miércoles, 19 de abril de 2017

EL BAILE DE NUESTRA ELEGANCIA...


                  Entrelacé mis dedos en tus cabellos, dejé que me lengua atravesara tu boca, cerraste ojos y miedos y te dejaste llevar. Deslicé mis manos sobre tu cuello y mis labios sobre tu garganta. La música empezó a crear acordes, el aire enfureció su oxígeno y la Luna apartó sus nubes. Manos que resbalan sobre tu espalda, manos que toman con fuerza los muslos de tu exquisita tentación, vivo entre tus pechos,  clavo un pezón en mi mejilla, giro mi cara y prueba mi mentón, eriza pasión y se contorsiona entre mis labios. El viento es intenso, despierta el volcán y exhala blanca espuma el mar. Escribo un deseo y respiro en tu ombligo, tiemblan mis manos y se enchinan las ceras. Derramamos tintos y versos, pisamos sedas y algodones, embriagamos intensidades y penetramos miel, chocolates y vainillas.
                  Escucha la voz de la música…. ¿Bailas?
                  Deja que nombre al paraíso, porque quiero poner un edén de pasión en tu piel. Deja que el cielo nos envuelva en ternuras y suspiros…Y bailemos.  Mira, esta es la llave de la imaginación, la llave del poder, la llave que abre mi alma. Poséela…Y bailemos.
                  Besemos silencio y dejémonos llevar. Las luces se apagan y se levanta la sublime sensualidad. Vive la elegante seducción entre velas y miradas. Suena el piano, tomo tu mano, tu cadera y tu baile. Imagíname y viajemos lejos, allí donde el espació reservó  una velada para los dos. Siénteme porque en este baile te haré mía, besaremos burbujas y escribiremos sentimientos. Siento un susurro en mi oído, es tu aliento. Siento tu mejilla en mi cara, es tu ternura. Siento en mis ojos tu mirada, es un ángel de Luz.
                  Me arrodillo, quito tus zapatos y dejo que sea la desnudez de tus pies quien pise el compás. Te miro y consientes. Ya mis manos descubrieron tus hombros, se desliza suave el vestido y te cubro con mi corbata. Renace sudor y calor. Empapo mis dedos de tu fragancia. Bailemos, que grite el erotismo, que viva tu contorsión, que sufra el infierno de la envidia  y que truene el poderoso saxo. Ven y mira por la ventana el gran espectáculo de nuestra noche porque mi lengua quiere recorrer tu espalda, mis labios tu elegancia  y mis pasiones tus deseos. Siénteme detrás, abrigando tu desnudez. Siénteme despacito y profundo porque nuestro baile, el baile de nuestra elegancia acaba de empezar.