jueves, 8 de junio de 2017

EN MI GEMIDO, TE NOMBRÉ...


                      Punzante y atrevido, imaginada posesión en el cielo de los deseos, convulsión de carne que invades mis temblores, rasguño de pasión que dibujas intensidad en el bajo vientre, extraño momento en que tu distancia estalla entre mis dedos y salpica de blanco mi soledad. Albatros de vida que cada día vuelas menos y quieres más, dulce y experimentado colibrí que detienes tu inquietud y desafías con tu carácter, la fuerza del viento.
                      En el sueño debo imaginarte porque no te conozco, en mis letras debo contagiarte para que me respires, en mi pensamiento debo atraerte para que empapes mi soledad y en mi día a día, debo recordarte para poder sentir el calor de un hogar. Procesión de sentimientos que camina por las arterias de mi razón, media luz del alma por no poder tocar uno de tus latidos, sensación de amor y dolor, de pasión en el frenesí de un deseo, de olor en un aire pintado con tu oxígeno y de sabor, en el exquisito plato de la profunda emoción.
                       Soy isla, en un mundo disfrazado de imaginación, soy máscara en el elegante baile de mis sentidos, soy un viejo cantautor en la música de mis anhelos y soy extraño, cuando de repente tengo ganas de decir “te amo”.  Quisiera explicar mi sentir pero las palabras se quedan cortas pues cada una de sus letras, tienen propios sentimientos  y cuando las junto no escriben palabras, sino emociones, cuando las junto a veces no se entienden y a veces se complementan, cuando las junto…Duerme el silencio, a la espera de una respuesta que no llega.
                      Me gusta el abrazo y el sudor a que huele la distancia, me gusta el verso de tus labios cuando moja los ojos de mi alma y exprimen lágrimas, me gusta sentirte cuando no estás, porque quizás cuando estés, la diferencia  pondrá límites en mi querer. Mi timidez raya la imprudencia, mi ego es una maldita esponja que absorbe sensaciones de día y humedades en cada una de mis noches. Ya el viento calculó la resistencia del espacio, el mar retiene y suelta mareas en su albedrío y mi Luna a veces refleja ansiedad, a veces vive distante y a veces solo abriga mi soledad.
                      Ahora te deseo, te quiero sentir, te imagino y te necesito en lo profundo que un ser, pueda llegar a poseer. Te pienso y te idolatro en mi dibujo, ilumino tu cuerpo, acaricio tus arrugas y deshago las cicatrices de tu historia. Ya mi boca recorre tus hombros, mis dedos tu espalda y mis ojos tu cara. Cierro despacito tus pestañas para que llegue intenso el sentir, mi lengua contornea tu pezón, mi vientre te toca en su firmeza y mis pies entrelazan sedas entre tus piernas. Escribo esta sensación y no me importa si no estás, recito el calor de mi pecado y no me importa si no lo oyes, exprimo cada una de mis vértebras y no me importa sino escuchas su crujido, grito mi gemido, grito tu nombre y me importa, que en este momento sientas el dulce escalofrío de mi orgasmo en tu mente. Siénteme porque en mi gemido, te nombré.