martes, 7 de marzo de 2017

FINGIENDO VIDA...


             Te cansaste de exprimir vidas y ahora que solo te piden cinco minutos para conversar, no tienes tiempo. No tienes tiempo porque agotaste tu vida asaltando sentimientos, agotaste tu vida en los miedos del dinero y agotaste vida, en los reciclajes de tu maldito orgullo. Te sentiste en el poder, en ese poder que crea perversa ilusión en la compra de ajenos corazones y te imaginaste en la cima…Y llegó el día en que las carencias del alma insultaron tu pobre inteligencia, las palabras se llenaron de vacío y cuando miraste tus manos, no había nada.
            Descubriste que la vida no perdona y que el tiempo pone a cada quien en su lugar, supiste de una vez por todas que es el destino el que da y quita razones y que por mucho que escribas y leas palabras de amor, nunca lo tendrás si en tu corazón no vive. Es tan obvia tu esencia, que cuando el pedir perdón es necesidad para tu alma, se esconde entre los nervios de tu pobre mente y nunca sale de tu boca.
           Vomita fingideces y sé auténtico. Sé lo que debes ser y olvida ajenos defectos, pues los tuyos, destruyen vidas.  Arrebata del alma sus miedos y funde tus infiernos en el olvido. Divierte tus ideas y crearás imaginación, alimenta tus neuronas y serás inteligente…Llena tu corazón de ternura y quizás optarás al amor. Siente y sentirás, da y recibirás…Escucha y aprenderás.
           Frigidez de vida que embargas almas y les quitas el poder de existir, pecado original que todavía retumbas entre los oídos de nuestra raza…Educación martajada y diluida entre las falsas políticas del hipócrita bienestar. Simbiosis de vida que intercambias poder por hambre, votos por centavos y promesas por abandono.
          Hundimos razones y mostramos nuestra cobardía por comodidad o quizás solo nos esforzamos en el sutil conformismo. Desperdiciamos palabras que solo llenan el vacío de incómodos compromisos y cuando nos damos cuenta que es el dinero el que mueve todo…Fingimos vida, compramos libertades y mentimos nuestros destinos.
          Te hablo a ti y a tantos que como tú, tienen el alma perforada y la cartera llena, el corazón seco y las palabras desenvainando promesas…La mirada perdida y las manos vacías. Porque debes  saber que no eres eterno y en tu viaje nada te llevarás, que tu tumba nadie la recordará y que en tu epitafio, solo habrán puntos suspensivos, esos puntos que escriben olvido y soledad.