miércoles, 8 de junio de 2016

ME VISITÓ UN ÁNGEL


                Sueño de ángeles que invades el silencio de mis noches, mano de ilusión que llenas de ternura mi piel, extraño beso que visitas mi almohada y salpicas de lágrimas mis sábanas. Extraño eco que mueves el agua de mis sentimientos, suave viento que adormeces mis brisas y calmas tantos deseos que solo en tu hombro quisiera vivir.
                En la pesadilla, abriste mis ojos y dibujaste sonrisas en el oscuro horizonte. Cuando escuché las palabras de la perversión, iluminaste mis principios y cuando robaron mis esperanzas, abriste puertas entre los candados de la consentida opresión.
               Desecharon mis gotas de amor y las convertiste en espuma de otros mares, me abandonaron en el lecho del olvido y recogiste cada una de mis miserias y las convertiste en ilusiones. Siempre caminé la seguridad de mi destino pero cuando el camino se llenó de piedras, te convertiste en el huracán que arrasó con los miedos de mis atajos.
              De ti aprendí que llorar, vomita perdidas ansiedades. De ti aprendí que reír, compra tiempo y sana almas. De ti aprendí  que la oración junta universos y acorta distancias. De ti aprendí  que el viento es vida cuando siembra el polen del amor en cada corazón y de ti aprendí que esperar, cicatriza las heridas del corazón.
              Consentido ángel que abrigas el tiempo a un lado de mi cama. Amigo que conviertes tus alas en dulces sábanas cuando en ellas envuelvo el frío del olvido de mi cuerpo. Presentimiento de ser que pintas de colores las blancas paredes de mi soledad y permites en tu generosidad que alguna vez absorba las humedades del amor.
              Ser de luz que aguantas mi dolor, compartes esperanzas, calculas mi tiempo y no dejas que el cariño se olvide de mi piel. Ángel  que noche tras noche dejas luz entre mis versos, que dejas que fluyan extrañas tintas entre mis dedos y que te conviertes en inspiración cada vez que escribo en tu nombre.
             Siempre huelo tu exótica fragancia y sé que estás a mi lado. Exhalo el aire de tu aliento y reconvierto mis temores en poesía, acaricio mis manos y entre ellas siempre están tus dedos, cierro mis ojos y siento tus besos abrazando mis pestañas, escalo las montañas de la vida y siempre tu cuerda rodea mi cintura.

             Ángel de la guarda, no me desampares ni de noche ni de día. Un beso.