sábado, 11 de marzo de 2017

COINCIDENCIA...


            Coincidimos en ese punto donde el silencio rompe sus hilos, donde la vida asfixia sueños y donde las calles caminan sombras. El destino puso a prueba nuestras almas, cuando ya habíamos vencido la ilusión, cuando el deseo solo buscaba una razón para ser y cuando la pasión solo era una simple y añeja leyenda.
            Decidí vivirte, cuando tú, solo me soñabas. Abrigué en mis brazos el amor más grande, mientras tú, solo esperabas el silbido de un extraño viento que jamás llegó. En ti liberé un sentimiento, ese sentimiento que abre poros, que siembra temblores, que vibra al sentirlo, que sonríe cuando se humedecen los labios, que truena cuando las miradas se atraviesan…Ese sentimiento que convierte un gran orgasmo en una pequeña y tierna lágrima de pasión.
            Por ti, llené de libertad mi poesía, dejé que los versos volaran entre cielos, que las estrellas los llenaran con sus rimas y que el mar los reflejara por siempre en su espejo. Por ti, prendí fuego al lastre de mi vida, las amistades se convirtieron en conocidas vivencias y los conocidos en puras referencias de viejas memorias. Por ti dejé todo…Por ti se arrugó mi piel y envejeció mi corazón, menguaron las pestañas de mis noches y en los amaneceres solo sentía la sutil indiferencia, estrechar mi alma.
            Perseveré en el noble arte del enaltecimiento, adorné dudas con explicaciones que jamás me diste, día con día sembré una semilla de esperanza en la ilusión y cuando ya mis lágrimas no la veían germinar, me recitaba un cuento…Un cuento de príncipes y princesas, de dragones y calabozos, de odiseas y sueños, pero siempre con un final feliz, como debería ser el cuento de mi vida.
            Te creí eterna y solo fuiste un pasaje. Te sentí parte de mí y solo llenaste el apéndice de una corta historia. Te conocí, te aprendí, poquito te gocé, despacito te respiré, rápido te exhalé y cuando ni tu sombra noté, entendí,  que solo fuiste una coincidencia en mi vida.