viernes, 4 de noviembre de 2016

MOTEL


       ¿Te acuerdas de ese día?...Sí, ese día que convertimos en eterna la noche de nuestras lunas, ese día que perdimos relojes y teléfonos, ese día que conocimos la profundidad del amor en la cama de un motel… ¿Te acuerdas?
       La cita solo era un desayuno, el momento se convirtió en deseo y en un instante se escribieron pasiones sobre la mesa. Los alimentos se quedaron en el frío de la porcelana, los cafés se arrugaron en nuestro desdén y pagamos una cuenta que nunca consumimos. Dejé propina y te reíste, pero conquisté la blancura de tus dientes. Inventamos la tormenta perfecta en el suicidio colectivo de nuestros miedos. Descubrimos que el pecado,  solo es una reflexión impuesta de añejas vidas y que el trágico infierno, solo es un invento para los que nunca han sentido una pasión.
         A la que sigue gira a la derecha  y después verás un estacionamiento subterráneo…Métete, ahí es. ¿Preguntaré como sabía? ¿Lo haré?...Mejor sigo, le hago caso y a callar. Motel de paso, veinte dólares con jacuzzi y servicio de bar. Quejumbrosas canas preguntando deseos que no le importaban, arrugadas manos que solo dilataron su forma cuando nos dio su venia. Obscena recamarista en su primer guiño de ojo, irrespetuosa cuando rozó “sin querer” mi trasero, pecadora e insinuante compulsiva cuando su mano acarició mi brazo al darme las llaves.   
       Mediocridad aterciopelada, porno llenando pantallas que no prendimos, agua tibia en el jacuzzi, olor a jabones que delatan promiscuidades no entendidas. Morbo y sensualidad, momento y lujuria, nervio y llamada pidiendo un whisky en las rocas…Urgencia del pedido, tardanza en la recepción y olvido en preguntar su bebida.  Regreso la llamada y pido otro. Espero y espera. Cruzamos miradas…El whiskey nos dará entrada. Llegó el pedido, tiembla la cartera…Tiemblan los nervios.
        Esbozo media sonrisa esperando su primer paso, me regresa una mirada que enciende el deseo. Primero un sorbo a mi vaso, después sorbe sus hielos con enorme sensualidad. Listos!!! Se abre el telón de la pasión y sucede: Recostados juntamos labios, mi mano izquierda intenta sin que se note su premura, desabrochar los botones de su blusa. Poco a poco las bocas humedecen sus ansias y mi mano va ganando terreno. Despacito y con cariño, su mano derecha deshoja mi camisa y su boca se acerca a mi pecho. Mis dedos se entrelazan entre sus cabellos  y respiro sus hormonas soltando toda su fragancia. Reto paciencia cuando me dice espérate, retraso tiempo y amago ansiedades, medio apago mi calor y enciendo lentamente una pausa.
         Dejo que mis dedos viajen, acaricien y suspiren sobre su piel. Dejo que mi entusiasmo los acompañe y entre sus piernas cancela mi pausa y siento explotar toda su imaginación… Arranca lo que queda de mi camisa, desprestigia mis pantalones y los arroja más allá del jacuzzi. Me toma en sus brazos y vibra toda la habitación. Se arrugan los terciopelos, muere el nervio del silencio y sudan los poros. Te siento y te gozo, en tu contorsión te admiro y en tu suavidad, me llenas de ternura. Sigue y nunca te detengas, Hazme tuyo y que la eternidad robe tiempo, que el momento tatúe el pecado de tu amor en mi alma y  que este motel encarcele para siempre tanta pasión, entre las capas de mi memoria.