piensa y en el deseo, vuela y vuela. Se vestía de magia, de lucecitas en sus alas, con destellos en sus pestañas y una linda desnudez en cada uno de sus pies, que suave la dibujaba, cautivadora y extraña a la vez.
              Le pregunté por qué estaba aquí, su mirada no me explicaba. Revoloteó, se puso enfrente de mi cara, dibujó un beso, el aire se quemó, en mi boca lo tatuó. Sentí amor, ternura, un placer sin tiempo, una gota salada con sabor a viento, un hermoso aliento,  una poesía que me besaba todo y despacito,  desde dentro. Era luz, un rayo sin trueno, un fulgor que abrazaba eterno, el centro de una estrella que me latía pleno, la explicación última de una emoción, llena de amor y veneno.
              Cerró mis ojos, me imaginó pequeño, me sentí prodigioso, de ella lleno, me abrazó  todo, me dio su mano y me llevó a un viaje, quizás sin retorno. Cruzamos mares, montañas y valles, despegamos nubes en cada cielo, las absorbimos como maná etéreo, me miró, la miré, me preguntó si estaba listo, quité un pedacito de viento de mi cara y con un ¡Sí!, contesté. Gritó la memoria, se borró la historia, cruzó mi cuerpo la densidad inquisidora, se diluía el miedo, la gravedad era suspendida como en una noria, se presentó inmenso el Universo y todo su olor sabía, a la rima de un dulce y eterno verso.
              Mostró una senda el destino, la más bella, no era un túnel, no caminaban almas en pena, era silencio y música, una vereda del cielo. De tanto en tanto un ángel su ojo nos guiñaba, cien cometas nos acompañaban, nada importaba, el amor nos enseñaba sus entrañas, cada nebulosa sus hebras enredadas, el planeta la oquedad de su aliento y entre las estrellas, saludamos a ese espacio, que fluía maravilloso, tranquilo y sereno. Llegaron los colores, pintados de arcoíris y polvo de lunas, las emociones bailaban extrañas y sugerentes danzas, la imaginación se mostró toda, no había letras ni notas, solo pensamiento y mucho, mucho sentimiento.
             Llegamos al último rincón del Universo, una enorme bola que parecía de fuego, el calor no era intenso, era suave, lleno de pliegos, como piel de terciopelo. Atravesamos su atmósfera, me sentí más ligero, como lleno de algo que jamás sentí dentro, era el puro amor que en ese planeta latía inmenso, pleno, puro y tocando siempre cada alma, con sus brazos largos y tiernos. Me recibieron como príncipe: cabalgaban las hadas en caballos blancos y alados, las personas eran de luz, vi a mi madre, a mi padre, al amigo añorado, a un abuelo que no había conocido, al perrito que dormía conmigo de niño y también a ese famoso escritor, que tantas veces había leído. Nadie preguntaba, todos me abrazaban, era un cielo, allí estaba mi casa, también mi cama, sus sábanas, mi almohada, mi añejo tinto y las ceras que por la noche me cuidaban. Quizás eran o simplemente no estaban, quizás era yo quien los creaba, quizás era la imaginación quien jugaba, pero no importaba, tampoco preguntaba. De la vida me habían sacado y ahora era magia, una luz que caminaba, sentía diferente, más intenso, todo era fácil, lo que quería lo pensaba, la imaginación lo llenaba, la emoción lo vibraba, el sentimiento lo explicaba y solo, se creaba. Era como un holograma pero con cuerpo, sólido, como si yo fuera una fábrica o el constructor más genial en una tierra extraña. Allí estaba, con mi familia, con amigos, con mi abuelo y con mi perrito.  La casa era mucho más grande, el espacio se creaba, el tiempo era nada. Habían sillas vacías esperando otras almas, quizás las de mis hijos, quizás la de alguna que otra, mujer amada. Y llegó mi hada, me dijo que aquella experiencia merecía vivirla, pero también, que no era mi tiempo todavía, que me agarrara fuerte a sus alas, que no me despidiera, que la educación sola se muestra y que cerrara los ojos porque me llevaría de vuelta a mi Tierra.
              Y aquí estoy, escribiendo y recitando mi experiencia, contando los días que me quedan, porque deben saber, que lo que hay allí, no es utopía ni quimera, solo un pedacito, de  vida eterna.


              

viernes, 27 de julio de 2018

SUSURROS (ENTRE ALMOHADAS)

MIRA EL VÍDEO AQUÍ: https://www.youtube.com/watch?v=R7Gdwp1_9jQ&feature=youtu.be



              Acuéstate conmigo, deja que mi sábana envuelva tu noche y hablemos, entre almohadas. MI amor, ¿Cómo fue tu día?¿Escuchaste alguna melodía? Sé que estás cansada, relájate, no te quiero aburrir con mis palabras, solo deseo tocarte y dejar que mis caricias, sean las que hablen. Mira mis labios, compréndelos porque quieren besar tu cara, escucha mis dedos porque atrevidos se entrelazan en tus cabellos, coge mi mano y enséñale lo que de ti, es lo más bello. No hay distancia, sientes mi fragancia, cierras los ojos y es mi aliento quien besa tus pestañas, abre tu boca, te huelo toda, me regalas tímida una mirada y le pido al sueño que esta noche, te posea entre mis almohadas.
             Mi amor, ¿Cómo te sientes? Te veo diferente, más bella, hermosa y ansiosa. Te explica la mirada, tu piel respira calma, sabes que tu boca es deseada, que tu cuerpo está desnudo bajo mis sábanas, que quiero, robarte el alma. Esta noche escribiremos un libro, un pequeño diario, un cuento que un día recordaremos como legado. Nos amaremos sobre hojas hechas con alas de mariposas,  entre esas tapas duras como el manto de la Luna, en el índice perfecto que no tiene espacios ni tiempo y en ese epílogo, que jamás acabaremos. Atrévete, quiero hacerlo, vístete en el profundo deseo con labios de verano y pausa de invierno, abre el libro, deja que el sentimiento rompa todo lo blanco, que la emoción recite su tilde y que tu corazón, lata fuerte en mi sangre.  Empápate en mis tintas porque ya están listas,  para escribir la poesía, que merece tu alma.
             ¡Mira! La Luna abrió nuestra ventana, las estrellas casi la tocan, te siento húmeda, divina y dichosa, cautivadora, sensual y esa musa que solo mi mente evoca. Observa las nubes, cambian sus formas, mira el cielo, su color es diferente, escucha el grito del viento y entenderás que ya no silba en las esquinas del miedo, porque el abrazo es perfecto, un sudor se pega inquieto, el deseo está enfermo y la pasión gime, nuestras locuras en celo. Dame tu mano, quita la sábana de mi cuerpo, desboca tu ansia,  siénteme tierno, calcula el tiempo y recórreme, despacito, en silencio. Esa caricia es la que quiero, la que necesito dentro, la que explica el sabor de este fuego, la que encoge mi ego y expande al hombre que cargo y que ahora sobre ti, del pecado libero.
           ¡Ven! Deja que el abrazo sea eterno, que la cama se vista de cielo, la palabra de verso, que el sentimiento nade tierno y que cada beso explique, el profundo deseo que por ti tengo. Sacude mi alma porque abriré la tuya hasta que su luz embriague la Luna, entra en mi corazón porque de ti ya llené su memoria, ámame tan fuerte que el amor sea poeta y nos escriba su pureza, poséeme tan dentro que no haya poro que no pruebe tu beso, acaríciame entero porque soy de carne y hueso… y para ti, entre almohadas, un libro abierto.


              

miércoles, 25 de julio de 2018

ARTE

MIRA EL VÍDEO AQUÍ: https://www.youtube.com/watch?v=E7cUCqJ4KMI


          
                  ¡Arte! Libido de la conciencia cuando siente y se expande, reverberación de colores en cascada,  explicación última de un sentimiento creado, mar de oro, don y tesoro, historia y siempre memoria. Persiste, no tiene tiempo, se muestra eterno, absorbe nuestras emociones, deshebra los sentidos, nuestros colores y también el trazo de las palabras, cuando en su riqueza explican, lo que siente el alma.
                  Existe cuando la escultura es pintada, el lienzo escrito, la música recitada y la poesía cantada, cuando el pincel resbala, la fotografía traza, una mirada señala, y sobretodo existe, cuando de él, una emoción emana. Existe cuando desde la obra entras al artista, cuando desde tu vida explicas lo que sentía,  cuando eres capaz de mojarte en aquellos sudores, que la crearon un día.
                  Es arte, tú lo haces parte, permites que traspase,  que cada instante se reinvente en diferentes miradas, que permanezca, que te saboree y lo huelas, que sea perfecto en cada una de sus letras, entre tintas, de óleos, en mármol esculpido, entre las notas de ochenta y ocho teclas, en la piel de un deseo tatuado o en el revelado de un ácido muy inspirado. El arte es el amor plasmado para ser trascendido por el éter del espacio, es la emoción cuando sublime se atreve a interpretarlo, es clímax cuando se consigue y orgasmo del alma cuando logras penetrarlo.
                 Explota su legado, por centurias guardado, la música cambia soportes, los lienzos son cuidados y venerados, la esculpida piedra mimada y entre vitrinas conservada, el libro se mantiene firme y en nuevas virtualidades nada. El tatuaje camina sudado y vivido, esperando que alguien lea su mensaje atrevido y la naturaleza, esa madre perfecta,  que en cada uno de sus pétalos nos enseña, que también, de arte está hecha.
                De él somos linaje, creadores escogidos por la Gran Fuente de nuestro destino. Mendigos, proxenetas y vagabundos de emociones. Ladrones, plebeyos, buscadores y cómplices de sentimientos y errores. Amantes imperfectos, jueces de un arte que no entendemos, seres a los que enseñaron que una lágrima no es válida si no huele a dinero. Somos lo que quieren que seamos, nuestra vida han ganado y quizás sea el arte, el único vehículo que nos enseñe a dónde vamos y también, las espinas del camino andado.
               Mira lejos porque la naturaleza es el arte perfecto, toda se regenera, es parte del no tiempo. En ella la emoción es serena, las humedades siempre tersas, los colores respiran letras, la escultura su curva y su rima, la poesía su tilde y su coma, el óleo su lienzo y la música se expande continua, en el dulce pentagrama eterno. Eres artista, demuéstralo en tu caricia, cada día, sobre la piel elegida, cada noche, en el abrazo hermoso, en el sentimiento del gozo, entre las miradas del placer, con los besos de tus óleos. Sublimina tu ser, abre el tercer ojo y verás como una luz se convierte en pincel, la emoción en un don maravilloso, el sentimiento en algo más que un deseo vigoroso y sentirás como  el corazón dejará de ser un simple órgano y el alma fluirá en sangre, por cada uno de tus poros. Eres arte, una creación natural, de la Fuente una copia perfecta, con alma de poeta, pintada con óleos de mil estrellas, cantada por ángeles con la música más bella,  esculpida de una estelar piedra y amada por ese Ser primero, que vive en ella.




martes, 24 de julio de 2018

LUNA

MIRA EL VÍDEO AQUÍ: https://www.youtube.com/watch?v=LTiIK9spoCc&feature=youtu.be



                   En la mirada sentía su distancia, era el viento quien me empapaba de su reflejo, en el tiempo era ella quien cubría todo mi pensamiento, en el espacio no había nada que pusiera en duda, la fusión de nuestros alientos. Era mi Luna, esa hada que mi corazón deslumbra, ese ser esotérico que llena de formas cada verso en mis comisuras, ese pequeño beso de Universo tan lleno de música en mi boca, ese tímido sentimiento que jamás quiere, que vea una luz, en la cara oculta de su sombra.
                   ¡Luna! Yo sé que en ti vive la vibración más alta, la frecuencia más osada, esa caricia a la que aspira el alma, el pergamino de nuestra historia y también, el divino éter de la infinita memoria. Estás llena de respuestas,  de cráteres como pintados por un poeta, de polvo que cada noche le robas a las estrellas, de una tristeza tan grande, que ya tu corazón hace años, que casi no late. Eres satélite y vigilante, controlas ritmos y a tu antojo mareas haces y deshaces, también tienes copias de nuestras llaves, eres un  sereno errante y del romance, ese testigo a veces ciego, pero siempre con talante.
                   Inventas sombras sobre blanco y colores en tu manto, robas boreales auroras,  desvistes a los cometas de sus colas, bailas tangos en el centro del huracán y  dulces valses cuando la orquesta toca, la música de los ángeles. Eres mujer traviesa,   del mar tomas su espejo, en él te peinas, del viento su caricia y te consientes, del desierto la duna más pequeña y en su masaje, perversa te sientes.  Le pides pedacitos de sal a cualquier arena, exfolias tu piel, para que siempre la muestres tierna. Te canta la sirena, te baila el bufón, una estrella cerquita te destella, te recita el juglar y cuando ama, te escribe el poeta.
                  Lloras porque nos ves caminando en la nada, con ilusiones enseñadas y vacíos en las manos, con sueños a veces permitidos y palabras, que pocas veces expresan, el valor del alma. Esa alma que tú sabes de donde ha nacido, su verdadero camino, esa explicación que lleva dentro, del profundo y eterno divino, esa partecita de la Gran Fuente sometida al olvido, por ser lejana y de nosotros, indiferente. Lloras porque de tu cuna fuimos robados, no hubo tiempo de aprender esa canción que nos pegaba a tu regazo, ya tus ubres se han secado y la cicatriz del parto, bajo tu vientre se abre cada vez que aprendes, lo que queda del humano. De lejos nos ves perdidos sin que nada ni nadie te explique lo sucedido. Nos miras triste en los gemidos contenidos, en los sueños suprimidos, en los egoísmos consentidos y en el fango social, en el que estamos hundidos.
                 Pero también ríes, abres de luz tus ojos, nos muestras de tus mejillas, los hoyos, de tus labios esas grietas que expanden tu dulzura hasta las estrellas. Sonríes cuando la emoción siente, cuando el sentimiento brota, gota a gota, las miradas hablan prosa, los besos son de verso, las caricias de mariposa, el sudor huele a miel de rosas y el humano se convierte, en otra cosa. Vibramos alto en el abrazo, la frecuencia es perfecta y nos fundimos en tí, como polvo de estrellas. Es la única manera, el amor a ti nos acerca, nos saca de la aspereza, de la ignorancia, nos enseña que tenemos alma, que en este encierro hay lodo en las aceras,  centauros que vigilan cada puerta y seres,  que nos mandan, con reptiles cabezas. Del Universo eres danza, en tu movimiento lloran nuestras carencias, en tu contorsión nuestros miedos, en tu cadencia esa parte del gran laberinto que todos llevamos dentro, ese laberinto del que solo tú, tienes la salida para sacarnos de este infierno. Solo el amor como seres de luz nos explica y  tú, Luna, hace siglos, que dibujaste en el espíritu del Universo, el camino de nuestra huída.
                  


ENTRE TÚ Y YO.(VÍDEO)

lunes, 23 de julio de 2018

LÍMITES.

MIRA EL VÍDEO AQUÍ: https://www.youtube.com/watch?v=uEFsUHoNuks&feature=youtu.be



     
               Piensas que no puedes, que intentarlo es miedo, que si te atreves y no lo consigues cargarás culpa, que ya tienes bastantes en tu memoria y que el fracaso, quizás, sea parte de tu historia. El error nos explica, como raza, como entes, como razón de vida, como el único camino en nuestro aprendizaje. El límite no existe, el poder eres tú, el miedo es enseñado y las culpas, un extraño legado que día con día alimentamos, para que nuestros sueños se queden en aquel niño del pasado.
               Mira al pez cuando es pescado, en la red da coletazos, se siente atrapado, no puede salir de ese enredo fabricado. Quiere y no puede, tiene miedo y una gran culpa por haber caído en el engaño. Quizás el error explique su evolución porque en él mueren más  que por viejos y ancianos. Te pregunto: ¿No te recuerda algo?
               En esa red caímos hace mucho tiempo, en ella vivimos atrapados, entre negatividades, miedos y culpas, solo esperando que alguien la estire, la recoja toda y dejemos de respirar ese aire, que tan poquito oxígeno nos otorga. Fíjate en la sociedad, en esa que vives y en la que nada es diferente, poco cambia, las reglas son persistentes, la presión latente y el consciente del ente, explicado como parte de un poder demasiado envolvente. Un poder que no te da salidas, que te explica cómo no eres, ese que te recuerda siempre que no puedes, el que te educa para que no pienses, el que no es distinto y en el que incluso quien gobierna, no es, como tu crees.
              Vivimos entre  “verdades” impuestas por la ciencia, la religión, políticos y sociales creencias, por gobiernos, los grandes medios, sacerdotes y logias que esconden sus manos para que no veamos en ellas, las líneas de un destino, por ellos controlado. Vivimos en un límite creado, artificial, consentido y nos sentimos cómodos: en el trabajo, la rutina, la telenovela y esos votos, mal explicados, siempre amañados y nada democráticos. Sentimos que esto es lo que merecemos, luchamos por ajenos sueños, mientras los nuestros siempre están en dique seco, nos conformamos con las migajas de un lejano Universo y conservamos nuestra energía solo para llenarnos de dudas, miedos y extrañas culpas. Este es el verdadero límite, el que nosotros creamos en el consentimiento, el que nos tiene atrapados en esa red, el que nos recuerda cada día que mañana, todo será parte del mismo engaño.
              Atrévete a conocerte y verás que sí puedes, que puedes ser diferente, pensar distinto, crecer sin límites, cambiar el subconsciente donde están grabados los miedos, las culpas, las negatividades, esos vicios que nos mantienen atrapados en la red de los deshechos, esas enseñanzas impuestas y que limitan nuestros derechos. Aprende, sé autodidacta porque el maestro lo tienes dentro, nadie te enseñará cómo hablarle, solo tú puedes escucharlo, solo tú, tienes el poder para abrazarlo. Entenderás que eres muy diferente a como te han explicado, sabrás de dónde vienes, cual debe ser tu legado, a dónde vas y porque hasta aquí has llegado. Respírate,  en ti vive esa Luz que te ayudará a conocer tu ser, ese ser que debes entender de una vez, no fue hecho para esto, sino para mucho más que vivir atrapado, en la red de los deshechos. No medites, medítate. No duermas, suéñate. No consientas, vive. No tengas límites, apréndete.


domingo, 22 de julio de 2018

RECUERDOS.

MIRA EL VÍDEO AQUÍ: https://www.youtube.com/watch?v=bww4_6UUm7Y&feature=youtu.be



               Hoy tuve un recuerdo. ¡Sí! el amanecer estaba recién hecho, el rocío apenas pegado a mi ventana, un pajarito cantaba su rama y de reojo me miraba, mi almohada por fin descansaba y las sábanas envidiaban un aire que ya olía a ese café, que solo se tuesta desde los granos de la añoranza. Recordé un beso, un abrazo tierno, un “te amo” sincero, ese día que decidí darme entero, la desnudez de una mujer que fotografié y que todavía pinta mis anhelos. Recordé aquellas travesuras del niño que traigo dentro, a un amigo que sentía eterno, a un colegio que olía a tizas, a cortos recreos y a curas, en aquella época, todavía plebeyos. Recordé instantes, flashes, momentos de angustias, la muerte de mi madre, el nacimiento de mis hijos, el descanso plácido de mi padre, a una mujer, a otra y a la última, a tantos paisajes, a tantas paredes que a mi soledad han gritado, a tantos años que yacen perdidos, en cualquier espacio.
               Despacio levanté mi cara, el vapor del café mis gafas empañaban, en mi interior perdí la mirada, apreté puños, solté una lagrima, afiné mis oídos y con atención escuché una voz que me aconsejaba. No sabía de dónde venía, allí no había nadie ni nada, solo el pedazo de silencio que la naturaleza te deja, ese pequeño nervio que sobre ti el Universo deshebra, ese azul, que dibuja el cielo como holograma perfecto de nuestra existencia. Me dijo que llorara el recuerdo, que lo desbaratara, que de él recogiera lo bueno, que lo archivara, que lo hiciera efímero y después, que con ganas, lo olvidara. Era explicación de lo vivido para ser aprendido, no tatuado ni con fuego escrito, ese espacio tenía que quedar en blanco, el subconsciente merece otro trato, no lo llenes de pasado, no llores toda tu vida porque no dejarás lugar, para que amanezca mañana ni al amor, una silla en tu alma.
               Vibraron las preguntas, nadie me contestaba,  mi corazón se llenaba de rabia, tanto silencio me abrazaba inquieto…¿Por qué no recordar aquel primer amor, su beso tan intenso, esa lágrima que de hombre sentí en el orgasmo de mi amada, ese gemido que me abrazaba, único, pintado en caricias y tan sincero que todo mi cuerpo temblaba? ¿Por qué? ¿Por qué no recordar la traición cuando el alba apenas despuntaba, aquella nota que en la mesita de noche se despedía sin decir nada, aquellos momentos en que mis entrañas se arrugaban como papeles, sin ortografía en las palabras? ¿Por qué? ¿Por qué no recordar mis pedazos de felicidad, las sonrisas mirando al mar, aquel coche donde robé una virginidad, o aquella película, donde en la oscuridad aprendí, a sentir mi humedad? ¿Por qué?
               Mi corazón empezó a latir con fuerza, una luz me atravesó desde la coronilla hasta el fondo de mis piernas, el cielo cambió su color, el rocío de mi ventana se despegó, llegó un trueno, enfrente de mi se sentó y me habló: “¿Quieres quedarte en esos recuerdos?, ¿Quieres que ese primer beso sea el único, el único que alcance tu anhelo? ¿Quieres caminar toda tu vida entre las miradas de tus abuelos, de tus padres o quizás entre las de tus hijos? ¿Quieres que aquel orgasmo sea el único por ti consentido, que aquellas caricias te limiten porque crees que jamás volverás a sentirlas, que aquellos pedacitos de felicidad sean los únicos que por tan cortos y vividos, tapen con un dedo, todo lo que tiene para ti el destino o que aquellas sonrisas, no puedas convertirlas en carcajadas exquisitas? A veces el recuerdo tapa, limita, encoge el alma y el corazón debilita. A veces llora tanto que ahoga la esperanza, te conforma y ya no esperas nada, te llena de miedos, te dice que eso es todo, que en tus manos jamás tendrás ese destilado de puro oro, que un día fue maná y que ahí está, solo esperando que abras la boca y pinte de otros colores tu aura. Abre tu mundo, expande alma, libera espíritu y vuelve a vivir. Mira lejos, tan lejos que puedas escribir como empezará la siguiente alba, tan lejos que cuando quieras noche no abraces nostalgias sino cada estrella que suda en la piel de tu amada, tan lejos, que tus recuerdos solo sean un apóstrofe, en el silencio de aquel mar que ahora, yace en calma.
               Llegó el rayo, se llevó su trueno, una estrella se vistió como espía, hecha de Luna parecía, cambió de color el cielo, el café a otros granos olía y vi como un fuerte viento estampó de par en par la ventana. Mi disfraz era viejo, llegó el torbellino y se atrevió de lleno, arrancó la nostalgia de mi cuerpo, un rencor al escondido deseo, las telarañas de mis angosturas, los nervios de mis dudas, el cáliz que cada día tragaba de mis miedos, esa melancolía que de inseguridad llenaba mi vida y ese temblor que explicaba cada uno de mis días. Me quedé desnudo enfrente de lo eterno, llegó la Luna, me cubrió con su velo, sentí entero el Universo, cada vello erizó su pelo, un sudor me recorrió limpio y nuevo, una luz me cegó…era el destino que ahora estaba blanco, hecho con papel divino, sin recuerdos, solo con lo aprendido, esperando que por mí, ahora sí, fuera bien escrito.



            

AMOR ASTRAL (VÍDEO)

MIRA EL VÍDEO AQUI: https://www.youtube.com/watch?v=6hYRTIWi7S8&list=PL6u2tTicFWlUBtn6XWOAWsFKRyqY9HBTE&index=2




               El giro es brusco, el estruendo me llena, sale el alma de mi cuerpo, viajo tan lejos como me lleve el viento, cruzo mares, me reflejo en nieves, sigo cauces y desde arriba veo el enredo del venado en su serpiente, el dulce sifón de la ballena, dos ocasos cuando sus horizontes penetran y un amanecer que jamás creía que existiera.  ¡Sí!  Viajo lejos, donde me da la gana, el cordón no se tensa, la libertad es inmensa… ¡Voy por ti! ¡Te haré el amor! Vencí la paciencia, el ansia ya no es eterna, estás cerca, te huelo fresca, lista, como sonrisa hecha melodía a punto de ser besada, por mi poesía.
               Entro a tu casa, sé que sientes que algo pasa, tu mirada se pierde en la nada, esa nada que te ve desde la ventana, esa energía que destella en tu noche como pequeña luz de día. Te sientes extraña, de la cama retiras despacito la colcha, la sábana, acaricias tu almohada y de la mesita de noche prendes una pequeña lámpara. Te siento triste, un poco cansada, una añoranza se resquebraja. Parece como si un recuerdo te abrazara lento y sin pausa, como si me necesitaras tanto, como si el presentimiento por detrás te respirara, como si supieras que pronto serías amada. Entras al baño y veo como te desmaquillas, quitas con delicadeza tus arracadas, con suavidad tus dientes enjuagas, deslizas tu blusa, el sostén lo dejas a un lado y con ansia rascas esa marca en tu espalda. Tus manos te abrazan, bajas la cremallera, te quitas la falda, tus dedos acarician y con suavidad, caen tus bragas. De tus pies las sacas, ya el agua caliente el espejo empaña, disimulas miradas y esta vez cierras la puerta porque sientes que algo pasa. Resbala el jabón, por tus cabellos, en tu cara, por el cuello y entre tus senos, en tu vientre, entre tus muslos, por las piernas y en tus pies, por entre los dedos. Es la caricia del amor cuando es pleno, esa caricia que recorre una pompa de jabón y que un hombre quisiera tener entre sus dedos, esa caricia que viaja húmeda, que no tiene miedo, que escribe versos, que besa sueños y anhelos. Te hablo tierno, con la energía que me dejó el viento, con ese aliento que en mi astral huele a sentimiento, con esas palabras que son pensadas y en el plasma trasportadas. No me oyes pero sé que me sientes, sales de la ducha, hueles la toalla, el olor es diferente, algo la emana, de repente me imaginas, sabes que cerca me tienes, dudas, abres la puerta y miras tu cama, con deseo y un silencio ausente de nada. Te sigo hablando, deja que de la Luna sea  rayo, ese reflejo que me encarne a tu lado, esas gotitas de luz que te permitan ver mi cuerpo, el latido de mi corazón y la membrana de mi alma cuando te muestre el color de mi halo.
             Sé que me escuchas, tiras la toalla, divina y desnuda, esta vez no hay pijama, ni prenda ni excusa que tape nada, solo una delgada sábana. De reojo miras tu cama, te atreves y abres la ventana, la Luna se muestra toda, su reflejo te ama, respiras hondo ese aire, ese polvo que las estrellas nos regalan, ese canto del grillo que te dice que la noche, será la más larga. El astral me sobrecoge, entiendo que es hora, viajo lejos ¡Sí! A la primera estrella y le robo su destello, a la quinta densidad y me lleno de cielo, camino por siete lunas, a cada una le quito su velo para que mi piel absorba todas sus delicias y sedas, junto reflejos y le pido al más atrevido de los cometas que me lleve allí, donde tu ventana sigue abierta.  Tu espera es dulce, la imaginación crea fantasía, el cuento una leyenda y cada letra pensada, una intensa poesía que ya escribe tu mirada, porque sabes que de mi amor serás poseída. Soy luz, un cuerpo astral lleno de energía, encarnado en rayo de Luna, me miras, te miro, el reflejo es intenso, la sábana se quita, la pasión solicita, el deseo vibra, el sentimiento abraza y como energía aprendida, como pompa de jabón, te hago el amor en el fondo de tu alma, por tus cabellos, en tu cara, por el cuello y entre tus senos, en tu vientre, entre tus muslos, por las piernas y en tus pies, por entre los dedos. La noche es larga, muy larga, le compré al amanecer su alba, mi energía no se acaba. He visto tu astral, algo le ha preguntado a mi alma, siento que sale de tu cuerpo, te pido la mano… ¡Vámonos! ¡Hagamos el amor! ¡Mojemos Universos! Rebocémonos en nieve, en arena de dunas, en sales de cualquier mar, entre las lianas de cada selva, en las playas de un nuevo planeta, en las puntas de una estrella y compremos cada cráter de Luna, tendamos una cama eterna y besémonos sabiendo que el tiempo, jamás se acaba y  que en nuestro amor, nunca se hará viejo.



              

UN NUEVO AMANECER (v).




       Hoy dormiré, abrazaré con fuerza mi almohada y sentiré la profundidad de mi noche. En mi sueño atravesaré los muros de la intolerancia, navegaré a través de la verdad y abriré los puños de la rabia para arrancar un nuevo amanecer en mi vida.
       Sonreiré, acariciaré el alba, arrodillaré mis piernas al Creador y tomaré el último café amargo en este amanecer tan aciago. Enterraré los recuerdos en el primer viento que se asome por mi ventana, pintaré en el vaho de los cristales mis deseos y vestiré de nuevas palabras, el ansia por encontrar, el origen de mi ancestro.
       Sacudiré mis cobijas de las tradiciones impuestas y guardaré las aprendidas con amor. Llenaré mis alacenas de calidad y dejaré que los fuegos artificiales destruyan toda maldad, pensaré mejor y seré pleno, llenaré mis sudores de chocolates y vainillas, de fresas y moras silvestres dejaré que mis labios absorban sus humedades, que mi boca se llene de tanto sabor y así, también besaré mejor.
       Guardaré la melancolía vivida por si alguna vez necesito llorar en ella, guardaré la música de mis sentimientos por si algún día requiero de sus audífonos, guardaré la poesía de mi alma porque ella es el gran archivo le enseñaré a la experiencia que también existe el olvido y guardaré lo vivido, para aprender y mostrárselo al divino.
       Y en mi silencio prometo crecer, crecer y crecer hasta que los dedos alcancen el cielo de mis padres, el de mis abuelos y el de mis queridos poetas que siempre creyeron en la utopía que yo creo. Sacudiré miedos y venceré demonios. Sentirán la templanza de mi acero las envidias, los odios y los rencores. Llenaré de versos mis mundos y desvaneceré sombras, conquistaré corazones y escribiré en las almas que abiertas, respiren memorias. Fundiré Universos, quemaré estrellas y si hace falta, a la gran Fuente pediré, una nueva alma. Quiero ver la cuna de donde mi espíritu emana, allí donde mi conciencia era sana, dónde el pensamiento es parido por el divino, dónde la densidad camina en el décimo piso…dónde el nuevo amanecer es leído en el libro del infinito, porque siempre ahí, estuvo escrito.





miércoles, 18 de julio de 2018

TAMBORES.

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             Habla la selva, reverbera aguas un rio, vomita espuma el mar, escupe lava el volcán y tú, duermes en silencio tu vida. ¡Despierta! Eres naturaleza, un plan perfecto del Universo, un ser único, un pedazo de lo mejor del cielo. Revienta el entorno, expande tu espacio, llora tus miedos, desahoga tus recuerdos, haz una fogata, escribe en cada leño tus infiernos y préndeles fuego.
             Deja que el sentimiento se escurra tierno de tu cuerpo, que tus lágrimas mojen mejillas hasta que las comisuras sonrían tus labios y después, deja que la carcajada ahogue tu garganta, hasta el fondo de tu alma. Escucha, son los tambores del alba, esa nueva, llena de luz, nuevos sueños y esperanzas. Descífralos, son para ti, su música vibra en tu pentagrama, te dibuja el mañana, tu día, como serán tus noches, de qué color quieres el ocaso o como saborearás cada rocío, pegado a tu ventana. Dile al tambor como tocar y te acariciará, explícale lo que necesitas y su melodía te abrigará, cuéntale tu historia y en leyenda cada memoria convertirá. No te asustes, solo es un tambor, una llamada, esa que viene del cielo y que sientes dentro, la que te mantendrá despierto, la que tocará más fuerte cuando la oportunidad llegue, la que sonará tierna cuando abraces una amistad y la que vibrará en otra densidad, cuando el amor te deba llegar.
              Fluye, porque de energía está hecho tu ser, transfórmate, cambia tu frecuencia, sintoniza la del tambor, abraza libertad. Expande tu conciencia, explícale al subconsciente quien eres de verdad, no dejes que la sociedad te limite, crece, puedes hacerlo, sabes que sí, adelante, cambia hábitos, deja vicios, que la televisión solo sea pasado, escucha música, respira sano, desnuda tus pies, pisa el pasto,  aliméntate diferente, háblate con la mente y de tanto en tanto, abrázate fuerte, muy fuerte. Pon un gran espejo en el suelo mirando al espacio, mira como se reflejan tus ancestros, regodéate con las semillas que traes dentro, disfruta de sus destellos, eres luz, parte de ellos, alguien que por único, decidiste aprender en la matrix de este  infierno. Concéntrate y te explicarás desde dentro, verás que la religión es límite de un humano invento, que el pecado no existe, que el miedo es impuesto, que las reglas son para un holograma para el cual no estamos hechos. La vida no muere, la muerte solo es el uno por ciento de los pasos que tenemos que dar, aprender duele más, crecer excita y amar es crear. Porque en el amor nos aproximamos a lo que somos, parte de la divinidad, agua de esa fuente de la que sale todo lo capaz: los sentimientos, todas las emociones y la verdad. Ese darnos todo, esa palabra que de ella nace, en el pensamiento crece y en nuestra mente, todos los idiomas habla y habla y habla. No somos tan diferentes a las estrellas, también tenemos destellos, nuestra vida es mucho más larga, la luz vive en nuestras almas y en los oídos, esos tambores que cada día nos avisan, que de ellas emanan y por eso lloramos, cuando en nuestros corazones tocan y vibran.



           
                

AMOR UNIVERSAL.

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https://www.youtube.com/watch?v=SZmpcXAtmC0


           Vi una resplandeciente luz en el cielo, vi lo que nunca me habían pintado. Era cálida, anaranjada y llena de amor. Me sentí transportado en ella, en su posesión, parte de su luz, como en el sueño de un amanecer extraño, como dentro del sueño, de un gran abrazo.
         Vi como la luna hacía el amor con el sol. Rodeados por las más brillantes estrellas y acostados en las más sublimes nubes. Viví el cariño entre sedas, velos y algodones, entre caricias estelares viví sus orgasmos y entre sus pasiones abracé el gran oleaje de sus espasmos. En su intensidad la música del cosmos logró sublimes acordes, le dió otra forma a la melancolía, lastimó la profundidad del rencor, dotó de vigor a la verdad, arrodilló al vicio en su repetida miseria, endulzó el honor y cobijó de sombras las sendas de la cobardía.
         Y llegó el gemido, aquel que recoge las mieles del momento ansiado, aquel que en su regazo los poetas sentimos algo más que un simple destino, aquel que insistimos en vivirlo y poco nos es dado... Y vi que la luna llenaba de caricias al sol, en ellas enardecía su calor, su luz renacía una y otra vez en tanto resplandor, la ternura quemaba, la contorsión era magia, la palabra era una, la mente explicaba y de dentro de mi Luna, una lágrima explotó hacia su cara, esa cara que oculta, miraba con amor tanta elegancia.
         Y en mi alucinación arranqué las pestañas al sol para que su luz fuera más intensa, hermosa y de su centro sacara toda su belleza. En mi desquicio limpié de cráteres mi luna para que la ternura pudiera leer en su manto aquellos versos de antaño, los de viejos amantes, los escritos por el romance, los que vienen de las estrellas y ahí los dejaron para que alguien aprendiera.
        Y llegó el infinito disfrazado como horizonte de amanecer, me condenó a mi limitado entendimiento otra vez, me apartó de tanta luz y en su pensamiento entendí que no solo somos un átomo de polvo en el Universo, que no todos venimos del mismo lado, que la vida es tan exuberante que en el espacio expande eternas sus manos, que el amor, de la Gran Fuente es un legado y que debemos aprender, que amar, no es don de solo unos cuantos.
        Y ese es el legado escrito, en cada gen, en cada cromosoma, en cada estrella y en cada poro del gran espacio. El legado cósmico del amor, esa pintura en el plasma de la ansiedad, ese lienzo que la pasión pinta con su deseo en cada alma, en cada cuerpo, en cada ser, con el trazo perfecto, con el color adecuado y con la mirada de alguien que siempre, nos está esperando. Ese es el Amor Universal, el  que no tiene tiempo y mucho espacio para caminar, el que no sabe de miedos ni pregunta a la soledad, el que es perfecto y se comparte mucho más allá, de nuestra pequeña densidad.







martes, 17 de julio de 2018

ALLÍ, EL AMOR TAMBIÉN LLORA.



                    El Universo es hermoso. ¿Lo sabías? También llora el agua en el río, la piedra su tierra, la luz el espacio, el trigo su grano y el amor su destino en un octavo sentido, en otra densidad que está en tu camino, en tanta pureza cuando deja de ser humano, para convertirse en parte de lo divino.
                    Siéntelo, vívelo, atrévete, fuiste elegido, medítalo dentro, deja que el Universo te lo explique, mira su luz, aparta miedos y sabrás que es fácil entenderlo. No te hablo de ese amor que solo da calor, de ese que es caricia pasajera, del que se firma en un papel o el que nace en la indiferencia. No te hablo de momentos ni de una pasión efímera bajo velas, tampoco de una mirada que quizás mañana será nada,  de un poema que en sus letras no expresa ni el amanecer de tu alba o ese beso que solo se viste con la ilusión de una utopía y  te llenará de  añoranza. Te hablo de un sentimiento mucho más allá, ese que no tiene nostalgia porque es eternidad, ese que el espíritu transporta de alma en alma y por sí solo tiene la capacidad de transformar, sacarte de la oscuridad y regalarte un boleto que solo de ida, debes tomar.
                   Mira las estrellas, respira su profundidad, cada destello, cada espacio entre ellas, cada halo que da color a sus alientos. Cierra los ojos y mira el cielo, ese azul intenso, ese cinturón de miedos que debes atravesar, esa inmensidad que ya nadaste con anterioridad, esa naturaleza que explica tu densidad y que debes superar. Tienes la capacidad, el amor eres tú, tu alma es luz, vibra alto, cambia tu frecuencia, déjate amar, deja que todo fluya…que te abrace el mar, que el viento te escuche, la montaña te venere, que la Luna sin sombras te refleje, que la soledad se aleje porque eres parte de un Universo que te ama tanto, que duele. Compártete, abre tu alma, desnuda tu cuerpo, contacta con tu Tierra, nada sus aguas, tiembla en su música, deja que ese escalofrío recorra despacito tu espalda, que en tu corazón anide la esperanza, que en tu vientre corran los besos de cada nueva alba y en cada mano, sustituye sus vacíos por  puños de emociones y aquellos sentimientos que recorren tu alma. Alcanza el sueño, lo tienes dibujado dentro, es una semilla de cielo, un pedazo de Universo, la razón primera y última, el principio y el fin, una fotografía de todos los recuerdos, una memoria creada por el polvo de millones de estrellas, esa historia que escribiste y decidiste tejerla, a pesar de todo, de todos, a pesar, de tus propios infiernos. Deja que germine su luz, que el amor para ti sea eterno, no dependas de un hombre o de una mujer sino del niño que traes dentro, expresa el sentimiento, emociónate en profundidad, conéctate y en ti, ese gran amor, se hará realidad. Lo sentirás, cada día y cada noche, será grande, tan grande, tan intenso que solo con lágrimas te lo podrás expresar. Dulce te abrigará, lo tendrás en tu piel, como beso pegado a tu boca, como caricia en tu cara,  un cariño que de ternura te habla, un aliento de poder que siempre te acompaña, una luz que abrirá por siempre la garganta de tu alma. Y lo llorarás ¡Sí! Porque es tanto, que a gotitas lo debes sacar y cada una de ellas en una pequeña estrella se convertirá, en esas estrellas que te explicarán que para amar, solo como parte del cielo te debes mirar.



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ALLÍ, EL AMOR TAMBIÉN LLORA.

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lunes, 16 de julio de 2018

Mensaje para Semillas Estelares: DESPIERTA! MANTEN LA FRECUENCIA!

AMOR ASTRAL.



               El giro es brusco, el estruendo me llena, sale el alma de mi cuerpo, viajo tan lejos como me lleve tu viento, cruzo mares, me reflejo en nieves, sigo cauces y desde arriba veo el enredo del venado en su serpiente, el dulce sifón de la ballena, dos ocasos cuando sus horizontes penetran y un amanecer que jamás creía que existiera.  ¡Sí!  Viajo lejos, donde me da la gana, el cordón no se tensa, la libertad es inmensa… ¡Voy por ti! ¡Te haré el amor! Vencí la paciencia, el ansia ya no es eterna, estás cerca, te huelo fresca, lista, como sonrisa hecha melodía a punto de ser besada, por mi poesía.
               Entro a tu casa, sé que sientes que algo pasa, tu mirada se pierde en la nada, esa nada que te ve desde la ventana, esa energía que destella en tu noche como pequeña luz de día. Te sientes extraña, de la cama retiras despacito la colcha, la sábana, acaricias tu almohada y de la mesita de noche prendes una pequeña lámpara. Te siento triste, un poco cansada, una añoranza se resquebraja. Parece como si un recuerdo te abrazara lento y sin pausa, como si me necesitaras tanto, como si el presentimiento por detrás te respirara, como si supieras que pronto serías amada. Entras al baño y veo como te desmaquillas, quitas con delicadeza tus arracadas, con suavidad tus dientes enjuagas, deslizas tu blusa, el sostén lo dejas a un lado y con ansia rascas esa marca en tu espalda. Tus manos te abrazan, bajas la cremallera, te quitas la falda, tus dedos acarician y con suavidad, caen tus bragas. De tus pies las sacas, ya el agua caliente el espejo empaña, disimulas miradas y esta vez cierras la puerta porque sientes que algo pasa. Resbala el jabón, por tus cabellos, en tu cara, por el cuello y entre tus senos, en tu vientre, entre tus muslos, por las piernas y en tus pies, por entre los dedos. Es la caricia del amor cuando es pleno, esa caricia que recorre una pompa de jabón y que un hombre quisiera tener entre sus dedos, esa caricia que viaja húmeda, que no tiene miedo, que escribe versos, que besa sueños y anhelos. Te hablo tierno, con la energía que me dejó el viento, con ese aliento que en mi astral huele a sentimiento, con esas palabras que son pensadas y en el plasma trasportadas. No me oyes pero sé que me sientes, sales de la ducha, hueles la toalla, el olor es diferente, algo la emana, de repente me imaginas, sabes que cerca me tienes, dudas, abres la puerta y miras tu cama, con deseo y un silencio ausente de nada. Te sigo hablando, deja que de la Luna sea su rayo, ese reflejo que me encarne a tu lado, esas gotitas de luz que te permitan ver mi cuerpo, el latido de mi corazón y la membrana de mi alma cuando te muestre el color de mi halo.
             Sé que me escuchas, tiras la toalla, divina y desnuda, esta vez no hay pijama, ni prenda ni excusa que tape nada, solo una delgada sábana. De reojo miras tu cama, te atreves y abres la ventana, la Luna se muestra toda, su reflejo te ama, respiras hondo ese aire, ese polvo que las estrellas nos regalan, ese canto del grillo que te dice que la noche, será la más larga. El astral me sobrecoge, entiendo que es hora, viajo lejos ¡Sí! A la primera estrella y le robo su destello, a la quinta densidad y me lleno de cielo, camino por siete lunas, a cada una le quito su velo para que mi piel absorba todas sus delicias y sedas, junto reflejos y le pido al más atrevido de los cometas que me lleve allí, donde tu ventana sigue abierta.  Tu espera es dulce, la imaginación crea fantasía, el cuento una leyenda y cada letra pensada, una intensa poesía que ya escribe tu mirada, porque sabes que de mi amor serás poseída. Soy luz, un cuerpo astral lleno de energía, encarnado en rayo de Luna, me miras, te miro, el reflejo es intenso, la sábana se quita, la pasión solicita, el deseo vibra, el sentimiento abraza y como energía aprendida, como pompa de jabón, te hago el amor en el fondo de tu alma, por tus cabellos, en tu cara, por el cuello y entre tus senos, en tu vientre, entre tus muslos, por las piernas y en tus pies, por entre los dedos. La noche es larga, muy larga, le compré al amanecer su alba, mi energía no se acaba. He visto tu astral, algo le ha preguntado a mi alma, siento que sale de tu cuerpo, te pido la mano… ¡Vámonos! ¡Hagamos el amor! ¡Mojemos Universos! Rebocémonos en nieve, en arena de dunas, en sales de cualquier mar, entre las lianas de cada selva, en las playas de un nuevo planeta, en las puntas de una estrella y compremos cada cráter de Luna, tendamos una cama eterna y besémonos sabiendo que el tiempo, jamás se acaba y en nuestro amor se hará viejo..



              

domingo, 15 de julio de 2018

SONRISAS ÍNTIMAS.



                     Cae la seda, se prende una mirada, el diente aprieta su labio, hierve el alba y una media luz a las sombras reclama, el aquelarre entre dos almas. El amanecer no se atreve, el rocío languidece, pide pausa la sábana, el café se detiene pues todavía la noche no desaparece. Hora cero, dulce receso, oscuridad robando luz, estrellas caminando cielo, Luna cansada de tanto deseo cuando un pequeño aliento brinca punzante y en silencio. El aliento tiene nombre, apellido y un verso tatuado en su pecho, es valiente y sincero, hombre y derecho, quiere, la mira y ella le regala, toda su sonrisa.
                    Se levanta el cartero, el que trae noticias, el que a veces solo moja y siempre salpica, ella suelta una pícara sonrisa, desabrocha su blusa, le muestra que es divina, que sus pezones también se erizan y que esperará tranquila al cartero, cuando amerite su visita. Le dice que no es su tiempo, que ella quiere llegar al clímax, que por favor todavía no descargue su mochila, porque no tendrá cartas que leer, cuando de verdad necesiten ser leídas. Entiende el hombre, reprime al cartero, le habla a sus dedos y le dice a las manos que muestren que él es tierno, que el cariño es sincero y ella rasguña sus labios, le sonríe y le pide que invente pecados.
                    Llega la primera humedad, como brisa del mar, con olor a piel y sabor a miel. Una mirada implica, un suspiro penetra, el calor llena, un vapor el ansia exagera. Es el preludio, dos acordes que exhalan juntos, el crepitar de dos hogueras, un tinto caliente que llena la copa entera, una cera que chorrea, una saliva que entre poros juega, esa sensación de que casi el orgasmo llega. Se miran, una sonrisa se roban, la pestaña cede, el latido es fuerte, la pasión diferente, es roja, ardiente, concupiscente, de cara dulce y complaciente.
                   Le pregunta el viento a su aire si hay espacio, le contesta el oxígeno que no esté cuestionando y el hidrógeno que no moleste porque ya está cansado de ser exhalado. Le pregunta el velo a su Luna si los cubre despacio, una estrella, la más vieja aconseja que los deje desnudos, que no hay frío entre sus mundos ni hielo entre cuerpos con tantos enredos y nudos. Le pregunta una nube al cielo si su algodón es necesario, le contesta el  azul que mejor lo guarde como paño, el cometa que mejor lo tenga para ella guardado y el planeta, que deje que el amor se mantenga libre sin ningún abrigo ni amparo.
                   Entienden que la hora ha llegado, el cartero toca la puerta, su erección es perfecta, la mochila está demasiado llena. Un pezón se desespera, una sonrisa amanece traviesa (es la de él), otra muestra ansia y vibra trémula (es la de ella), la primera recorre piel y se pierde entre sus piernas, la segunda tiembla, enseña sus dientes, despacito se cierra, se alarga, se moja, expande su comisura y le grita a su mejilla que casi de pasión está llena. Se abren los poros, unas gotitas escurren sudor, un escalofrío abraza sus espaldas, ella abre la puerta, el cartero entra, se mueve la cintura, los muslos se aprietan, ella es música, él todo un baile, el cartero trabaja, la mirada es verso, poesía y también, palabra. Ella gime, la mochila es descargada, la lee toda, cada carta, cada mensaje, cada sello y cada letra empapada. Él la mira, abre su boca, un orgasmo exhala, él grita que ya no hay palabra, el aire se ruboriza, la Luna se oculta en su cara. El cartero insistente sigue en su batalla, ella se encoge, él la sostiene, el abrazo es pertinente, el cartero recoge lo que queda de sus cartas y despacito se queda quieto y pendiente mirando un edén de poesía y dulce magia. Los alientos se hacen uno, se miran las caras y dos sonrisas les dicen que el amor en su mar, nada y nada y nada.



                  
             

BESOS SECOS.



                 Me decías que habían colores que contigo vería, promesas que juntos alcanzaríamos, un destino abrazado hecho con nuestra piel lleno de regalos. Me pedías y te daba, no había duda, solo ansia. Me vestía de caramelo y tú de boca te disfrazabas, te desnudabas, la fogata su crepitar callaba, la Luna su velo nos daba y entre tintos y ceras, nuestro amor chorreaba y chorreaba. Pero un día tanta magia perdió su varita, su hada y se convirtió en nostalgia. Conocimos lágrimas, el rencor cuando desgarra, el pensamiento vagando remordimientos, la caricia perdida en ese rincón que ya no tocabas, el beso seco cuando el alma compungida, poco a poco se desbarata.
                Me decías que aunque otros ojos te mirarían, yo siempre tus miradas atraparía, que serías atrevida, osada, pervertida, pero siempre en mí, a mi lado, encima, cuando llegara del trabajo, en la cocina, en la ducha, juguetona y jugosa,  un dulce terrón de azúcar y dentro de ti, siempre vanidosa. Pero ese día, tanta miel resbaló agria y temida, el miedo sufría, perderte no quería, tu decisión me respiraba maldita cuando el adiós acababa con mis días. Jamás sentiste el daño que me afligías, cuando con un beso seco en la mejilla yo lloraba y tú, de mí te despedías.
               Abriste un portal negro, un agujero sin regreso, macabra y siniestro, donde viven las mentiras y el desamor traicionero, una puerta a los infiernos donde los gusanos comen recuerdos, las hienas sonrisas y las cucarachas lamen tus pechos. Sé que ahora vives en el silencio, en un karma imperfecto, en el caos de los sentimientos, en el ansia por el deseo. Ese deseo que sentiste perfecto, ese que explicaba cada uno de tus momentos, tus abrazos y los míos, una mojada caricia o una tierna mirada, un verso o de una canción sus mimadas palabras… ese deseo quedó escrito en poesía  en ese pedacito de alma, que todavía traes dentro y no te atreves ni siquiera a mirarla. Es una muerte en vida, un error que te transpira, un camino lleno de piedras y espinas, un cementerio de seres posesos, un reino, el reino de los besos secos.
               Hoy todo ha cambiado, mi corazón se abrió, el tiempo lo puso en su regazo y poquito a poquito mi alma en él se expresó. También abrí un portal, es blanco, lleno de luz, colores, risas y vida. Es música en el día, tierno abrazo en el ocaso, un maravilloso reflejo de Luna en mis noches y un embriagador rocío en cada una de mis albas. Me siento poeta, escritor y pintor, dibujo el amanecer a mi antojo, el jardín con mi verde y si no me gusta,  lo pinto de oro. Jamás tiendo mi cama,  las sábanas beben café, mi almohada despierta borracha, desnudo barro mi casa y ni siquiera la vecina me mira extraña. Hago lo que me da la gana, me lanzo en cualquier parapente, nado en el mar hasta acariciar  su horizonte pegado, me cubro de nieve, camino sobre piedras de río, soy libre y hasta del pecado, me río. En mi mente corto los dedos que me señalan, me gusta ser envidia del amargado, el “buenos días” de un semáforo, el que cierra la cantina del al lado o el que escribe y no le teme a ser censurado. Soy yo, un ser aprendido, vivido, sufrido, llorado pero también sonreído. Siento que la vida todo me ha dado, quizás no dinero, tampoco regalos, pero sí un legado: un beso debe ser húmedo, sentido, largo, sincero, profundo, cargado en deseo y jamás seco…y mientras tanto llega quien lo quiera, seguiré mi saliva cultivando.



sábado, 14 de julio de 2018

LA SERPIENTE DE EVA.



                 Me sirvieron una copa, dos, tres…El acero era su alma, la música parte de su cuerpo, la oscuridad su refugio, el pecado intenso, el calor perverso y el dinero, trabajado y hasta cierto punto molesto. Comprar cariño era mi anhelo, esa caricia que cierra ojos, una expresión utópica del deseo, una búsqueda del alma sin recelo ni miedo. La noche tupía su velo, el licor sus hielos, el camarero su propina y una dulce seducción aquella bailarina. En la mente el pecado vivía, no de ella sino de mi memoria, no era fiesta ni una aquelarre asombrosa, era ella, suave, melodiosa, mulata, sensible,  casi una diosa. Iba y venía, en aquel acero toda se enredaba, una música la sostenía, sus brazos, sus piernas, toda como aceite resbalaba. Me miró y la miré, otra copa pedí, me miró otra vez, tenía sed, consentí, una copa le invité. Siguió el baile, Mis ojos y otros tantos se pusieron a su merced. Sensual, hermosa, bella, totalmente desnuda,  viajaba aquel acero entre sus piernas, miradas intensas, algún que otro grito pero siempre conmigo, su atención era sincera. El celo no existía, no la conocía, no había hablado con ella, el recuerdo no vestía mi vida, ni rencor ni remordimientos ni explicaciones cabían, solo su largo cabello, negro, rizado, casi encerado y en el viento, exquisito y perfumado. Abstracto me preguntó el camarero, pedí otra y una para la dama, la música se acababa, iría a su camerino y mientras se cambiaba disfrutaría el bailar de una rubia, alaciada y toda tatuada, ojos azules, mirada intensa y desorbitada, piel blanca, uñas de negro pintadas, quizás gótica o de vida amargada, cadera sensual y delgada.
                  Me sirvieron la quinta, la penúltima y la del estribo, mi morena no llegaba, había terminado la rubia, mi ansia estaba bajando. Por fin llegó y junto a ella la rubia. Cada silla era pecado, cada aliento olía a una mezcla de deseos, dinero, lujuria e infierno. Me dijeron que al dos por uno, que era invierno, que la fiesta no había terminado, que las copas se las llevaría el diablo y que mejor una botella para quitarme lo embriagado. La noche se convirtió en una gran licuadora, del tiempo fue presa, se juntaron vidas, mentiras,  alegorías, tamaños, pieles, manos, piernas sobrepuestas, sonrisas, carcajadas, algún recuerdo muy extraño y alguna risa que era parte del amaño. Hablaba la rubia, consentía la mulata, mi caballero medio sonreía, los ojos medio se dormían pero los despertaba una inesperada caricia. Iban al baño y venían, una y otra vez, la botella ya medio vacía, la mesa respiraba tanta hipocresía que ya el camarero ni hielos me ponía. En una de sus perseverantes idas, decidí pedir la cuenta, irme de allí y dormir tanta experiencia vivida. Se tardó el camarero, tanto que ellas regresaron. Me dijeron que me querían, que el trío estaba hecho, que de colores llenarían mi lecho, de rubios y morenos, del blanco de mi pecho y quien sabe que deseo que entre las dos me pondrían dulcemente erecto. Me dejé llevar, había dinero, estaba solo, con trabajo, sin cuentas por pagar y con mucho escondido anhelo. Tenía que probar, una rubia y una morena, quizás la fantasía perfecta.
               Se quejó el motel, no había donde aparcar y mis ruedas dibujaron su caucho sobre la acera, después me dijeron que había cochera y pensé en la falta de experiencia.  Solo una habitación quedaba, lo que me llevó a reflexionar. Era miércoles de maldad en toda la ciudad. Entramos, la habitación era más o menos vulgar, es decir dando un tono a cinco estrellas pero con fondo de motel de ciudad. Olía a lo de siempre, cortinas cerradas, una orgía en la televisión que no tenía visos de acabar y una recamarera que era tan lujuriosa que le costaba trabajar. Las dos entraron juntas al baño, para variar. Puse mi cartera a buen recaudo por si acaso. Salieron del baño, apagué la tele pues la orgía la tendría entre mis brazos. Se desnudaron, me enseñaron lo que ya había visto, eran hermosas, yo estaba un poquito apagado y reclamé su trabajo. La mulata se puso debajo, la rubia empezó por mis labios. De repente cuando ya sentía un calor agradable y extraño, ví como a la rubia su cara se transformaba, al mismo tiempo una suave mordida por ahí abajo susurraba, su piel se alejaba, dejaba ver unas tupidas escamas como verdes amarronadas, miré rápido a la mulata, sus ojos eran raros, como de reptil o lagarto, quizás de insecto pero no eran humanos. No sentí raro sino todo lo contrario. Sentí un miedo extraño y nada se levantaba. Me miraba la morena, la rubia llena de escamas pedía con insistencia mi lengua, la morena me enseñó sus manos y ya eran garras, mi piel se erizaba y no de pasión, sino de las almorranas que crecían en mi alma, todo era surreal, no me acordaba donde había dejado la cartera, pensé que dentro de mis calcetines, dentro de mis zapatos, fueron al baño, me vestí. Salí corriendo, no quería que mi alma fuera secuestrada ni que mi pene oliera a serpiente ni a cosas raras. Lo tenía desde chiquito, siempre lo cuidaba y quizás todavía me haría falta. Me subí a mi coche, cerré la ventana, lo prendí, esperé que subiera la puerta, puse primera y….alguien tocó mi ventana. Era la recamarera, la vi extraña, su cara era como de rata y  con bigotes de gata, sería la botella o estaba en la selva, me reclamó un pago, claro, los tres condones, solo me llevo uno, cóbreles a las muchachas o lo que sean. Esperé con ansias el cambio, me lo dio, sus dedos eran como de rana, viscosos, amarillos y con puntos verdes. ¡Joder!, la primera velocidad gimió y salí de aquella cochera. Me topé con la barrera, un paisano me sonrió, Venancio, un gallego que pocos veían porque siempre entre los espejos de su motel hacía guarida. Lo saludé, me saludó y aunque paisano, no le quise confesar lo que acababa de vivir. Le dije que luego le llamaba, que a ver cuando nos echábamos un dominó por si quería sentir lo que era perder y me fui.
               Desde entonces cuando veo una mujer me fijo en sus ojos, en sus manos y antes de darle un beso, le pellizco la mejilla, miro mis dedos y si no hay escamas, sigo derecho y sin miedo, porque al amor tengo derecho y mi pene sigue entero, gracias a…mí.