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viernes, 11 de agosto de 2017

PINCELADAS...


                     Nada el viento en una pincelada de nube, frota el unicornio su cuerno en el velo de la Luna y palidece la cara del Sol ante la inminente noche. Vuela el silencio y grita la ilusión cuando el ocaso confunde el  horizonte. Despacito penetra sienes una melodía, poco a poquito el acorde baila en una suave música y las ceras prenden su magia en un ambiente querido. La espera agradece ansia y la puerta ya tiembla tu llegada, la pregunta al tiempo no respeta misericordia alguna y el vaho penetra constante el cristal de mis ventanas.
                     Cruzas la puerta sin abrirla porque del sueño naces. El vestido es olvido y la desnudez de tus pies camina puntitas sobre mi aire. Tu aliento rasga mi camisa y la mirada enciende mi cuerpo, desvaneces cabellos y en mi pecho se convierten  en pincel, aprietas labios y el profundo deseo me pervierte, te respiro y mi alma se embriaga, te toco y tu piel brinca entre gotas de sudor, te contorsionas y empinas elegancia en tu espalda…Me sueño dentro de ti y de mi pecho arranco el pincel.
                     Con ternura, mojo sus pelos en tu lengua y en mis labios, en mi añejo tinto y en una gota del escurrir de mi vela. Con suavidad lo camino en tu piel, recorro tu cuello y pinto el color de mis labios. Lo extiendo en tu espalda y salpican música las chispas de mi tinto, las candentes gotas de mis ceras y el sublime cariño, envuelto en el óleo de mi pasión. Grita la noche, derrite en chocolate su oscuridad y las estrellas funden varas de mil vainillas. El pincel humedece intenso sus cabellos, respingas firme tus muslos y las manos abren el lienzo de un maravilloso firmamento. Nada el pincel, suda mi frente, la Luna se esconde, los sabores se mezclan y el color penetra tu edén. La piel se eriza, el escalofrío abre poros y los olores pecan en la sublime metamorfosis del  placer. El suspiro es chocolate y la vainilla excita sus varas, nace el beso por doquier y la caricia duerme alma, el acorde vibra, la música se eleva y el tiempo se ahoga en mi sueño. Salta el gemido el precipicio de la intensidad, asoma quedito el orgasmo y se contiene firme una eyaculación. Me sientes, te siento. Me muevo dentro de ti. El pincel te pinta, adorna de arcoíris tu ombligo, de espuma de mar tu pubis, de rojo fuego tus caderas y de azul cielo, la erección de tu clítoris. Se atreve el viento y en su huracán arranca las cerdas de tus cabellos, lanza el mar sus remolinos y engulle la firmeza del precioso pincel. Inventa la Luna un abrazo, un abrazo que ya huele a pinceladas, de un buen café.