sábado, 1 de octubre de 2016

EL AJEDREZ DE MI VIDA


            Siempre sentí lo especial que eras para mí. En mis sueños no se movía un deseo sin tu permiso, nunca abracé una noche que no fuera tuya y en mi vida, solo tu ausencia, quebró los ojos de mi alma y convirtió en largas lágrimas mi nostalgia.
             Debo regresar a mis principios, a mi deber, a mi locura…A mis ganas de amar, de sentir y de tener todo lo que la vida guardó para mí. En mi lucha merezco y en mi tesón encontraré, porque la vida es un juego, un juego donde el ajedrez  impone su tablero.  Sé que en mi renacer doblegaré peones y sacudiré torres,  hasta que sus alfiles se rindan a un jaque mate trabajado,  con la reina de mis sueños.
             Quizás pida permiso al rey o quizás no, quizás estreche riendas con sus caballos o quizás no, quizás tome por sorpresa la ventaja de su inteligencia…Quizás dome su jauría, antes de penetrar  su castillo o quizás escriba un verso donde sus pasos confundan el blanco con el negro.
             Vida que exhumas mi alma con los exquisitos movimientos  de mi ajedrez, mórbida visión que justificas tantos anhelos y mueves las piezas de mi pasión.  Sufrido cielo que cuadras las matemáticas de mi vida con los dulces gemidos de las emociones perdidas. Pirámide de amor que desglosas ternura en la exactitud de tus medidas, rincón de pasión que emanas deseos y nadie sabe descifrar la riqueza de tu fuente.             

              Simple ecuación que despejas la incógnita de tu ansiedad con el número áureo de mis sentimientos, locura metafísica que golpeas  la cara de sabios y nunca explicas tus porqués en la perversa flacidez de los gestos humanos.  Ajedrez de mi vida que pusiste tu tablero ante mis ojos y nunca supe que hacer en mi último movimiento.