domingo, 23 de octubre de 2016

CITA A LAS 9 P.M.


     Por fin me atreví. Conseguí una cita con ella. Hermosa, inteligente, sensual…

     Salgo de mi trabajo. Como siempre olvido las llaves del coche en mi oficina, regreso escaleras, maldigo olvidos y ya robé 10 minutos a mi cita. 8.10 pm. Arranca el motor de mi coche y por supuesto todo el tráfico de la ciudad está en mi ruta. Digo y desdigo, claxon e insultos a quien sabe que torpe humano que se atravesó sin saber lo de mi cita. Precioso día soleado y de repente tormenta, lluvia y relámpagos por doquier. Todo bien.

      8.20 PM. Tercer semáforo y no funciona. Me atravieso y se atraviesan, me atrevo y se atreven. Cien peatones con tendidos paraguas, esconden sus caras. Brincan gatos y suenan sirenas por doquier. Gritan las alcantarillas porque ya no pueden tragar tanta agua y la escupen sin piedad. Resbalan los neumáticos, tartamudean los viejos motores y más de uno reclama su muerte y se queda en el camino. Enfurecen los autobuses de pasajeros y toman por asalto la carretera. Noche de colapso, noche de mi cita.

       8.35. PM. Llego a casa. No hay estacionamiento libre. Invento y lo aparco donde me da la gana. Abro la puerta, dejo mis llaves, subo las escaleras desvistiéndome y estructurando el próximo minuto. Abro la ducha. Mientras espero que salga el agua caliente, cepillo mis dientes, enjuague bucal, ordeno desodorante, perfume, peine y gel. 8.45 PM. Tocan el timbre. No puede ser!!!  Todavía faltan 15 minutos. Me cubro con una toalla y bajo a ver.(Qué sensualidad!!!).

      8.45. PM.  Investigo por la mirilla de mi puerta. Tiene barba y bigote…No es mi cita, es el vecino. Me pide si le puedo dar un poco de sal. Mi generosidad rebasa fronteras, voy a la cocina, tiro los dos saleros que tengo y descubro en la alacena un pequeño costalito que ni me acordaba que tenía. Pongo la medida adecuada en una taza y se la doy. Regreso a mi alcoba, me quito la toalla, el agua sale hirviendo, compenso con fría y me meto.

      8.55 PM. Salgo de la ducha, me seco, enciendo mi desodorante y enaltezco mi fragancia. Veo y escucho mi espejo. Quito vellos donde se ven azules sombras. Última revisión de rigor…Todo limpio, todo en su lugar, todo calmado…

     8.58 PM. Se me acaba el tiempo. Soy un vicioso de la puntualidad. Me visto, me peino y bajo con extremada ansiedad las escaleras. Pongo la mesa. Dos velas, una roja y una blanca…No hay que ser tan obvio. Pondré una roja a su lado y una blanca al mío.  No, mejor al revés…No, mejor pongo dos blancas y me guardo la roja a ver qué pasa. Saco mi añejo tinto, dos copas de cristal cortado como debe ser e imagino luces y candores en mis paredes.

     9.00 PM . Suena el timbre. Ya llegó!!!. ¿Sonrisa o media sonrisa?...Lo que salga!!! Abro la puerta con suma elegancia y….El vecino!!!, reclamando confusión y alegando sabores. Le di azúcar en vez de sal…Claro!!! Con eso de que ya lo venden tan refinado el jodido azúcar…Y tampoco lo probé, estaba seguro que era sal y además no era para mí y además no se lo iba a cobrar al desgraciado. En fin, se conjuró la transacción y buenas noches.

     9.10 PM. El nervio seguía a la alza, como la bolsa de Tokio a esa hora en este día. Mesa puesta, luces adecuadas, música sincronizada…Inquieta espera, imaginación desbordada.

     9.15 PM. Nadie en la puerta. Calle sola, Lluvia cariñosa pero incesante. ¿Le hablaré?...Dudas, deseos, esperanzas, miedos, inseguridad, lamento, preguntas…

    9.20 PM. Suena el timbre. Elegancia recordada, planchado exprés con las manos, lamiendo mi traje por posibles arrugas en el sofá. Me dirijo a la puerta. Abro….El vecino!!!...Inusitada educación al regresarme mi taza vacía, exquisito ademán al darme las gracias…Jodido momento en que tocaste a mi puerta. Ilusiones al borde del caos.

    0.25 AM. Dormido en el sofá, arrugando esperanza y oliendo el quemar de mis discutidas velas. Suena el teléfono. No contesto. Suena otra vez. No contesto. Aparecen dos llamadas perdidas…Es ella. Suena esa sutil música que establece que un mensaje de texto a llegado a tu vida, lo lees y dice “Una disculpa por no llegar a nuestra cita, la lluvia me atrasó, llegué a mi casa y los niños lloraban, mi marido leyó tus mensajes en el  face y ya te puedes imaginar cómo me recibió…Bueno, hablamos y se dio la reconciliación…Por eso tardé en llamarte. Háblame mañana.”…Se rebeló mi imaginación…Se erizó mi piel…Despertó el eco del pecado y brincaron todas las preguntas en la montaña rusa de mi precario amanecer... ¿Marido? ¿Niños? ¿Reconciliación? ¿Que le hable mañana?...Fuí a mi espejo y no reconocí la estupidez de mi cara…Lo volví a intentar y se rompió en mil pedazos…No sé si por mi cara o por el puñetazo que le di.

   0.40 AM. No desperdicié una cita…Quizás la lluvia salvó mi vida.

   6.00 AM. Suena el timbre. Como puedo me despierto, bajo las escaleras. Investigo por la mirilla de mi puerta….El vecino!!!. Abro y me dice…”Vecino disculpe que lo despierte, pero la grúa se acaba de llevar su coche”…Gracias vecino!!! Permítame darle un abrazo…Usted, sí acompañó mi noche.

    Un día cualquiera a cualquier hora, bajo mi piel: Las apariencias no engañan, pues solo son apariencias. Los sentidos nunca mienten, pues reciben sensaciones. Lo que engaña al corazón es el deseo cuando se convierte en prisa, la pasión cuando excita humedades y aparta la capacidad “por conocer” de nuestra mente…Deja que te explique su historia y que conozca la tuya, para que luego puedas abrazar con libertad tanta hermosura, inteligencia y sensualidad. Ordena prioridades, primero habla…Ya luego amarás.