viernes, 7 de octubre de 2016

ESTACIÓN CERO


       Necesito de ti para ser libre, necesito tu corazón para reivindicar mi alma, necesito tu boca para sentir tus besos y necesito tus ojos, para enamorar mi mirada. Siento que debo sentir tu piel, para quitar esas ásperas arrugas de mis dedos, siento que quiero escuchar tu voz, para que mis oídos recuerden poesía. Quiero ver otra vez tu olor, para que mi paisaje reverdezca en el rocío del amor.
       Distancias y querencias, privaciones y orgullos, sentimientos y verdades. Frío en el viento y calidez rasguñando sábanas. Fuego en los presagios  y extraños escalofríos en los hielos que confunden mi alma. Besos que humedecen lunas que no siento, versos que explican emociones que no veo, dibujos que rompen inquietudes que no conozco.
       Inhóspitas mareas que inventan silencios y envuelven huracanes en otras pasiones, ajenos relatos que enchinan la piel de antiguos sentimientos que ya había olvidado. Piedras y miel, bilis y chocolate, agua y viejo tinto, claridad y humo. Soberbia enquistada en mis huesos, deseo de vida enturbiado en palabras ajenas, piel de serpiente que retas asperezas  y provocas tristezas en mi corazón.
       Estación cero, estación que pausas mis fuegos, estación que mojas mis sueños en la imaginación de añejas ternuras, estación de vida que solo aparcas miedos y fundes ansiedades.

       Estación cero, estación letargo de mi poesía…Estación que fundes mi prosa en el abismo de mis querencias. Estación cero…La estación que espera inquieta ese tren,  que marcará mi destino.