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martes, 22 de marzo de 2016

UN VIAJE...POR TU CUERPO

UN VIAJE...POR TU CUERPO
Recogí el reflejo de mi luna y envolví la desnudez de tus pies. Embarré mis manos con la crema del cacao nacido entre almendras y avellanas, protegí con suaves masajes tus dedos y entre ellos recorrí suavidades. Poco a poco besé ternuras y tomé por asalto consentido tus piernas...En ellas me perdí en el tiempo y solo encontré espacio para abrigarme en tu erotismo.
El silencio de los suspiros me detuvo en tus rodillas, las rodeé, las recubrí con mi lengua y abrí los labios para que mis dientes hincaran un deseo.
Y el deseo llevó mis manos a componer música y entre ellas sentí la dulce arrogancia de tus muslos, sentí las suaves notas de la contorsión erótica de tus humedades y sentí el golpeteo de tu pubis contra mi cara. Inspiré calor y pude absorber el poder de tu sexo, la fragancia de tus vellos, la feminidad vigorosa y erecta de tu clítoris... Y en él envenené mi gula, lo absorbí de lujuria y desaté las fuerzas reprimidas de mi masculinidad.
Deseo salvaje por poseer tu cuerpo y deshacer sentidos en los malos recuerdos, sensación de máxima embriaguez en la espontaneidad de mi contenida eyaculación, borrachera de entendimientos entre tiempos y espacios, controlada precodidad entre tanta pasión...Impregnado óleo en mis testículos que no te dejo salir, profunda y dura erección que apartas la inteligencia de mi poder.

Y en tu persuasión me invadí de perversión...Tomé mis labios y caminé con mi lengua por tu ombligo, saboreé tu cintura mientras mis manos recorrían la tersura de tu espalda...Y tu?...Solo callada, solo suspiros, solo espera...Solo sudor en tu piel.
Desesperado instante en que el animal toma el control de mi conciencia, aturdimiento emocional de la carne en su esplendor, banal consentimiento de pecados inconfesables sobre tu cuerpo, espiritual desvanecimiento de tabúes y tradiciones.
Llené mi boca con el cremoso aliento de las moras vírgenes y las fresas de las montañas y las escupí sobre tu pezón izquierdo, erizado y enchinado en su halo. Unté mis dedos con la magia de la vainilla adornada con exquisitos jarabes de trufas y dulces algodones...Los mojé en mi lengua y rodeé con ellos tu pezón derecho, pinté de color tu áurea y chupe una y otra vez tus disimuladas contracciones.
¿Y tú?...Llena de calor, sudando sensaciones nunca vividas, clamando el silencio del Tiempo.
Y en tu cara exclamé poesía, reflejé versos en tus ojos, dejé que mis manos estiraran de cariño tus cabellos y me perdí una eternidad en el beso del largo Amor.
Susurré letras en tus oídos y sentí tu primer gemido, abracé de suavidad tu nuca mientras mis labios se perdían en tu cuello y sentí un segundo gemido...Y llegó ese instante donde las estrellas envuelven nuestras lunas y el mar embravece con sus olas nuestros cuerpos...Y entró el vigor de mi hombre en tu cuerpo..Y sentí tu grito...Y sentiste mi gemido.....Gracias Vida....Pero solo fue un sueño.