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domingo, 12 de febrero de 2017

QUIZÁS, ESTÉN TOCANDO TU PUERTA...


           Siento como el amor, poco a poco se va alejando de mi vida, siento ese dolor que desgarra mi alma por no poder contener su adiós, siento como se pudre mi corazón. MI piel seca sudor, mis pestañas ya no contienen lágrimas, mi garganta traga hiel, mi boca no da vida a la saliva y mis labios están muriendo entre grietas de soledad…Ansias y desesperación, recuerdos que rompen páginas y páginas, marchitas rosas que solo llenan de viejo ocre, el beso de unas fotografías.
          Cierro ventanas, cuando antes las envenenaba de gemidos. Deshago y hago camas, cuando antes las llenaba de humedades. Rompo viejos perfumes, maldigo silencios, regalo ropa y zapatos que fueron dados, lleno mis puños de bailadas músicas y dejo que escurran sus melodías lentamente entre la sangre de mis dedos, lleno de coraje golpes de pecho e invento culpas, me lleno de falso valor y compro condones por si alguien se acerca y puedo vengar tanto dolor.
          Lleno mis días de camino, lleno mis horas de rencor y los minutos, son un continuo remordimiento. Las noches…Simplemente no son y el reflejo de mi luna, está enterrado en la maceta de un balcón, de unas flores muertas, de una habitación que nunca ve su calle. La ropa se lava sola, el trabajo es inercia, el alimento no se come solo se traga, el whiskey es vida y el agua, solo un recuerdo.

           Y en ese momento, en ese momento que tu vida no vale, en ese momento que la oscuridad es tu abrigo, el silencio tu único amigo, tu almohada el dulce abrazo de la noche…En ese momento, quizás alguien está tocando tu puerta y eres incapaz de saltar de tu cama, vestirte, bajar las escaleras y abrir…Y es entonces que el consejo se convierte en sabio y la vida te enseña: No saltes de la cama, solo despierta despacito; no te vistas, baja desnudo; no te peines, solo pasa la mano por tus cabellos y cuando abras la puerta, solo dile : Así soy yo..