viernes, 2 de junio de 2017

RASGUÑOS DE VIDA...


                            Rasgué profundo en el eco de mi destino, ese eco que retumba en las montañas del más allá y que todavía no conozco y en mi rasguño, solo me llevé el exquisito olor del vacío dentro de mis uñas. Quise respirar el viento del presentimiento y no tenía oxígeno, quise abrazar una explicación y estaba dormido el sentido, quise romper el pensamiento universal  y en sus entrañas solo encontré dudas y más dudas.  Me adentré en el caos de mi silencio y en su caparazón había tanto miedo que no lo pude penetrar, me juzgué en mis gritos y nadie dictó sentencia, dejé que mis ojos expresaran mi alma y ni una lágrima se atrevió, solo miraron nada y se empañaron con la tiniebla de la oscuridad.
                           Rasguños de vida, remembranzas de mares perdidos y decisiones pintadas en el abstracto perfil de mi soledad. Maltratado sentir que no caminas seguridad, sentimiento que sólo te perviertes entre ajenos latidos que embarran mi integridad. Frenesí que eres miel en mis labios y hiel en mi garganta, ansiedad que topas en cada pared y maldita vergüenza consentida, cada vez que veo mis letras, reflejadas en el espejo de las sutiles transparencias.
                          Mi abrazo me pide perdón, el beso se esconde detrás de mis dientes, mi piel ya no se atreve con el escalofrío y tiemblan mis pies en cada paso. La urgencia no se medita, la pausa es muerte de razón y el desorden la explicación del día a día. Requiero el atardecer para acompañar mi Sol y explicarle al horizonte el sentir de un alma encogida en sus versos, necesito la fuerza de la reflexión y la nitidez de una esperanza,  que solo la luz de las estrellas puede destellar.  

                         Esperaré el equinoccio del Tiempo  y el doblez del infinito espacio. Esperaré el amanecer de un solitario ocaso y el prólogo de un nuevo destino, escrito en el manto de mi Luna. Me sentaré a la sombra del primer árbol y me apartaré del sofocado calor del  infierno. Poco a poco me enredaré entre sus raíces, me envolverán y asumiré la posición fetal de una nueva vida. Juntos esperaremos la primera lluvia, esa lluvia que nacerá del polvo de las estrellas y atravesará la nube, convertida en un coloso mar. Renaceré y sentiré haber crecido. Amamantaré nuevas ilusiones en la savia de mi árbol, abrazaré su tronco y miraré mi mano izquierda: No contaré amigos con mis dedos, solo rasguños de experiencia. Miraré mi mano derecha: No encontraré tristezas, solo la esperanza de un amor escrito en mi nuevo amanecer. Miraré mi corazón y poco a poco sentiré un diferente latir. Miraré lo que quedó de mi alma… Y solo encontraré, rasguños de vida.