viernes, 10 de junio de 2016

UN LUGAR DETRÁS DEL SOL


           Visité un lugar detrás del Sol, un lugar donde las estrellas nacen, viven y se reproducen dando vida a tantos cometas que ni la imaginación puede contar, un lugar donde las hadas escriben la poesía de la eternidad, un lugar donde los gnomos se disfrazan de gigantes entre los hongos de la alucinación, un lugar donde los ángeles convierten cada día el cielo en noche y la noche en reflejo de sus lunas.
            Visité el Edén, el prohibido árbol de la vida y abracé la serpiente de la dulce Eva. Escuché de reojo la música de lo imposible, enamoré mis ojos de los colores de mil arcoíris y mordí mis labios cuando la pasión crecía y crecía entre la desnudez de tanta belleza. Excelsa naturaleza  que erizas pieles en la ternura de tanto amor, vigor soñado que eres capaz de rasurar los vientos de la imperfecta frigidez de los sentidos.
             Olor que perviertes miedos, sabor que llenas mi boca de lujuria, tacto natural que te enredas entre mis dedos y sacias la sed de mis desiertos. Mundo sobrenatural que naciste entre las mieles del Creador y ahogas los infiernos de la inseguridad humana. Planeta de mares y azules paisajes, irreal constelación entre los meteoros del infinito y fiel reducto del principio de la eternidad.
             Vientos que adornan impulsos en caricias, sentimientos que solo viven en la intensidad, sueños que renacen en cada amanecer, existencias que se reinventan día a día y poesías que descubren en cada noche nuevas lunas. Sol que revives en la medianoche, Sol  que apaciguas tu ira, Sol que duermes en los brazos de tantas lunas que tus ojos son incapaces de rasguñar tantos cielos
             Viví una vez detrás del Sol y nunca olvidaré que mi último destino, ya está escrito.