martes, 22 de noviembre de 2016

¿VIDA?


    Rutina que ordenas mi tiempo, no dejaré que escribas mi corta vida. Ocho, doce o quince horas de trabajo, seis, siete u ocho horas de sueño, una o dos horas entre traslados y comidas, una o dos horas de internet, una o dos horas de televisión…¿Una o media hora de vida?...¡¡¡ Con razón existe la muerte!!!
     Existencias vacías, rutinas necesarias, sobrevivencia ajustada a leyes de un falso bienestar, supervivencia exhausta en una vida ligada al dinero. Eres porque tienes y si tienes, hablas y te escuchan…Si tienes te aman, aunque no te sientan…Si tienes te necesitan aunque no los necesites y si tienes, vives, aunque los demás no vivan.
      Sociedad e interés…Interés que vale para vivir en esta sociedad, que un día inventó la locura de la humanidad… Vales por lo que tienes, no por lo que eres. Te respetan y te calibran en sus juicios de valor, no por lo que eres… ¿Pero quién eres?... ¿Eres si tienes o dejarás de ser si no tienes?... ¿Seguirás siendo si dejas de tener o serás otro?... ¿Te necesitarán si dejas de tener o te olvidarán?
       Juego infame. Dragones y calabozos…Ajedrez y escaleras…Damas y naipes. ¿Qué eres? Te diré, eres lo que ellos ven que eres, eres lo que tus actos reflejan en los demás, eres lo que tu ejemplo copia en sus mentes. Porque nacimos para ser copia, copia de nosotros mismos, de nuestra maquiavélica fingidez y en ella mueren ajenas expectativas. ¿As de oros o sota de bastos?...Qué más da!!! , porque te verán como ellos te quieran ver…Si les sirves, estarán a tu lado, sino…Seguirás siendo una sutil copia de tus errores.     
      Cierto es que en el mundo no hay suficiente dinero para que todos seamos millonarios, ni hay suficiente inteligencia para que lo entendamos. No ocupamos un lugar en este Universo para competir, sino para vivir…Pero no sabemos vivir, solo nos ocupamos en ver y juzgar a los demás, en ver quien está un escalón arriba o un escalón abajo, en ver si mañana podremos comer o nos comerán, en ver si alguien nos amará en la gratitud, sin tener que perdonar y nos olvidamos de nosotros mismos, de vivir y de sentir.
     Y nace la desesperación. Sumimos letargos de existencia entre las reglas del viejo alcohol, nos enredamos entre apuestas y nuevos casinos, buscando ese golpe de suerte que nos equipare con los demás...Buscando merecer ese malentendido bienestar que nos queremos vender. Rasguñamos paredes, asomamos nuestra alma a los precipicios del infierno y cuando por fin conseguimos caer en la dulce depresión, no tenemos quién consuele nuestros miedos...Nos quedamos solos, nos llenamos de vacío y en nuestra ignorancia, gritamos tristeza en ajenas culpas.
     Despertamos en la sutil ignorancia de una taza de café, esa taza que sin saberlo es el preludio de un día de prisas, de un reloj que come tiempo y ahoga vida…Principio de un rompecabezas que se desarma cada anochecer. Dormimos entre preguntas que no nos atrevemos a responder, descansamos sumidos en los inquietantes laberintos de una vida que no supimos entender, porque sino, quizás esa taza de café no sería el principio de nuestra rutina…Sería la respuesta para comprender que a veces una caricia, una lágrima o una sonrisa dan más sentido a nuestra vida que veinticuatro horas de aburrimiento consentido.
      Rutina, dinero, falsa vida…Tiempo perdido, letargo que solo espera una muerte, que quizás sea la verdadera vida.