miércoles, 23 de noviembre de 2016

SR. TRUMP, NO QUEME NUESTROS SUEÑOS DE LIBERTAD.


        Oscureció el paraíso. Reventó la guerra sus entrañas, rasguñó el odio las arterias de su alma y la invasión de nuestros miedos, crearon un infierno en su corazón. Durmieron los libros, la literatura vulgarizó su música, las frases se convirtieron en palabras y éstas en sílabas. Murió la poesía porque el orgullo secuestró al verso y nacieron nuevos sentimientos…Esos sentimientos que nacen del odio y mueren en sordas e inexplicables batallas.
       El amor transfiguró su esencia y solo vivió en el ocasional sexo, el poder del dinero traicionó a la propia avaricia y la dejó abandonada en el álbum de los recuerdos. La intransigencia derrotó libertades y la expresión se quedó en mueca de solitarios. Las miradas se perdieron entre las brumas de soledades impuestas y los dientes ya no mordían labios, sino lodos y putrefactas fangosidades.
       Llegamos donde quisimos llegar, donde nuestras inteligencias juntaron ignorancias sociales, donde nuestra imaginación fue capaz de soñar. Cosechamos lo que sembramos y en nuestra arrogancia lo aceptamos. Hablamos lo que no somos capaces de discernir en nuestro pensamiento, enseñamos lo que jamás aprendimos y elegimos futuros sin alcanzar a comprender magnitud de nuestro voto. 
       La humanidad tardó muchos años en destruir un muro que dividía Europa y  nosotros, tardamos un día en las urnas, para permitir que un ególatra tenga el permiso de construir ese muro en una frontera. Globalización en manos de unos pocos, libertades encarceladas en un mundo sin perdón ni razón, sentimientos que no expanden otra cosa que dinero y poder…Extraña sensación de ser una marioneta más en la locura de un ser, que solo abraza miedos.
       Racismo, intolerancia, extradición, poder, dinero=…….= Guerras, cárcel, represión, hambre y soledad.
       Sr. Trump, reflexione…No queme nuestros sueños de libertad, porque en nuestra hoguera, su vida,  solo respirará cenizas.