domingo, 27 de noviembre de 2016

SÉ FELIZ, SÉ LIBRE.


      Qué bonita y hermosa es la libertad, La soñamos, la tenemos, la abrazamos…Nos la quitan, la recuperamos, la envidiamos y a veces la odiamos. Que bella es la libertad…Disfrutamos su elegancia, hablamos en su expresión, cantamos en su música y a veces gozamos la miel de un éxtasis compartido en sus abrazos.
       Me tomé una copa con ella. Abracé su soledad y hablamos. Escuché el sufrimiento por no ser querida y entristeció mi alma cuando se comparó a una oración…Esa oración aprendida que recitamos solo cuando la necesitamos, esa oración que no sale del corazón sino de la memoria, esa oración que solo emerge en la urgencia del genocidio. Y en sus largos brazos me explicó su alcance y también su enfado por no tener una bandera, el estandarte que la distinguiera…El sueño que le diera un porqué vivir.
        En mi regazo se arrulló y se durmió…De repente su aliento, iluminó mi mente y en ella ví los sueños de nuestra libertad, esos sueños que atenazamos en sus manos,  esos sueños que se escurren entre nuestras lágrimas de impotencia, cada vez que la necesitamos…Esos sueños que quizás no merecemos y que en su libre albedrío nos permite tener la opción de volar.  
         Y en la virtualidad de ese regazo conocí sus deseos, sus ilusiones y sus miedos. La acaricié, dejé que mis cobijas abrigaran sus fríos y entre gotas de sal, dejé que mis lágrimas siguieran leyendo su historia: Reí y lloré, avergoncé mi raza y ví luchas entre nuestras hipocresías.  Sentí como desdoblaba sus largos vientos para consentirnos y vi como su imaginación retaba conceptos y revivía muertas leyendas. En los ecos de su memoria, escuché gritos de pasión y gemidos de amor. En sus archivos reviví conquistas, abracé nuevas tierras y descubrí preciosas semillas en renovadas conciencias. 
         No dejé que despertara, porque sus sueños endulzaban mis carencias. Dejé que su hermosura siguiera resplandeciendo entre mis brazos y de vez en cuando dejé que mis labios besaran su frente. Emocioné mi libre albedrío con su mirada, arranqué de una vez por todas los miedos de mi alma y con su quietud y en el éxtasis del silencio…Comprendí que ella, sería mano y cuna de mis sueños.      
         Nunca dejes que una palabra salga de tu boca, sino es libre. Nunca dejes que una letra se escriba en tu poesía, sino es libre. Nunca dejes que un grito salga de tu alma, sino es libre. Nunca dejes que una caricia salga de tu cuerpo, sino es libre. nunca dejes que tu destino, viva y crezca, sino es libre.
         Te saludo desde la fe en la libertad. Sé feliz...Sé libre.