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domingo, 10 de diciembre de 2017

CREO SABER...



                    Creo saber la razón…el por qué te siento cuando te acaricias, el por qué abro la ventana y me lleno de extraños besos, el  por qué en mis silencios se dibujan tus versos y el por qué mi cielo siempre te mira. Creo saber lo que siente el agua cuando te duchas, lo que sueña el enjuague cuando no quiere salir de tu boca, el temblor de tus sedas cuando te cubren y la posesión de tus zapatos cuando tus pies miman.
                     Creo en la fugacidad del tiempo cuando te pienso y en su eternidad cuando te siento, creo en el vacío del espacio cuando mi pluma escribe y en su utopía cuando tu virtualidad toca mi piel, en el profundo sentimiento cuando pierdo mirada y en la soledad de mis labios cuando recito sus grietas. Creo saber que tus lágrimas son gotas de resina que guardan la intensidad del profundo deseo, que en tu sonrisa destellan las estrellas y que en tus caricias guardadas, vive el libro de mi destino.
                     Preservo tu humedad en la cárcel de mi cuerpo…ya he dibujado en mi vientre la alcancía de nuestros sentimientos porque entre el alma y el corazón vive el refugio de nuestro amor, bajo mi piel la sensación de tus mimos y en mi pecho el dulce tatuaje imaginado de tus senos. Creo saber la tristeza de tu portal, la esperanza de tu día y el frío de cada una de tus noches cuando la distancia impide el abrigo. Creo que mis pisadas nada marcan si no estoy a tu lado, que mi poesía no tiene sentido si el verso no es tuyo y que cada rincón de mi cuerpo está seco si en él,  no fluye tu sudor.
                     Amanece tembloroso el rocío en mi amanecer. Tenue, danza una pequeña brisa y el pensamiento me recuerda cada segundo de mi noche. Le reclamo al cielo porque no te tuve y al Sol su poquito calor,  a mis sábanas el contenido egoísmo de un solitario erotismo y a mi almohada el por qué no contuvo la fragancia de tu olor. Necesito que la distancia arrodille su orgullo, que una vez más sienta vibrar tu cuerpo en mis manos y que tu mirada explique de una vez,  tanto vapor en mis ojos. Le suplico a mi Luna tu reflejo, al mar que de tu marea me cubra, al cielo que pinte cada día tu color y al viento que me enrede para siempre entre tus cabellos.
                     Creo saber porque me dejó mi alma y de ti se enamoró, por qué solo el silencio explica la impaciencia y por qué cada uno de mis alientos te respiran.  Creo saber porque escondes tu mirada entre tus pechos cada vez que me sientes, por qué tiemblan tus piernas cada vez que te escribo y por qué tu piel enchina ternura cada vez que me imaginas. Creo saber por qué la historia la escriben los valientes, por qué el amor duele y por qué ahora mi sudor recorre frío las ansias de poseerte. Creo saber por qué el profundo deseo se convierte en pasión, por qué mis palabras esconden versos y por qué mis tintas se humedecen en tu sangre. Creo saber por qué vibra mi poesía, por qué canta el sentimiento y por qué grita el sueño. Creo saber el por qué la vida me recita una y otra vez tu amor, el por qué mi gemido explica tu religión y el por qué tu destino, se escribirá por fin en mi camino.