domingo, 4 de diciembre de 2016

MUJER DIVINA


        Te apellidas ternura y tu nombre, escribe caricias en mi biografía.
        Cuando mis oídos escuchan el rumor de tu viento, siento mi aliento en tu inteligencia, mi suavidad en tus pensamientos y tu magia, recorriendo poro a poro, mi piel… Cuando tus labios crean una palabra, ésta se convierte en verso de mi poesía.

         Cuenta la leyenda, que un día el Creador juntó sus manos y entre ellas vió una pequeña semilla que poco a poco germinaba en el divino sudor. Era muy pequeña, frágil y escurridiza. Pensó en Amor y le dio corazón, meditó su destino y le dio coraje, rezó sus miedos y uno por uno, los llenó de esperanza. Ya oscurecía y se durmió pensando en su nueva creación…

         Despertó y sus ojos no daban crédito a tanta hermosura, a tanta belleza, a la sublime exuberancia que solo él podía crear. Ya no era necesaria la luz pues su aura irradiaba el resplandor de mil estrellas, ya no era necesaria la imaginación pues sola,  se reinventaba en cada segundo…Ya no era necesario el sueño, porque en ella, se reencarnaba minuto a minuto.    
      
          Y fue entonces que llenó su creación con una caricia para que ella la multiplicara y se llenara de ternura…La llenó de tanta comprensión que el entendimiento se hizo a un lado, le dio el poder de amar sin tener que recibir y las avaricias se escondieron por siempre en el infierno, le dio el sentimiento de llorar y la sonrisa del cielo, abrazó su alma.

          Plantó en ella una gota de inteligencia  y se convirtió en mar de sabiduría, pensó en deseo y ella lo convirtió en pasión…Pensó en su nombre y dijo: MUJER.