viernes, 28 de abril de 2017

ABRACADABRA...


              Saliste de la chistera, de esa chistera que solo el Mago puede crear.  Hermosa, bella, tierna, suave y rebosando exquisitez. Parida humana, naciste en el “invitro” del  Mago.  Luz y poder, magia y amor, alma y piel…Perfecta ternura.
             Soñé despierto tu creación y vi como el gran Mago, sacaba los dedos de su mano izquierda del corazón y los dedos de su mano derecha del alma. Y vi como su mano izquierda se llenaba de los ríos del mundo, de las selvas del universo, de los cometas de mil galaxias y formó tu corazón. Y vi como su mano derecha arrancaba pedazos de espejo de mar, trocitos de manto de cien lunas, el fuego de quinientos soles y formó tu alma. Era el séptimo día y descansó.
             Amaneció y el Mago se puso a trabajar. Puso en su boca lodos y fangos de todos los colores, les dio forma con las dunas de cien desiertos, espolvoreó arenas de cien playas. Pensó, suspiró y escuchó el gemido del rayo. Se ruborizaron sus mejillas, sintió un espasmo, lloraron los volcanes su lava, llenó sus labios de ternura y en su beso nació tu cuerpo. Era perfecto…Anocheció, le pidió a su Luna preferida un abrigo y durmió.
             Lo despertaron las alas de los arcángeles y recordó que le faltaban ciertos detalles a su magia. Buscó abisales fosas, profundos verdes y azules, miel en superiores abejas y diferentes tintas en los más hermosos cafetales. Creó tus ojos. Buscó verdes valles y frondosos ríos, respiró en mil óleos de viejos pintores y en cien libros de soñadores. Creo tus labios. Buscó preciosas piedras, fundió brillantes y esmeraldas, le robó diamantes a las montañas y destellos a las estrellas y sembró en tus senos dos preciosos pezones. Buscó antimateria y vida, viajó en negros agujeros y vivió de nuevo sus paraísos…Suspiró y creó tu ombligo…Gimió y creó un eterno edén en tu cuerpo.
            Anocheció otra vez. Y vió una pequeña Luna respirar sus primeros latidos, la arrancó del cielo y la pegó a tu alma. En ella escribió poesía  y solo cuando sientas la leerás, porque en ella está la perfección de los sentimientos. Amaneció y vió un pequeño Sol capaz de dar calor a cien galaxias, lo arrancó de su cielo y lo tatuó en tu corazón para que jamás muriera de amor. Vió una chistera en mi mano derecha y dijo “Abracadabra” y apareciste tú en mi vida.