lunes, 1 de mayo de 2017

NUESTROS NIÑOS...


                     …Y el mundo sobrevivió, se reinventó y fue mejor, mucho mejor.

                    Cuentan que al principio todo era Luz. El orden imponía rigor. La sensatez, pensamiento y la razón escribía inteligencia. Dicen sabios soñadores, que el Universo fue creado después de un sueño, que nuestra Tierra fue pintada en un deseo y que el ser humano nació de una pasión. Y fue tanta esa pasión, que unas manos de Amor llenaron las montañas de animales, los cielos de pájaros y los mares de peces. Le dio al ser humano alimento y goce, aire y felicidad, razón y enseñanza…Sueños y esperanzas.
                    Empezó el ciclo de la vida, el camino de esa gran ilusión y la cosecha de vírgenes frutos. Empezó el ser a respirar y a pretender ser, pero en él latía una imperfección: No podía imaginar, no podía soñar y tampoco jugar con esos de sueños. Porque al principio los seres nacían adultos y ya hechos, algunos a semejanza de quien los creó y otros como razón evolutiva de una especie. Nacían de pie, erguidos y con lanzas en las manos. Vivían callados y morían solos.
                   Y fue entonces que esa gran mano Creadora de puro Amor, construyó una gran alcancía, una enorme hucha imposible de romper. Y en su afán de trabajo y más trabajo, empezó a crear pequeñas almas. Almas puras, incorruptibles, llenas de ternura e imaginación, totalmente vírgenes, absolutamente soñadoras y grandes aprendices de sus enseñanzas. A cada una les puso un corazoncito. A cada una les sembró una gota de su sangre, el primer latido de su sabiduría y la capacidad de amar sin condiciones. A cada alma le dio el mismo valor y fue llenando la enorme alcancía. Las llamó : “Niños”
                   Disfrutando su creación, se le ocurrió visitar a la Luna más cercana y le pidió que por un momento fuera su bola de cristal. Se concentró, sus manos excitaron su manto y vió…Vió esas pequeñas almas entre la humanidad y solo lloró. Lloraron sus ojos y su alma, lloró su corazón y sus manos…Sus pequeñitas almas vivían en degradantes pobrezas y en sucias e injustas guerras. Sus ojitos ya no lloraban, porque vivían resequedad y sus boquitas pedían perdón por haber nacido. Otras sufrían infames violencias, buscaban alimento entre basuras y alcantarillas, abrazaban más a los perritos y gatitos que a sus padres y en silencio solo rascaban sus delgaditas pieles esperando solo la sensación de una caricia. De repente sintió felicidad en algunas de ellas, en esas que tenían todo y no daban nada, porque al tener todo perdían el poder de imaginar y soñar y dejaban de ser lo que eran.
                   Se entristeció y pensó. Pensó y pensó. Y en su jodida reflexión sacó una genial conclusión: Crearía una chispa, una chispa que reinventaría ese mundo y su creación. Sacó una por una las almitas de su hucha y en cada una de ellas sembró esa chispa: A los que respiraban pobrezas, les puso la semilla del sueño utópico para que escribieran y sintieran…Así enseñarían a sentir y a conseguir imposibles. A los que refugiaban sus cuerpitos de balas y misiles, les fundió su gran corazón para que fueran los embajadores de su Paz. A los humillados por la violencia de sus padres, les dio el poder del derecho divino y la razón para que no hicieran lo mismo con sus hijos y a los que tenían todo, les dio la necesidad de compartir para construir un mundo más justo.
                    Una por una, las regresó a su enorme alcancía. Cada una con el mismo valor pero con diferente chispa…Y cuando completó su gran hucha, se hizo niño, habitó entre nosotros y la desparramó por toda la Tierra.
                    Nuestros niños son un regalo y a partir de ellos, reinventaremos el mundo. No lo duden.

                    Feliz día del niño!!!!!