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sábado, 12 de mayo de 2018

TOMASTE UNA DECISIÓN.



                    Tomaste una decisión, como una abeja escoge su flor o quizás como una mermelada tienta su boca. Tomaste una decisión, esa que te involucra toda, que no deja duda, que no hay lengua que la escupa ni silencio que la esconda. Tomaste una decisión, esa que sola se viste cuando estás desnuda, la que cuando tiene frío encuentra un abrigo, la que enfrenta al juez y sabe su destino… y la que ahora, murmulla intensa en tu oído.
                    Te dijiste que sí, que no hay miedo, que si tiembla el nervio sabes que su abrazo es sincero, que si el dedo se arruga, tu puño es perpetuo, que si la piel suda él la empapa de lleno y que si tu lágrima resbala, en nube la convierte el cielo. Te dijiste que sí, que quiero y deseo, que antes de morir saborearlo quiero, que en su olor mi temor pierdo y que en sus ojos, una mirada es más que un verso. Te dijiste que sí,  que en su arrullo crearás un regazo, un hogar en las paredes de tanta soledad, un rasguño de calor entre las frías sedas de sus sábanas y un remanso de paz, en cada antigua huella de las que todavía habla su almohada.
                     Tomaste una decisión, porque tu alma sintió un latido capaz, una sangre que a ella  te debes juntar, una piel que de ti debes untar y unos ojos que deben dejar de ver, para mirar. Tomaste una decisión, cambiarás de mar, dibujarás un nuevo hogar, en otro jardín sembrarás y cuando dos cielos veas copular, sabrás que estás escribiendo una compartida  eternidad. Tomaste una decisión y no existe ir para atrás, ni eres cangrejo ni marea baja en su mar, sabes bien que para él eres realidad y que para ti su palabra ya dejó de ser verso, que le quitaste el antifaz, que su poesía ya tiene otro sentido y  que entre tus manos has sido capaz de abrir su libro, de par en par.
                      Te dijiste que si y sola te diste la oportunidad, te atreviste a ser como a pensar, a imaginar como a dibujar tu realidad, a besar de verdad y no solo en una pantalla llena de virtualidad. Te dijiste que si, te llenaste de él y del viento sus tijeras prestadas tomaste, la distancia recortaste, al tiempo silenciaste, al dedo que te señalaba le pusiste un falso anillo sin diamante y al reojo de tanta mirada, le vendiste unas gafas que al fondo de una botella les recordaba. Te dijiste que si y en tu aliento lo denotaste, tu contorsión aminoraste al caminar, tus palabras ya no eran tan amables y de tanto en tanto un pequeño desprecio, a tus secuaces regalaste.
                       Tomaste una decisión, esa que es parte y arte, la que tomas segura y elegante, esa que huele a fresas y azabaches, ¡Si! Esa decisión que solo una mujer enamorada está dispuesta a enfrentar, la que no teme ser leída pues muchas veces ha sido corregida, la que sabe a niña, la que explica una adolescencia en sueños sumida y la que expresa un valor, que solo una mujer madura sabe que por valiente, ha sido reprimida y después por él elegida. Tomaste una decisión, esa que en mi destino pondrá una condición, esa que en tu vida pondrá una ilusión, esa que en nosotros pintará un sueño, un camino y la eternidad de una hermosa pasión.