domingo, 2 de abril de 2017

ESE JARDÍN....


         Por fin conocí el jardín donde viven las ilusiones, donde los deseos  corren como lombrices, sin  pausa pero sin prisa, donde el oxígeno pinta escalofríos y donde en el silencio, nace la poesía. Conocí tu jardín y por un momento en él me perdí. Cerré mis ojos y lo sentí, olí su profundidad, abrí mi boca y dejé a mi lengua, su latir… ¡Éxtasis de conocimiento! ¡Pecado sin vergüenza! ¡Atrevido infierno sin miedo! ¡Perversión  que juntas amor y placer!
         En tu jardín hundí mis dedos, esperando tu primer suspiro. En tu jardín mojé mi aliento esperando el vaho de tus ojos, en tu jardín bebí mi sueño, esperando la contracción de tu alma. Penetré su húmeda tierra, besé sus pétalos, dejé que su rocío dibujara gotas en mis labios, olvidé su viento y concentré mi ternura en sus cortos pastos…Por un instante, viví de él, poseí su temblor y cuando la lluvia arreció, me mojé con él. Fuimos uno, fuimos ley, conocimiento, pecado, infierno, amor y sublime placer.

          Y cuando pase la tormenta, cargaré de nuevo mis tintas y en él tatuaré mariposas, gritaré para que me obedezcan los cantos de su edén, suspiraré para que mi alma lo cobije y escribiré poesía en cada una de las comisuras de sus esponjosos labios. Invocaré al mar, al trueno  y al granizo, estallarán mil estrellas, reventarán cien volcanes y preñaré su esencia. Buscaré placer en cada uno de sus poros, sentiré dulce pasión al recorrer una y otra vez sus entrañas y cuando su música (esa música que por fin explicará mis tintos, mis ceras, mis escritos y mis noches de jazz y pasión) entre en mi orgasmo, explicaré en mi primer libro, que el amor lo encontré en sus árboles, el deseo en sus versos, la pasión en su  natural poesía y ese jardín… Veinte centímetros debajo de tu ombligo.