martes, 30 de mayo de 2017

CUANDO LEAS...


                         Cuando  leas, por favor respira las comas, porque los muertos no leen y te quiero sentir viva. Cuando leas, frota de tanto en tanto tus ojos para que puedas ver dentro de la letra y así entender el verso, porque el que escribe está sometido al toma y daca de la inspiración y quien lee al toma y daca de la comprensión. Y la interacción siempre supera la inspiración de quien escribe y así mismo, también supera la comprensión de quien lee, porque sin interacción es difícil crear un sentimiento común. No receles miedos porque nadie escribió para herirte, no pienses en ajenos sentires porque no lees para entenderlos sino para saber, qué parte de ellos,  están copiados en tu alma.
                          Escoge un libro, mira sus tapas, huele sus tintas y si te atreves, léelo,  porque solo cuando lo hagas, sabrás el costo de esos dedos que sudaron sus propias huellas para escribirlo.  Porque quien escribió basura y lo leyeron no fue genial, fue oportuno. Quien escribió Don quijote de la mancha no solo fue oportuno…Sino también genial. Y en el ejemplo vive la osadía y el atrevimiento  para escribir. Porque un cuento lo puedes leer después del principito y ya no será igual y una poesía la puedes leer después de Neruda y tampoco será igual. Pero puedes hundirte y divertirte en las onomatopeyas de Quevedo o en las sombras de Valle Inclán o en los oscuros y bipolares bosques de Virginia Woolf y siempre, siempre encontrarás un motivo, una cita o un pensamiento para recordarlos.
                         Cuando leas, busca caricias y te llenarás de cariño, busca suspense y desafiarás al tiempo, busca historia y sabrás de dónde vienes, busca amor y quizás te llenes de poesía. Desafía al mundo y escoge tu libro, no seas borrego social inmerso en los “post” de las redes sociales, no seas el promedio ingenuo humano, que no es capaz de leer cinco líneas antes de desfribilar una vez más su “WhatsApp”.  Edúcate, lee y trasciende. Ama y lee. Trabaja y lee…Sueña y escribe tus sueños, para que alguien te lea. Pero entiende que un sueño no son cinco líneas, sino una vida entera intentando componer el dulce rompecabezas de tu destino y en él, hay muchas piezas: sentimientos, valores, ilusiones, tristezas, cobardías, errores, amores y desamores, desafíos y añoranzas, música y poesía, extrañezas y bendiciones…Escribe y así te enamorarás, cuando leas.