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sábado, 17 de junio de 2017

LÁGRIMAS DE POETA...


                       Truena grito el Sol en su ocaso, para una digna despedida. Susurra la Luna entre nubes su amanecer y las estrellas ya destellan sus querencias. Oscurece el cielo su olor, enrojece su azul, se llena de viento y respira sal, en cada mar que parió.
                       Llora el sereno porque perdió sus llaves entre los portales de la nostalgia, viste cortas galas la prostituta en su escondida esquina, llega el casado con la esperanza de un beso y un abrazo y abre sus ojos el búho retando a su árbol que ya quiere dormir. Teje una anciana su mejor prenda, toca puerta el borracho en su cantina y el poeta escribe.
                      Arrecia la lluvia y entre ceras, las tintas se pierden en una extraña añoranza, en un oscuro suplicio que muerde inspiración y rasga el alma. Punzante melancolía que desenvainas la espada de la tristeza. Lágrimas de vida que recorren temblorosas mejillas y se pierden entre las cicatrices de una historia. Y es entonces, que la noche cerca la imaginación y muestra radiante su luna. El poeta llora y en su alarde moja sentimientos, en su condición de hombre se envuelve en el desamor, en la distancia, en el recuerdo,  en su destino…En su condición de poeta se pregunta, debate condiciones con su musa, pierde miradas, asume vacíos, busca las tildes de su intensidad y escribe :
                      “¿Sabes? Quiero llorar, creo que lo necesito. ¿Por qué? No lo sé, quizás por no tenerte, quizás por estar cansado de rasgar una soledad que nunca merecí, quizás por ti o quizás por mí. Necesito llorar porque en la primera lágrima desecharé orgullo, en la segunda mis mejillas aprenderán a recordar y en la tercera mis labios humedecerán sus ansiedades.  Ya el sufrir no cabe en mi alma y te sufro, ya comprendí que un olvido, es matemática del tiempo y que un pesar es solo una piedrita en el camino y aun así, necesito llorar. Necesito que mi alma haga brotar esos sentimientos que quedaron podridos en el pus de mi corazón, necesito que mi piel exhale y que mis dedos hablen, necesito que mis manos cierren puños y que mis labios tiemblen por un sentimiento que está cerca de mi poesía y muy lejos de mis querencias.
                       ¿Sabes? Necesito sudar lágrimas, esas lágrimas que saben a sal y huelen a corazón, esas lágrimas que respiran verdad y abrazan refugio, esas lágrimas que diluyen pesar y mojan una esperanza.  Porque la vida las esboza, las acciones  llenan su humedad, las pasiones les dan su forma y el deseo no hecho, las entierra en el alma. Y es entonces cuando brincan en el primer latido de la emoción, en el primer escalofrío de la piel y en el primer paisaje que los ojos iluminan,  con las letras de un destino…Súbito se encuentran en su arcoíris de imaginación, se llenan de sus colores y empiezan a brotar, a sentir, a gemir, a gritar y empiezan a resbalar, por todo el ser.
                      ¿Sabes? Quiero llorar, porque en la imaginación sembré una emoción, en la ilusión, un sueño y en mi verdad, una comprensión. Y ahora te pido que degustes mis lágrimas, que pongas una por una en tus dedos y que te atrevas a preguntarme, que te atrevas a cuestionarme, que te atrevas a juzgarme…Que te atrevas otra vez a mentirme. Tú eres reemplazable, no mis lágrimas, tu eres sequedad de alma, no mis lágrimas, tu eres desierto de vida y mis lágrimas son ríos, esos ríos de sentimientos que solo el agua del mar donde nací pudo un día bautizar. No te atrevas a insultarlas, ni siquiera a burlarlas y menos a secarlas. Deja que fluyan, que respiren el aliento de la verdad cuando a mi boca lleguen y que se sientan solas cuando caigan, en los bordes de mi quijada.

                      ¿Sabes? Si lloro, es porque soy sensible. Si lloro es porque está escrito en mi derecho. Si lloro es porque lo necesito. Si lloro, es porque el dedo de la vida acaricia mis retinas y si lloro, es porque lo siento y me da la gana hacerlo. ¿Sabes? Yo puedo explicar cada lágrima, puedo decidir hasta donde llegue y puedo contar su humedad. Puedo acariciarlas y darles el debido respeto, puedo contarlas y saber su resistencia, puedo sentirlas y escribir en ellas…Puedo olerlas y saborearlas, puedo tenerlas y después desecharlas. Son mis lágrimas, es mi vida y en ellas expreso un sentimiento, un verso, una caricia, un deseo o quizás nada.”